Antonio Serrano: “Los músicos más brillantes son aquellos que saben escuchar mejor”

Antonio Serrano. Imagen tomada de su página web.

Antonio Serrano, con su armónica. [Imagen tomada de su página web].

A Antonio Serrano, una vez retirado el belga Toots Thielemans, ya nadie le discute su  condición de mejor armonicista de jazz del mundo. Poseedor de una trayectoria envidiable, a la que recientemente se ha añadido un nuevo disco, ‘Mahalo’, en colaboración con el pianista Albert Sanz, visita El Albéitar (en León), este jueves 13 de noviembre, para participar en una clase magistral y compartir escenario junto al cantante y guitarrista de blues Leburn Maddox.

Por EMILIO L. CASTELLANOS

2014 guarda referencias que resultan realmente relevantes para Antonio Serrano: el centenario del nacimiento de Larry Adler, uno de los grandes virtuosos de siempre de la armónica que introdujo su uso en el universo de la música clásica; la retirada, casi centenario (tiene 92 años), del belga Toots Thielemans, el músico que mejor ha adaptado el sonido de la armónica al jazz; y el fallecimiento de Paco de Lucía, con el que Serrano sostuvo una intensa y estrecha colaboración a lo largo de toda una década.

Son nombres realmente fundamentales para el mejor armonicista (palabra que no recoge el diccionario de la RAE pero cuyo empleo se ha extendido en ambientes musicales para catalogar a los intérpretes de armónica) con que España cuenta actualmente (y probablemente durante toda la historia de su música) y también constituyen el soporte esencial de su nuevo disco, ‘Mahalo’, realizado en colaboración con el pianista valenciano Albert Sanz, grabado a principios de septiembre y publicado en poco más de quince días.

Mahalo es una palabra hawaiana que significa “gracias” y empleada como título da cuenta de las verdaderas intenciones de la grabación, el homenaje que Antonio Serrano quiere rendir a algunos de los músicos más decisivos y determinantes en su trayectoria musical, poniendo especial énfasis en los citados Adler, Thielemans y De Lucía.

Que nadie intente etiquetar a Antonio Serrano porque difícilmente lo va a conseguir. Aunque muy ligado al jazz, su talento y su capacidad interpretativa se han puesto al servicio de numerosos proyectos, cada cual revestido de de un color y una textura diferentes. Flamenco, clásica o blues son algunos de los sonidos que ha ido encauzando durante su biografía y gracias a los cuales ha acaparado elogios y parabienes, tal es así que ya nadie discute, alejado Thielemans de los escenarios, que Serrano es uno de los más grandes (si no el más) de la armónica en todo el mundo.

“Desde que empecé a tocar se han dicho tantas cosas de mí que ya me da igual. Yo creo que no se puede cuantificar la música, que no hay ni mejor ni peor. La música es un arte y no se puede medir de una forma objetiva. Las etiquetas que a uno le ponen son solamente eso, etiquetas, una mera forma de hablar que realmente no obedece a nada objetivo. Cuando se habla de mí en términos tan superlativos, lo veo simplemente como una expresión cariñosa que agradezco y que, desde luego, ni me afecta ni me crea más responsabilidad”, asegura este músico madrileño que visita León para acompañar en el escenario de El Albéitar a la banda del cantante y guitarrista de blues americano Leburn Maddox y participar en una ‘master class’ que organiza la Asociación Cultural ‘100 to Jazz’.

Antonio Serrano. Imagen tomada de su página web.

Antonio Serrano. Imagen tomada de su página web.

Entre el virtuosismo y el afán creativo

Antonio Serrano, recién cumplidos ya  los cuarenta, es un músico de prestigio internacional al que se le guarda un respeto casi sacro y es poseedor de un estilo propio que se maneja entre el virtuosismo y el afán creativo y se ausenta continuamente de cualquier corsé. “Hace años pasé una pequeña crisis de identidad porque estaba convencido de que un músico debía estar dedicado a un solo estilo. Los músicos a los que admiraba eran la mayoría especialistas en algo: en el jazz, en el clásico, en el blues… Sin embargo, yo tocaba de todo. Mis compañeros y mis amigos, entonces, me decían que no había ninguna razón para avergonzarse de eso. Al contrario,  era una cualidad que yo poseía y que debía emplear para hacer frente a diferentes estilos. Así, poco a poco, me quité aquel complejo y ahora mismo, la verdad, me da un poco igual la cosa en ese sentido. Toco lo que me gusta, lo que creo que puede tener sentido dentro de una propuesta global. Al final, esa es mi vida, yendo de un sitio a otro, saltando de una piedra a otra… A estas alturas no me preocupa nada lo de cargar con una etiqueta o que me encasillen en un sitio o en otro”.

‘Harmonious’, el disco inmediatamente anterior a ‘Mahalo’, ratifica esas palabras al convertirse en un retrato íntimo e introspectivo donde Serrano toca casi todos los instrumentos que intervienen en la grabación y se reafirma en una pasión, la musical, que le arrastra desde que era un chaval y que le ha permitido solidificar la versatilidad como rasgo incuestionable.

La suma de casualidad e inquietud (palabras suyas) ha determinado el acceso de Serrano, instruido inicialmente en la clásica, a la variedad de estilos que durante su vida ha ido abrazando. “Siempre he tenido mucho respeto a la música. He intentado escuchar, algo que me enseñaron los músicos de jazz. Creo que la asignatura pendiente de algunas escuelas y conservatorios de este país es precisamente eso, enseñar a escuchar, que es lo que realmente te hace músico. Los músicos más brillantes son aquellos que escuchan mejor, los que saben escuchar, los que saben  qué está pasando a su alrededor para buscar el momento idóneo para ubicar lo suyo. Eso es clave y en lo que me he centrado siempre. Cuando me adentro en mundos desconocidos, procuro tocar poco y escuchar mucho para así, paso a paso, encontrar mi hueco”.

La armónica de Antonio Serrano es reclamada de manera permanentemente. Y así, su sonido ha contribuido a la caracterización de diversas propuestas. Los músicos buscan al madrileño con indisimulada ansia para que enriquezca su labor. “Siempre he intentado aprender algo de todos los músicos con los que he trabajado. La experiencia va sumando…”.

Serrano cree que su contribución musical tiene que ver con “un sonido diferente” y “con la honestidad”. “Mi forma de tocar es muy melódica. Intento que lo que toco tenga un sentido, busco melodías que me resulten bonitas”. Reconoce que siempre ha tocado de una manera tradicional y muy respetuosa con los cánones y tomando como referencia a los clásicos para acabar desembocando en un resultado realmente singular, genuino e identificable.

‘Harmonious’, sin duda alguna su proyecto más personal, ambicioso y atrevido, supuso la culminación a una trayectoria que ha ido quemando numerosas etapas, que le ha permitido dar riqueza a un estilo interpretativo propio y sin igual, que ha propiciado constantes colaboraciones con algunos de los grandes de la música, que ha sublimado y engrandecido el uso de la armónica en cualquier contexto y sin restricciones y que ha quedado traducida en varios discos donde ostenta el liderazgo de los mismos.

Los homenajes musicales de ‘Mahalo’

Con Albert Sanz, en ‘Mahalo’, reedita los estrechos vínculos que ha sostenido con otro pianista, Federico Lechner (con el que ha grabado dos discos, ‘Sesión continua’ y ‘La extraña pareja’), y entrelaza el matiz de su armónica con la precisión del valenciano. ‘Mahalo’ es una suma de agradecimientos y homenajes no sólo a los mencionados Adler (a través de una ‘Rhapsody in Blue’, tema universal que el armonicista americano afrontó de manera irrepetible, realmente majestuosa), Paco de Lucía (músico decisivo para Serrano y al que acompañó por todo el mundo durante diez años) y Toots Thielemans (sin duda alguna, el más reputado armonicista de jazz que han visto los tiempos y que, tras su retirada hace unos meses, le ha cedido el testigo al madrileño), sino también a otros como Carlos Paredes, Ivan Lins o Horace Silver, por citar algunos.

El tango (a través de ese disco, ‘Armonitango’, realizado como ‘Mahalo’ en Casa Limón, que tributa afectos a Astor Piazzola y donde suma talentos con músicos tan privilegiados como Jerry Gonzalez, Jorge Pardo, Javier Colina, Niño Josele, o Toots Thielemans) o la música sudamericana han sido objeto de atención para Serrano, lo mismo que el jazz (donde ha cuajado auténticas obras maestras como ese ‘Serrano Colina Project’), la música cinematográfica (ahí está ‘Sesión continua’ para justificarlo) o el blues, entre otros paisajes sonoros.

Clase magistral y concierto

  • Lugar: El Albéitar (León)
  • Día: 13 de noviembre de 2014
  • Horas: Clase magistral de 16 a 20 horas. Concierto a partir de las 21 horas
  • Entrada para el concierto: 12 euros

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