El capitán Sergey estrena pierna de titanio (III)

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El fotógrafo leonés JM López colabora con Tam Tam Press con una nueva serie de reportajes, en este caso desde Ucrania, donde ha querido vivir el conflicto que está desangrando el país de la antigua URSS en pleno corazón de Europa.

Por JM LÓPEZ/AFP
(Texto & Fotografías)

El hospital militar de Kiev es un sitio decadente, enorme, plagado de instalaciones obsoletas y ahora abarrotadas por los numerosos heridos que llegan del este del país donde las fuerzas ucranianas combaten contra los rebeldes pro-rusos en la región del Dombass.

Sergey Romanosvky perdió una pierna cuando un tanque le arrolló fatalmente en el frente de batalla. Ahora comparte habitación con otros tres tullidos en este hospital. “Pensé que la vida se había acabado para mi. Los psicólogos me ayudaron  muchísimo para que, poco a poco, pudiese ver la luz al final del túnel”, comenta sin perder la sonrisa este militar que con 24 años presume de ser el capitán más joven del ejército ucraniano.

Hoy es un día especial. Ayudado por su hermano, Sergey llega a la clínica de prótesis GmbH de Kiev donde le tomarán medidas para su prótesis ortopédica. “En Ucrania nadie podía comprar prótesis de calidad porque los salarios son irrisorios. Nosotros fabricábamos prótesis de plástico o de madera que es lo que se puede permitir la mayoría de la gente. Hay quienes ni eso pueden pagar y jamás volverán a caminar porque hasta este momento nadie se ha preocupado por el bienestar de los amputados de la guerra de Ucrania”, denuncia Alexander Stetsenko, director de la clínica.

Ucrania no estaba preparada para acoger la avalancha de amputados como consecuencia del conflicto armado. Ante la desidia de las administraciones y la no implicación del gobierno, Alexander Kikiv optó por atender él mismo a los lisiados. “Decidí fundar una organización para ayudar a todas esas personas que se encontraban en la situación de desamparo en que yo me encontré cuando desperté en la cama del hospital”, recuerda este veterano de guerra al que un proyectil de mortero le arrancó la pierna izquierda con 33 años.

Werner Girsch es una eminencia en cirugía plástica del hospital de Viena, él también ha venido para ayudar a los doctores locales cuando dos de sus ayudantes ucranianas le contaron lo que estaba sucediendo en su país. “El problema de las heridas de guerra es que las operaciones son extremadamente complicadas. La metralla destroza músculos, arterias, huesos, nervios y aquí no están preparados para este tipo de intervenciones porque los instrumentos de los que disponen están obsoletos y son los que usábamos en Europa hace 30 años”, se lamenta el cirujano austriaco.

Dos días después, Sergey vuelve a la clínica GmbH, su nueva pierna de titanio está lista y esperando por él. Hoy es uno de esos momentos que recordará toda su vida, como el nacimiento de su hijo hace ahora siete meses. Comienza a dar sus primeros pasos ayudado por las muletas, aún pasará un cierto tiempo de rehabilitación hasta que pueda valerse por si mismo. “Veía este momento tan, tan lejano…”, confiesa el joven. “Ahora nadie me va a poder parar. Me voy a presentar a los Juegos Olímpicos de Río”, dice entre risas.

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