Jardines de La Granja de San Ildefonso / Aspectos menos conocidos, pero no menores (I)

El Mar desde la Gruta y los reflejos del dique. © Ilustración:  José Carlos Sanz Belloso.

El Mar desde la Gruta y los reflejos del dique. © Ilustración: José Carlos Sanz Belloso.

Tercera entrega del arquitecto y paisajista vallisoletano sobre jardines singulares de la Península Ibérica. En esta ocasión se detiene en una particularidad de los Jardines de La Granja de San Ildefonso (Segovia): sus once estanques y su complejo, y en gran parte oculto, sistema hidráulico.

Por JOSÉ CARLOS SANZ BELLOSO

Jardines con la categoría de Bien de Interés Cultural —sólo hay dos o tres más en la Comunidad de Castilla y León, que cuenta con unos 94.000 Km2 de superficie y con algo más de 2.000 municipios—, adscritos a Patrimonio Nacional (P.N.) siendo patrimonio de todos y para todos; paseos, parterres, cuadros y rincones guardan numerosas sorpresas no escondidas y no pequeñas maravillas.

Esperan pues una mirada algo más atenta, algunas indicaciones y poco más para poder ser encontradas y disfrutadas por los amigos del agua, de sus misterios, formas y maneras. Sus famosas fuentes cobran vida en elaborados juegos barrocos, y se las va a “ver correr” en espectáculos regios que no por más vistos llegan a cansar ni dejan de sorprender. Como muestra la Fuente de las Ranas, en la que poco a poco se pasa del rumor al zumbido, de éste al estruendo y finalmente al estrépito, casi pavoroso, en un aparatoso estallido líquido, para nuestro pasmo y estupefacción embelesada.

En torno al agua, a sus muchos estados, formas y cometidos posibles, y así como el Yin y el Yang, el arriba y el abajo, el toma y daca reparamos en otro aspecto no tan conocido, complementario al estado anterior de agitación, y llegamos al agua en reposo. Se localizan once estanques que podemos ver en los Jardines. (con indicación y numeración en un plano con la “planta” de los Jardines, con escala de pies, equivalencias y aproximadamente norteado). Estanques para remansar el agua, aminorar su  fuerza, captarla y repartirla ladera abajo hacia otros elementos de un complejo y en buena medida oculto sistema hidráulico.

Depósitos que cumplen misiones hidráulicas y utilitarias y en ciertos casos además lúdicas, visuales, estéticas y plásticas, además de sus cualidades intrínsecas como piezas refrescantes del ambiente en verano. Los estanques de lámina en espejo son frecuentes, casi indispensables, en el jardín denominado comúnmente de Estilo Francés. Jardines con trazados regulares en lógica cartesiana, con extensísimas láminas de agua, como ríos delineados con regla, escuadra y compás. Jardines  por lo general de grandes dimensiones que desarrollan amplias perspectivas, casi ilimitadas, apropiándose del mismo territorio que queda incluido en ellos, redefinido, ordenado, mensurado y dominado por la Razón. El de la Granja no sigue estos criterios exclusivamente ya que atiende a la vez a una fuerte influencia italiana, trazándose a remonte de la montaña y no a lo llano.

Aguas embalsadas las de estos estanques y estanquillos, plácidamente retenidas, como meditando su devenir, calmosas y sumisas. El mayor volumen embalsado se encuentra  en El Mar, un pequeño embalse, aunque suficiente a todos los efectos, que con 160.000 m3 de capacidad atiende a gran parte de las necesidades hídricas de los Jardines. Por lógica gravitacional se disponen de arriba abajo, o viceversa, jugando con la pendiente natural, a veces se presentan rehundidos, a veces sobre elevados, siendo todos artificiales, según los datos recabados, es decir, conformados antrópicamente. El pequeño Mar se contiene por un dique con amplio paseadero superior, un muro de aguas arriba de sillería y mampostería granítica y un sólido espaldón terrero aguas abajo, construido seguramente con gran parte de las tierras procedentes de las excavaciones de zanjones, canales y de otros movimientos de tierras. Dique que antes podía pasar desapercibido; ya no.

Cuando se dejan rebosar superiormente, o se abren las compuertas superiores de los embalses y estanques, diremos que se sus aguas se laminan. Si exceden las palabras, las ideas, las imágenes… podremos decir que se “rebalsan”.

Son estos estanques, con su exacta y precisa posición, sus formas, altitud relativa entre ellos, capacidad volumétrica, configuración material y estanquidad, los que garantizan que las fuentes puedan correr, cada una a su manera.

Acerquémonos despacio al estanque del Cuadrado. Hay otros de igual forma, pero éste es su mejor representante y  el más cautivador de todos. Veremos que está dispuesto en una posición girada respecto de la trama ortogonal del trazado general (no exenta de diagonales). Se muestra como una lámina perfecta, como un auténtico espejo, y como algunos medicamentos de amplio espectro, comprobaremos que produce diversas reacciones y efectos (puede que hasta secundarios). Pieza líquida con cualidades ópticas y emocionales, de efecto hipnótico y sedante. Son frecuentes los espejismos que consigue, con la aparición de vistas ilusorias e irreales al acercamos inopinadamente a él. Diseñado para manifestarse como una tersa y satinadísima lámina, se llega a mostrar en ocasiones casi sólido, de lo tirante que parece su superficie, con su membrana horizontal tensionada. En algunas ocasiones llega a ser realmente sólida, cuando hiela y se forma placa. A veces puede verse rizada por el viento o distorsionada por las ondas provocadas al arrojar unos guijos o cantillos… ¿para romperla? o salpicada de copos de nieve.

Lewis Carrol en su “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí relata lo particular del mundo al otro lado del espejo. El de Alicia era un espejo vertical, que ya es tener algo, pero los nuestros son horizontales, con sus posibles mundos allí en lo hondo, hacia abajo, como ventanas hacia lo profundo de la Tierra y a la vez reflejos de los cielos azules, pálidos, celeste intenso, nublados… También de negrísimos cielos estrellados. Espejos de soles, gases nebulosos, estrellas ya apagadas y galaxias, en lo oscuro. Con nocturnidad y sin alevosía, conformaríamos virtualmente con la cúpula celeste de arriba y con la reflejada de abajo (que suplantaría a la del Hemisferio Sur, en simetría especular) una esfera completa en un particular paisaje galáctico digno de astrofísicos, de amantes de especulaciones y de los buscadores de pequeños milagros, en espejismos de simétricas ensoñaciones. Espectáculo de príncipes. Además donde hay agua siempre hay misterio, que diría el molinero, y se recomienda siempre y  en todo caso tener también buenos reflejos.

Fueron los primeros espejos las charcas de aguas claras y lagos densos donde se miraron los antiguos. Espejos que duplican lo real en otra posible realidad reflejada, que quizá por estar distorsionada, y a veces algo enturbiada, puede ser más reveladora y completa. Espejos en los que al asomarnos nos cabe la duda de si el que nos mira desde abajo se podrá caer “contra nosotros” y que con cara atenta unas veces, otras sorprendida o extrañada, quiere ver lo que en común tiene con el que le mira desde arriba. Casi siempre miramos con escasa seguridad, con precavida curiosidad, como con una necesidad de comprobación… ¿de qué y por qué? Espejos nunca suficientemente grandes ni extensos para dar cabida, en sus bordes, nunca dentro, a parte de los muchos Narcisos que los precisen.

El recorrido para ver los estanques englobaría la apreciación de sus diferentes efectos, duplicidades y juegos visuales, pero también la percepción de los diferentes grados de humedad de sus entornos, los olores asociados… y la posibilidad de acercarnos a las especies o comunidades vegetales y animales asociadas (incluidos insectos e ictiofauna) así como entrever el sistema hidráulico. Merece la pena localizarlo, por el mero gusto, para ver cómo nos miran. Siempre respetando las condiciones de acceso y de seguridad.

Algunos muy adecuados para ver la imagen de nuestros más y queridos seres reflejada, a nuestro lado.

 Jardines de La Granja de San Ildefonso. Fotografía: José Carlos Sanz Belloso.

Jardines de La Granja de San Ildefonso. Fotografía: José Carlos Sanz Belloso.

Ubicación: La Granja de San Ildefonso. Jardines de Palacio.

Visitas de los estanques en cualquier época del año, con el añadido de que siempre que estén llenos ofrecen, al menos, un “dos por uno”. Horarios de Palacio, Jardines, Ermita, Jardín de la Real Botica, Laberinto y cuando las Fuentes corren:

Casa de las Flores:

Acceso:

  • Latitud: N 40º 53´49¨ / Longitud W 0´20,24¨

Estudio de recirculación del agua en los Jardines de La Granja de San Ildefonso. Cedex:

Palacio y Jardines. (General):

Plano de estanques de La Granja.

Plano de estanques de La Granja.

Estanque de los Jardines. Según numeración de P.N.:

10 -ESTANQUE DE LA FAISANEDA

30 -ESTANQUE DE LA PARTIDA

52.-ESTANQUE DEL COLMENAR

91 -ESTANQUE COMUN

107 -ESTANQUE CUADRADO

111 -ESTANQUE DEL CHATO

114 -ESTANQUE DE LAS RANAS

119 -ESTANQUE DEL MEDIO CELEMÍN

122 -ESTANQUE DE LAS LLAGAS

127 -EL MAR

136 -DEPÓSITO NUEVO O CERRADO

  1. Admiración real y duradera

    Precioso el dibujo, la foto, interesantísimo el texto. Me encanta las cosas que haces.
    Muchos besos y un abrazo más que fuerte.

  2. María Luisa

    Me encanta. Todo,todo.

  3. Anónimo

    Estupendo, un placer leer tus inspiradas reflexiones acerca del agua y los reflejos. Luisa Roquero

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