“Carta a Chita”

El periodista Fulgencio Fernández, el profesor Francisco Flecha Andrés y Antonio Barreñada, durante la presentación del libro.
El periodista Fulgencio Fernández, el profesor Francisco Flecha Andrés y Antonio Barreñada, durante la presentación del libro.

El cineasta y escritor leonés Epigmenio Rodríguez no pudo acompañar el pasado 15 de octubre a su amigo, el profesor y escritor Francisco Flecha Andrés, en la presentación de su libro “Educando a Tarzán” (Eolas Ediciones). Pero sí le hizo llegar esta carta, que se leyó durante el acto que tuvo lugar en el Café Ristán (Hotel Quindós) de León.

Por EPIGMENIO RODRÍGUEZ

Admirada Chita,

Espero que al recibo de la presente te encuentres bien, contenta, como yo, de saber a Paco acompañado (no me cabe ninguna duda) por un buen número de amigos y admiradores dispuestos a recibir, de buen grado, tus enseñanzas y consejos.

Profesión hermosa la que has escogido. Hermosa y difícil, especialmente en los tiempos que corren. Bien es cierto que nada hay más gratificante, por ejemplo, que el hecho de que algún antiguo alumno te pare por la calle y te salude, recordando algunos buenos momentos del pasado (la memoria es selectiva, bien lo sabes, y tiende a quedarse sólo con lo bueno), lo que compensa el menosprecio creciente de aquéllos que obtienen, o mantienen, privilegios en base a la escasez de, o deficiencias en, la educación de la colectividad.

Tiempos difíciles para la profesión, sí. Por eso es más admirable, si cabe, tu dedicación, paciente y desinteresada, a educar a ese mono pelón que acertó a caer (caprichos del destino) cerca de ti. Tuvo suerte. Aprendió, gracias a tus desvelos, cosas a la vez valiosas y simples como que la cooperación es tan importante, al menos, como la competencia. O que no todo vale por lo que hace a esta última. O que no hay razón que pueda explicar la violencia entre los humanos, y mucho menos que, observándola, pueda hablarse de evolución de la especie y no de degeneración de la misma. Que el avance tecnológico es inútil si no va acompañado del de las ideas. Que…

Vaya, sin darme cuenta estoy cayendo en el error (tal me parece en una ocasión como ésta) de hacer aquí una relación exhaustiva del contenido de tus lecciones. Y no. Que, por más útiles y valiosas que le hayan resultado a Tarzán, lo verdaderamente valioso es el modelo. Puesto que, al fin y al cabo (tomo prestadas aquí las palabras de un antiguo alumno mío, hoy maestro también): “Un maestro no enseña, simplemente se aprende de él. Transmite sentimiento y educa con su persona, con su ejemplo. Hace que sus alumnos se sientan únicos y consigue sacar lo mejor de cada uno. Después, cuando pasan los años, olvidamos qué nos enseñaron en la escuela, pero no olvidamos cómo nos hicieron sentir”.

Pues eso. El modelo. No sé si, con el tiempo, Tarzán ha llegado a decirte alguna vez algo parecido. Por si acaso, yo sí quiero hacerlo, aunque ahora con palabras del, en la misma medida, querido y admirado Paco (a quien bien conoces), según el cual eres maestra “(…) aferrada todavía a ideas tan primitivas como la fe absoluta en el valor de la palabra, en su capacidad de seducción y su importancia insustituible en una visión de la enseñanza entendida como esa relación personal y cara a cara que explora la verdad debatiendo libremente, hablando a cuerpo limpio y sin rodeos, propiciando el diálogo y animando el pensamiento divergente”.

En fin, compañera (permíteme que me dirija a ti, con orgullo, en esos términos); que no quiero teneros, ni a ti ni a los amigos que acompañan a Paco esta noche, más tiempo entretenidos.

Recibe el saludo más afectuoso y el reconocimiento de este admirador,

Epi

Posdata:

Supongo que Paco habrá caído en la tentación de creer que el protagonista hoy es él, no tú. Yo no soy nadie para darte consejos, pero, si no te parece mal, voy a hacer una excepción: déjale que lo siga creyendo. Y, ya de paso (al fin y al cabo no deja de ser un desvalido mono pelón, como todos nosotros), haz el favor de echarle un ojo de vez en cuando, anda.

El periodista Fulgencio Fernández, el profesor Francisco Flecha Andrés y Antonio Barreñada, durante la presentación del libro.
El periodista Fulgencio Fernández, el profesor Francisco Flecha Andrés y Antonio Barreñada, durante la presentación del libro.

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