Escribiéndoos mientras os escucho

Portada del CD "Constellations".

Portada del CD “Constellations”.

CONSTELLATIONS

Agustí Fernández (piano, piano reparado)
Mats Gustafsson (saxo soprano y barítono)

De cómo el poeta leonés Víctor M. Díez escuchó “Constellations”, el último disco de Agustí Fernández (piano, piano reparado) y Mats Gustafsson (saxo soprano y barítono), y lo que desde ahí escribió:

Por VÍCTOR M. DÍEZ

Hace pensar por un momento (y por qué no, es una imagen sugerida y se remueve en uno) en la vergonzosa valla de Melilla, metal contra carne de voz, el primer dúo de piano reparado de Agustí, que él rasca como un somier oxidado y los gritos sordos y desesperados del saxo de Mats Gustaffsson, pidiendo entrar/salir. Pero esto es sólo una asociación de ideas a bote pronto. Quizás no es ni una “razón musical”, sino narrativa de la imaginación, la manera de oír… Cosas que dicen más de uno, que de los músicos que ahora hurgan en mi oído, buscando un cerebro que pueda escuchar también con el talón y el codo, por ejemplo. La música buscando otro tipo de razón, una lógica de alojamiento en la anatomía que se muestra receptiva.

El fuelle del norte y el rascador de arpa mediterráneo. Demasiado fácil ¿no? Conjeturas, nombres mitológicos de acá y de allá: el encuentro, básico en la improvisación, en la conversación. Acuerdo y desacuerdo, contraste e imitación. Se habla pequeño pero sin parar, una música poblada de insectos, un enjambre de pequeños mensajes que van construyendo una palabra gigante de celdillas… Pero volvamos a los semidioses latinos y nórdicos. Altinak vs Serpens. Demasiado simétrica la deducción. Intuiciones del escuchante. Un errático dejarse ir.

Rasca y frota. Ralla o sopla. Habla o calla. Aquí somos de hablar, el silencio está implícito. La dinámica sutil deja huecos, ritmo en los huesecillos del oído. Conchas que se frotan dentro de las caracolas. Dos amigos algo bebidos volviendo a casa no caben por el pasillo con paredes hinchadas como goma de un globo, la risa, la risa… antes de dormir.

El primer piano, como amanecer. No es homérico, como dijo Cortázar de Monk. Son ondulaciones, olas, pliegues que el soprano no busca alisar. Casi trompeta quiere cuando una ola que vuelve choca la espuma viniendo y retirándose. No hay violencia.

Las piezas largas parecen breves.

Constelaciones, sí, por esa manera en que se lanzan al aire unos tornillos y caen plumas. Cómo la boca, casi la lengua, no se hiere frotando esos metales. Misterio. Sí, está bien esa calle nocturna de la portada. ¿Dónde dejé anoche mi auto? En los años cincuenta del siglo pasado, me responde una estatua a la entrada del parque. Un dulce caminar desorientado que te acaba levando a donde no sabías que querías ir ¿Les suena?

Lo sigiloso y lo susurrante está lleno de vida aquí. Fuegos artificiales en el interior de una caja de fósforos. Los que para mostrarse improvisadores sutiles simplemente no tocan, tocan bastante las narices a este escuchante. No es el caso. Toca si eres libre, pero eso sí, a ver cómo me vas a tocar. Tócame que me guste, llévame.

Nocturno, claro. ¿Entre dos luces? Bien por el matiz. Entre chien et loup, O fusco lusco… Casi no veo la patinadora con su antorcha sobre los cables de la luz.

Ten cuidado, amigo, no veas como caen las copas en este barítono. Como un soplo: se juega, se burla en la parte de atrás. La palabra clave para entrar no es un misterio, brotará en los labios de quien sepa escuchar, igual que aquél griego puso la flor en los labios de quien servía los vasos.

Vasos comunicantes. Hay algo de costa, de calor, de verano sin serlo ni beberlo. No deja de ser una farola la luna. A mi me sirve, no paso de largo.

Alguien tensa la cuerda.

La sombra como de un barco que, a lo lejos, parece penetrar en el sexo de la tierra y la fecunda. El principio de un baile, cuando todavía hay hielo, y no has visto al chico o a la chica que te gusta y ves un chico o una chica que te gusta y se lo cuentas a tus amigas… y la noche se abre como un abanico.

Camarero, póngame una de lo que toman estos. (Yo di mi no, di tú sí, le vi más no fui, qué ¿sin ti?). Notas cortas como un tacto.

Para el marinero sois esas sirenas. Ida y vuelta. He de atarme al palo grande del poema para no caer en vuestras elegantes tentaciones.

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Información discográfica:

Discográfica Clamshell Records
Serie VECTOR (more than jazz)

Grupo: Agustí Fernandez-Mats Gustafsson
Título: Constellations
Grabación: L’Obrador-Barcelona (22 de Abril 2013)
Mezcla/Mastering: Ferran Conangla (CM estudios)
Diseño gráfico: Fernando Roncero
Covert Art: Ramón
Músicos: Agustí Fernandez (piano y piano preparado) & Mats Gustafsson (saxo soprano y barítono)
El disco está disponible en la tienda de la web de CLAMSHELL RECORDS

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