“Mucho más cine, por favor”, collages de película

“La familia bien gracias” durante la inauguración de su exposición Fotografía: Laura Fraile.

La artista vallisoletana “La familia bien, gracias” dedica su último trabajo al mundo del cine, en especial a  las películas de Visconti, Hitchcock y José Luis Cuerda. La exposición, en el bar Puerto Chico de Valladolid, reúne una docena de collages inspirados en algunas de las cintas más conocidas de éstos realizadores. Permanecerá  hasta el 16 de noviembre.

Por LAURA FRAILE
Desde ultimocero.com

Un consejo: se recomienda ser paciente, tomarse el tiempo que haga falta, sacar la lupa si es preciso y dejarse sumergir en cada uno de los trece escenarios recreados por esta artista. Sólo así se podrá disfrutar en su justa medida de “Mucho más cine, por favor”, una exposición en la que se reúnen una docena de collages inspirados en películas como “Hiroshima, mon amour”, de Alain Resnais, “El apartamento”, de Billy Wilder, Amanece que no es poco”, de José Luis Cuerda o Psicosis”, de Alfred Hitchcock.

La responsable de estas piezas es La familia bien, gracias, pseudónimo tras el que se esconde una filóloga hispánica vallisoletana que prefiere no desvelar su identidad. “Todas las obras están inspiradas en películas que me han gustado. Muchas de ellas están realizadas a partir de recuerdos”, explica esta creadora, quien aclara que ésta es la tercera exposición que dedica al mundo del cine.

La materia prima de cada obra es el papel. “Utilizo periódicos, revistas, publicidad de bancos y dentistas, cosas que me encuentro por la calle o debajo de la cama… Siempre empiezo con la imagen de un objeto, como puede ser un péndulo o un cuchillo. A partir de ahí voy dando forma al resto de la obra. Cada diseño es único, no repito nunca, y trabajo sin bocetos y sin goma de borrar”, explica.

El suyo es un trabajo minucioso en el que juega con la perspectiva para mostrar escenas tanto de interior (como la habitación de suelo ajedrezado recreada en la obra `Bellissima´, que está inspirada en la película homónima de Luchino Visconti) como de exterior. A modo de ejemplo, basta con ver la recreación de la película `Amanece que no es poco´, de José Luis Cuerda, en la que esta artista incluye elementos como un sidecar, unas calabazas, una casa cuartel, una azada, una carpa de circo o la imagen de varios de sus actores, como Antonio Resines o José Saza.

La familia bien, gracias (cuyo nombre tiene su origen en una broma fraternal) nació en el año 2000, a partir del encargo de unos bolsos. Al poco tiempo le propusieron a esta artista hacer unos cuadros, y así fue como ésta creó su primera serie: “Caras baratas”. Después llegarían otras dedicadas a damas del jazz como Nina Simone, Ella Fitzgerald o Madeleine Peyroux, una de mujeres “con cuento”, otra de mujeres “con cante”… En el 2007, La familia bien, gracias se incorporó a Arañados signos, un colectivo que desde su origen ha reunido a artistas vallisoletanos de disciplinas como la fotografía, la escultura, la pintura, el arte textil o la performance que realizan obras inspiradas en poemas.

La familia bien, gracias ha expuesto en Valladolid, Palma de Mallorca y Barcelona. Actualmente está trabajando en una serie inspirada en bares estadounidenses y en otra en la que está utilizando como referencia la película “Hiroshima, mon amour”, de Alain Resnais. Buena parte de su obra puede verse en el blog Ventanal de arenas.

Obra inspirada en la película Amanece que no es poco de La familia bien gracias Foto L Fraile
Obra inspirada en la película Amanece que no es poco de La familia bien gracias Foto L Fraile

“Discursos/ Contradiscursos”

Un texto de SANTIAGO RODRÍGUEZ GUERRERO-STRACHAN sobre la exposición

Suena en esta tarde temprana de otoño el cuarteto para cuerda que Anton Webern compuso en 1905, una serie de motivos que no terminan de acabar ni llevan a ningún lado, y rompen así la coherencia del sentido. Así, el Arte ha aspirado en el siglo XX a romper el discurso: nunca para crear otro discurso que lo reemplace sino para explorar lo ignoto, lo terrible, lo silencioso que podemos encontrar en los fragmentos, en las oquedades, en los intersticios de lo destruido.

El cine también, en algunos casos paradigmáticos, ha roto el discurso que daba sustento a una sociedad o a un tiempo. Así, Hiroshima, mon amour, extraña, íntima y desasosegante indagación en las consecuencias del lanzamiento de la bomba atómica; o La parada de los monstruos y Frankenstein, fábulas acerca del ser humano y la sociedad. ¿Qué decir de Arrebato, la más radical destrucción del sentido en cuanto a cine se refiere? A su lado, El espíritu de la colmena nos muestra la capacidad de fascinación que el cine posee para una niña, que al final termina por confundir realidad y ficción.

Esto hay también en los cuadros de la exposición, marcados por una sensibilidad que rompe todo lo previsible y lo que es moneda corriente en nuestra época: a caballo entre la ingenuidad, lo infantil y lo extraterritorial. Una subjetividad autónoma que, en este caso, se apoya en otras para mirar el mundo desde un lugar no contaminado por los discursos comunes.

Cartel exposición
Cartel exposición

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