Fugaces, como tren de madrugada

Viaje interestelar. © Fotografía: Agustín Berrueta.

Viaje interestelar. © Fotografía: Agustín Berrueta.

Segunda entrega del narrador, doctor en Filosofía y profesor universitario Francisco Flecha Andrés, quien se ha incorporado como colaborador a TAM TAM PRESS con una singular sección de pequeños relatos cuyo título, “Lenta es la luz del amanecer”, quiere ser todo un homenaje al fallecido poeta y escritor villafranquino Antonio Pereira. Los relatos aparecen ilustrados, en cada ocasión, por el fotógrafo leonés Agustín Berrueta.

→ Fugaces, como tren de madrugada

Por FRANCISCO FLECHA

No hay nada tan inquietante o que produzca mayor sensación de soledad y desamparo que esa sombra confusa en la única ventana iluminada de la casa que ves desde el vagón cuando dejas atrás una ciudad cualquiera en la meseta a las tres veintiséis de la mañana… …
… … como no sea esa sombra confusa que ves desde la ventana de tu casa en una ciudad cualquiera en la meseta y que te mira pasmada desde el vagón del tren que se aleja a las tres veintiséis de la mañana.

Las autoridades sanitarias advertían en los paquetes de tabaco: “el fumar mata”. El condenado a muerte pidió, como última voluntad, un cigarrillo. Pero no sirvió de nada. Al final, tuvieron que fusilarlo.

Habían sido treinta años de superar obstáculos y envidias.  Años de renuncia y sinsabores. De aplazamiento indefinido del placer. De humillación y fingimiento. Pero todo parecía estar justificado. Como el tributo necesario para alcanzar la meta que se había propuesto desde joven.
Hoy, sudoroso y feliz, después de tantos años, lo ha conseguido, al fin.
Pero, al pararse a pensar, es incapaz de recordar qué estaba buscando desde hace tanto tiempo

Cae la tarde de un otoño lento y frutal en Paraíso.
Eva tiene un antojo irresistible.
Pero resiste, como siempre, porque sabe que las manzanas le sientan como un tiro.

Cuando el profeta se enteró de que hablaba por inspiración divina perdió, definitivamente, la fe:
—¿Cómo creer en un dios que amenazaba con un futuro de llanto y crujir de dientes?

Murió, por fin, el tirano después de cien años de una horrorosa y sangrienta dictadura.
Sus fieles lloraron por años su pérdida (la del tirano y la suya) y en su tumba dejaron escrito:

“Murió en mitad de su mandato”

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