Canción triste de un piel roja (VII)

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Un nuevo artículo de opinión sobre la situación de quienes se dedican a la cultura (en general) y a las artes escénicas (en particular) en este país, por el director de la compañía de teatro Ghetto 13-26.

Por FÉLIX FRADEJAS

Estamos muertos cuando nosotros somos nuestros propios verdugos

Se me revuelven las tripas cada vez que oigo decir a un músico, un actor, un fotógrafo, un bailarín, un cineasta, un pintor… cada vez que oigo a un fontanero, un taxista, un limpia ventanas eso de “hay que acostumbrarse, ya nunca volverá a ser como antes” ”ya no volverá a ser como antes”… y pienso, entonces, nosotros somos nuestros principales verdugos, porque si antes era una mierda… ¿qué podemos esperar ahora, si nada volverá a ser lo mismo? Ellos mientras tanto siguen haciendo lo mismo, ganando lo mismo, si no más, y jugando su particular juego de ruleta en el que como siempre la banca gana… y pierden los pardillos

Nosotros somos los culpables de esta miseria que nos rodea desde el instante mismo en que asumimos nuestra derrota, yo no quiero que las cosas sean como antes quiero que sean mejores, nosotros los teatreros, hablen otros de sus miserias yo hablo de las mías, somos culpables de idiotizar a la masa dándoles en bandeja la ración diaria de mierda que nos demanda y que tanto contenta a nuestros dirigentes, que se frotan las manos ante una ciudadanía cada vez más inculta y aborregada, sin el más mínimo espíritu crítico, incapaz de cuestionarse nada más allá de las expulsiones de sus famosos favoritos de cualquier reality de mala muerte, mientras que una pequeña élite de miserables se protegen detrás de unas normas, de unas leyes, que dictan ellos para perpetuar su supremacía y su bienestar, a costa de un montón de ciudadanos muertos que ya sólo tienen como meta mirar la televisión en busca de la risa tonta del día

Hagan los demás lo que quieran, pero yo no les perdono, yo no os perdono miserables, no os perdono el hambre, no os perdono el frío, no os perdono la miseria, no os perdono el dolor de los enfermos, ni la incultura del pueblo, ni la falta de esperanza, no os perdono el opio televisivo diario, ni vuestra miseria moral… tengo un sobre y tengo una papeleta que en poco más de un mes introduciré en una urna y puede que no sirva para nada ahora que hay tanto zombi adoctrinado, pero yo os voy a hacer daño, se la voy a dar a quienes más daño os hagan, no es venganza… es sólo dignidad… a ti no te importa mi sufrimiento a mí tampoco el tuyo… porque tú me condenas a tu olvido te condeno yo a mi indiferencia, tú me condenas a la miseria, yo te condeno a mi desprecio, tú me condenas al hambre, yo te condeno al miedo de perder tus privilegios

Maldita la hora en que nos asumimos victimas… yo no quiero ser víctima, soy actor y no pido más que el mismo respeto por mi profesión, no digo ya que la suya porque ustedes no merecen respeto, que la de un maestro, un fontanero, un taxista o un limpia ventanas

Nos vemos pues ante las urnas… me podrás reconocer porque yo iré con una mueca cínica en la cara…

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* Félix Fradejas
es director de la compañía de teatro Ghetto 13-26.

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