Arte en la cárcel de Palencia para reivindicar su uso ciudadano

Interior de la antigua cárcel de Palencia. Foto: Juan Mellado.

Interior de la antigua cárcel de Palencia. Foto: Juan Mellado.

La ADECAC (Asamblea en Defensa del Espacio Cultural en la Antigua Cárcel) ha organizado para este sábado, 23 de noviembre, una exposición fotográfica de José Luis Viñas con la que pretende llamar la atención sobre su deseo de convertir este espacio en un centro cultural.

Por LAURA FRAILE
(ultimocero.com)

El artista madrileño José Luis Viñas mostrará este sábado a partir de las 12 horas de la mañana su proyecto de intervención artística `Gotas de ámbar´, que éste colocará en los muros exteriores de la antigua prisión de Palencia. José, que viene trabajando últimamente en los temas del deterioro de los espacios, las comarcas olvidadas y los últimos ocupantes del mundo rural, en esta ocasión ha centrado su atención en el impacto producido por la crisis económica en los barrios. Para llevar a cabo este proyecto ha solicitado a la gente que le envíe fotografías de viandantes de Palencia que luego él ha transformado, mediante un proceso artístico, en insectos atrapados en burbujas de ámbar. “Este trabajo, que estará constituido por doce piezas, es una crítica al ostracismo cultural de esta ciudad. La resina es un símbolo de algo que impide experimentar otras cosas”, explica el artista. Su intervención, que culminará al mediodía con un encuentro con él para hablar de este proyecto, ha sido promovida por los integrantes de ADECAC (Asamblea en Defensa del Espacio Cultural en la Antigua Cárcel), una iniciativa que busca recuperar la antigua cárcel de Palencia para convertirla en un espacio cultural gestionado por, para y con la ciudadanía.

“El origen de esta Asamblea está vinculado al edificio de la antigua cárcel de Palencia, que se construyó en el siglo XIX y dejó de funcionar como tal en los años 90. El edificio, que está situado en la Avenida de Valladolid, fue rehabilitado porque se iba a destinar a actividades culturales. Esto costó 11 millones de euros, parte de ellos provenientes de fondos europeos. Sin embargo, hace un año y medio, una vez que se terminó de rehabilitar, se cerró y se abandonó. Durante el mes de enero nos juntamos un grupo de gente para reivindicar que empezara a usarse este espacio, ya que su situación estaba silenciada e invisibilizada”, comienza explicando María Manrique, integrante de esta Asamblea. La primera reunión, a la que acudieron una decena de personas, congregó a integrantes de organizaciones como la Asociación de Vecinos del barrio del Carmen, Ecologistas en acción, 15M, el colectivo Porque sí e IU.

“La Asamblea se convirtió también en una reflexión sobre qué es lo que estaba pasando a nivel cultural en Palencia. Frente a un consumo pasivo de la actividad cultural queríamos desarrollar otro tipo de cultura a través de redes. Queríamos hacer de este edificio un espacio abierto, colaborativo y participativo. A nivel nacional existen algunos proyectos que nos interesaban, como el del Matadero de Madrid, la Tabakalera de San Sebastián o la antigua cárcel de Segovia, que se usa en el Titirimundi y que demuestra que el nuestro es un proyecto posible”, indica Francisco Fernández, otro integrante de la Asamblea. Con estas palabras alude a algunos ejemplos de recuperación de espacios, algo en lo que también se viene trabajando desde hace un tiempo desde otro de tipo de iniciativas, como la de la plataforma Increasis, así como a través de otros proyectos, como el del Proxecto Cárcere de Coruña.

Según explican Francisco y María, el primer objetivo de la Asamblea fue el de aglutinar a los agentes artísticos de Palencia para pensar en común sobre este proyecto. El segundo objetivo, no menos importante que el primero, fue denunciar la existencia de un espacio “vacío, cerrado y oculto”. Sin embargo, su proyecto se topó de repente con una iniciativa inesperada. “Entre marzo y abril el Ayuntamiento anunció la propuesta de realizar un archivo y un museo de la Policía Nacional dentro del edificio, lo que provocó que se les cediera un 50% de su espacio. Esto fue de un día para otro y sucedió sin que se llevara a Pleno. A través de la prensa vimos cómo Alfonso Polanco, el alcalde de Palencia, estaba firmando una Declaración de Intenciones por la que se cedía por cuarenta años, y con efecto prorrogable, el 50% del espacio de la antigua cárcel para hacer lo que en principio iba a ser un archivo y lo que después acabó convirtiéndose en un museo. Esto provocó la mutilación del edificio”, continúan Francisco y María.

“Desde el Ayuntamiento defendían esta decisión como algo de alta cultura que daría prestigio a Palencia y que incluso nos traería el Papa móvil. Sin embargo, para nosotros era una forma de ensalzar la figura de la Policía, que es una parte de la represión. Para nosotros suponía traicionar la memoria de este lugar, ya que pasaría de ser un edificio de la represión a exhibir herramientas represivas“, añaden éstos más tarde, refiriéndose a un edifico en el que, durante unos meses, estuvo encarcelado Miguel Hernández.

Tal y como indican estos dos integrantes de la Asamblea, esta decisión municipal de convertir la mitad del edificio en un museo policial generó una gran movilización entre la ciudadanía. “Se despertaron muchas sensibilidades, y la siguiente vez que nos juntamos estuvimos alrededor de 60 o 70 personas. Ahí decidimos hacer pública y visible la situación de la antigua cárcel a través del arte. Ya que no podíamos usarla por dentro, decidimos usarla por fuera. El 4 de mayo de este año organizamos un encuentro artístico cultural en el que incluimos recitales, cuentacuentos, un trueque de libros y en el que realizamos un graffiti. Apostamos por dinamizar la ciudad de otra forma. El edificio ha sido el impulsor de nuestro movimiento, pero no sólo se trata de protestar, sino también de pensar en las formas de hacer algo. El ciudadano del futuro es el que propone”, continúa Francisco.

Poco tiempo después, la Asamblea empezó a organizarse a través de tres grupos de trabajo: uno de ideas, otro de acciones de calle y un tercero de comunicación. “Así fue como empezamos a trabajar en el desarrollo del proyecto, siendo conscientes de las carencias y necesidades de la ciudad. A primeros de julio organizamos un crucero cultural por Palencia en el que, más allá de repartir panfletos por la calle que contaran lo que estaba ocurriendo, lo que hicimos fue dar esta información doblada con la forma de un barco para repartirla por diferentes puntos de la ciudad. Para nosotros esto fue también una forma de conocer la opinión de la gente”, explica María.

En todo este tiempo, los integrantes de la Asamblea habían tenido ocasión de reunirse dos veces con el Ayuntamiento. “La primera, que fue a petición de la Asamblea, fue el 19 de junio y la tuvimos con el alcalde y con la concejala de Cultura. Ese día nos comunicaron su interés de colaborar con todos los colectivos interesados en la gestión de este espacio, aunque ese día también fue el momento en el que nos comunicaron su idea de hacer un archivo de la Policía que, según decían, iba a ser maravilloso. A todo esto, la prensa local se mostró claramente a favor del archivo, manteniendo en todo momento su posicionamiento a favor del Ayuntamiento. Fue una reunión desastrosa que demostró que nuestras posturas estaban en las antípodas de las suyas. El 24 de julio tuvimos una segunda reunión, esta vez solicitada por el Ayuntamiento, en la que acudimos junto a otras propuestas como la de la Universidad Popular de Palencia, la ACUP (Asociación Cultural Universitaria Palentina) y la Universidad de la Experiencia, que también están interesadas en el uso de este espacio. Sabemos que se ha seguido trabajando en ello, pero la Asamblea no ha vuelto a ser invitada a ningún nuevo encuentro. Desde el Ayuntamiento se inclinan más por instalar allí una biblioteca, una sala de estudio o una sala de exposiciones, incorporando un modelo de cultura tradicional que no moleste y que no active a los ciudadanos“, continúa Francisco. Asimismo, el 20 de junio los integrantes de esta Asamblea habían acudido a un Pleno del Ayuntamiento para compartir sus propuestas.

Tras un parón que tuvo lugar durante el verano, la Asamblea ha vuelto a reunirse desde el mes de septiembre. A su trabajo en el desarrollo del proyecto se han unido otras propuestas, como la promovida por el profesor universitario de La Yutera Enrique Delgado. “Él ha impulsado la realización de un diagnóstico cultural sobre Palencia a través de una serie de preguntas. En ellas se ha preguntado a la gente cómo ve la ciudad incidiendo en las características y actores culturales principales, en las causas que impiden cambiar el modelo cultural dominante de la ciudad y en los ejes que deberían articular la actividad cultural de la ciudad y de su entorno. En estos momentos se está trabajando en las respuestas, que serán recogidas en un artículo que publicaremos antes de las Navidades”, explica María.

Aparte de la puesta en marcha de la intervención artística de este sábado, que estará protagonizada por el artista madrileño José Luis Viñas, desde la Asamblea en Defensa del Espacio Cultural en la Antigua Cárcel tienen la intención de seguir organizando otras propuestas culturales con las que reivindicar y visibilizar su demanda. “Hacia el 20 de diciembre queremos hacer un taller de videocreación en el que proyectaremos varias reflexiones en el edificio. Después, hacia enero, Javier Ayarza, que colabora con la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica, quiere hacer una acción en los muros de la cárcel sobre la represión de los encarcelados republicanos. Queremos hacer ver que la cultura va de abajo hacia arriba. Reivindicamos que se use este espacio público. Si la cárcel no puede usarse por el momento por dentro, tendremos que usarla por fuera”, concluye Francisco.

De esta manera da por finalizada la descripción de un proceso que, bien analizado, recuerda bastante al vivido por otro colectivo vallisoletano, ACERCA (Asociación Ciudadana por el Espacio y su Recuperación Colectiva Autogestionada), el cual reivindicó al Ayuntamiento la cesión del colegio San Juan de la Cruz del barrio de la Rondilla para convertirlo en un centro social para la ciudadanía. Esta propuesta fue rechazada explícitamente por el Ayuntamiento en una Audiencia Pública celebrada el 19 de noviembre del año pasado en la que el alcalde de la ciudad, Francisco Javier León de la Riva, dejó bien claro que su gobierno no apoyaría ninguna iniciativa autogestionada.

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