Diablos azules en el mar de la Serenidad

La poeta y periodista berciana afincada en Mallorca continúa con su sección de “Poesía y Ciencia” para TAM TAM PRESS. Esta vez, aprovechando que en la próxima madrugada del 28 de septiembre se podrán contemplar dos fenómenos astrológicos extraordinarios: un eclipse y una superluna roja, la autora ha compuesto un poema en el que recorre la cartografía lunar a su manera.

Por ELENA SOTO

La Luna será la protagonista de la madrugada del 28 de septiembre, ya que se observarán dos fenómenos relacionadas con ella: un eclipse y la ‘superluna’. No se ocultará del todo, sino que se oscurecerá y se teñirá de rojo. Al estar en fase llena se verá de gran tamaño –un 14% mayor del habitual– ya que se encuentra en el punto de su órbita más cercano a la Tierra, el perigeo.

Este singular fenómeno astronómico, que sucede solo una vez en cada generación, permite detectar destellos mucho más débiles y observar un área del satélite mucho mayor. Si te lo pierdes, tendrás que esperar hasta el 2033.

Este poema recorre la cartografía lunar Mar de la Serenidad, Mar de las lluvias, Océano de las Tormentas, Mar de las Nubes, Mar de la Crisis… y también bahías, lagos y pantanos; muchos de los nombres vienen de una época en la que se creía que la Luna influía en el humor de la gente.

Diablos azules en el mar de la Serenidad

Diablos azules en el mar de las Lluvias,
solo con tocar el cristal
el meñique ya siente la tristeza de los perros
bajo los sauces de Babilonia.
Diablos azules en el mar de las Nubes,
en el algodón que quiso ser nieve,
pero olvidó la cadencia de los copos.
Diablos azules en las líneas de la palma,
en el mar de la Humedad,
en el temblor que sostiene
la mano del verdugo de pétalos
cuando la flor inclina la cabeza.
Diablos azules en el océano de las Tormentas,
y al acariciar la porcelana,
al rozar las vetas de la madera,
una fisura, áspera al gusto, estremece.
Lunamoto en el país de las grietas.
Diablos azules en el mar de las Islas,
en los cordones que atas con nudo frágil,
como la vida.
Diablos azules en el mar de la Serenidad,
en el lago de los Sueños,
donde hibernan las fechas con el santo del día,
junto con las botellas rotas de la fiesta.
Diablos azules en el mar de los Vapores,
en la bahía del Medio,
donde, pálidos como huesos, los serenos
velan el aroma de ceniza de patchouli
en el altar de Hécate.
Diablos azules en el mar del Frío
asomando la garra tibia en el almanaque,
celestes como icebergs,
flotando sobre paisajes que vivieron épocas convulsas.
Diablos azules susurrando al menguante giboso
en el mar de la Tranquilidad,
con el canto abatido de los cárabos.
Diablos azules forrajeando en el mar de Néctar
ajustando silabas y mapas al velo del paladar
bahía del Arco Iris, lago del Olvido…
La noches saben a caramelo y mezcal
en el mar de la Crisis.
Diablos azules varados en los muelles del limbo,
inlunados en jergones de azúcar impalpable
esperando que el alba pinte el día
como un payaso triste.

Un Comentario

  1. Pingback: Diablos azules en el mar de la Serenidad | establo Pegaso

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