¡¡¡NOS QUEREMOS VIVAS!!! ¡¡¡BASTA YA!!!

entada en la Gran Vía durante el final de la marcha. Foto: L. Fraile.
entada en la Gran Vía durante el final de la marcha. Foto: L. Fraile.

Madrid se convirtió este sábado 7 de noviembre en el epicentro de un grito común en repulsa de los asesinatos, el acoso laboral y sexual, la discriminación, el sistema patriarcal y el odio contra las mujeres. Más de doscientas mil personas se unieron en una histórica Marcha Estatal Contra las Violencias Machistas con gritos reivindicativos emitidos en todas las lenguas del estado.

Por LAURA FRAILE
últimoCero

Cientos de miles de mujeres y hombres de todas las edades y procedentes de todo el país recorrieron este sábado al mediodía el camino que va desde el Paseo del Prado hasta la plaza de España para manifestar su rechazo ante todo tipo de violencias machistas. Durante el recorrido, el color morado estuvo presente en las banderas, las pancartas, los bolsos de tela, las medias, el pelo, las bufandas, las camisetas, los zapatos, los cordones de las gafas… tiñendo de feminismo una marcha que, según fuentes de la organización, se ha convertido en una de las más multitudinarias desde las convocadas contra la guerra de Irak (estiman que ayer se concentraron en Madrid unas 200.000 personas).

La Marcha Estatal Contra las Violencias Machistas fue reuniendo gente desde un par de horas antes de su inicio. Hacia las 11 horas de la mañana, entrar en un bar de las proximidades del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad podía ofrecerte la imagen de una cola del baño en la que esperaban una decena de mujeres que habían acudido a la marcha desde lugares como Sevilla, Soria, Fuengirola, Talavera de la Reina, Manzanares (Ciudad Real) u Oviedo, ciudad a la que pertenecía una mujer que reconocía que su primera manifestación había sido contra la consideración del adulterio como delito.

Escenario principal de la movilización con trampantojo publicitario al fondo. Foto: Gaspar Francés.
Escenario principal de la movilización con trampantojo publicitario al fondo. Foto: Gaspar Francés.

Antes del inicio de la marcha, el grupo Women in Black había convocado una acción frente al Ministerio que consiguió sumar a más de medio centenar de mujeres. Circundadas por una cinta de seguridad en la que se habían colgado imágenes de mujeres que habían sido asesinadas como consecuencia de un feminicidio familiar, íntimo o por una violencia comunitaria, y vestidas de riguroso negro, todas se cogieron de la mano para, poco después, ir tumbándose en el suelo en absoluto silencio. Mientras una integrante de este grupo leía los nombres, el origen y las circunstancias en que estas mujeres fueron asesinadas, otras cinco chicas cogieron una tiza blanca y dibujaron una silueta alrededor de cada una de ellas. La acción terminó con un sentido aplauso.

Poco antes de las 12 horas del mediodía, el Paseo del Prado había conseguido reunir a toda la gente que, a través de tres centenares de autobuses, había llegado a Madrid desde toda España para participar en esta marcha. Los mensajes de sus pancartas reflejaron esta multiplicidad de orígenes: Plataforma de Acción Feminista de Almería, Federación de Asociaciones de Mujeres de la Comunidad de Madrid, Andalucía contra la violencia de género, Indarkeria Sexistari STOP, Marea violeta de Jaén, Comando de sororidad de Jaén, Plataforma Feminista Galega, Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en España, Movimiento Feminista de Salamanca, Confederació de Associacions de Veïns i Consumidors de la Comunitat Valenciana, Coordinadora de Mujeres de Valladolid… (Valladolid consiguió llenar cuatro autobuses: dos de ellos gracias a la Coordinadora de Mujeres, otro a través de la Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libre y un cuarto mediante Podemos).

Cientos de miles de mujeres y hombres de todas las edades, con y sin niños, con pancartas discretas y de varios metros de longitud, en silencio, hablando o coreando mensajes contra las violencias machistas, bailando, cantando, sonriendo o con un gesto concentrado y serio, avanzaron por un Paseo del Prado en el que el calor comenzaba a apretar. La cabecera de la marcha estuvo formada por una veintena de mujeres unidas por una pancarta con un mensaje (`Contra las violencias machistas´) escrito en todas las lenguas del estado. Sus portadoras eran mujeres como Mar o Asunción (que habían sufrido malos tratos), Elena (que preside la Federación de Asociaciones de Mujeres de la Comunidad de Madrid) o Silvia (que acudió en representación de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en España). Los partidos políticos y los sindicatos, que también acudieron, quedaron en un segundo plano. “No queremos ver banderas de partidos ni de sindicatos, no queremos que nos roben el protagonismo. Ésta es una marcha sin banderas”, gritaría varias veces a lo largo de la marcha desde el megáfono una de las integrantes del cordón de seguridad.

La plaza Cibeles también se tiñó de morado. Desde el edificio Centro Centro (donde habían colgado una pancarta rosa con el mensaje `Contra las violencias machistas´) hasta las flores de su alrededor, que poco a poco fueron recibiendo la compañía de más flores de color lila. Al llegar a la plaza, un grupo de mujeres adaptó un éxito caduco del verano de David Civera que derivó en un `Que nos detengan, que somos abortistas, malvadas feministas y no nos pueden controlar´. Mientras tanto, un chico trataba de vender sin demasiado éxito unas camisetas blancas en las que Marx, señalando con el dedo al que le dirigiera su mirada, le reconocía que le necesitaba para la revolución.

Ya en la Gran Vía, ni los souvenirs de toros y flamencas en modalidad mandil, marco de fotos o sacacorchos ni los escaparates invitando a la compra compulsiva del último modelito ni las decenas de bares a la caza del turista necesitado de un descanso consiguieron cobrar el protagonismo en esa mañana de sábado. La calle fue tomada para gritar contra las violencias machistas a través de mensajes como `Que viva la lucha de las mujeres´, `Aquí estamos, nosotras no violamos´, `No estamos todas, faltan las muertas´, `No han muerto, las han asesinado´, `Madrid será la tumba del machismo´ o `Antes de matarla, suicídate´.

Una niña de no más de cinco años que llevaba una pancarta con la palabra NO consiguió dar una lección de compromiso a un gringo que tomaba café en el Starbucks mientras una mujer, con decenas de mensajes escritos en su camiseta, recuperaba el francés para intentar explicar a otros dos turistas por qué tanta gente había decidido salir a la calle al mismo tiempo para decir basta.

“Hoy la Gran Vía es feminista y estamos muy contentas porque se ha llenado, y no precisamente para comprar”, gritaba desde el megáfono una de las chicas de la comisión de seguridad. Después anunció la llegada de media docena de mujeres que habían acudido hasta allí en representación de las siete integrantes de la asociación Ve-la Luz que, desde el domingo, se habían puesto en huelga de hambre en la Puerta del Sol para protestar contra las violencias machistas. “Estaremos en huelga hasta que los políticos cumplan las medidas. Empezamos nueve mujeres, pero dos han tenido que abandonar por problemas personales y de salud. Llevamos siete días. Los dos primeros fueron demoledores, al tercero el cuerpo se habitúa”, comentaba esa misma mañana a últimoCero Gloria Vázquez, una de las huelguistas. Dos años antes, Gloria había participado en otras dos huelgas de hambre, esta vez desde La Coruña: una por la protección de menores con la que consiguieron que se creara una comisión de investigación contra la violencia de género y otra para evitar que entregaran a una niña a su padre, que había sido acusado de abusar sexualmente de ella (en este caso, consiguieron que se paralizara y que se investigara el caso).

La llegada a la Plaza de España coincidió con el grito de un nuevo mensaje: `Eso también es violencia´. En esta ocasión, la frase iba dirigida a un anuncio de Yves Saint Laurent en el que se veía a una joven protegida de su desnudez sólo por una americana, imagen que la marca estaba utilizando para anunciar un pintalabios. Hacia las 14:30 horas del mediodía comenzó la lectura del manifiesto, que se realizó en tres turnos en los que llegaron a participar hasta una docena de mujeres que lo fueron leyendo en castellano, catalán, euskera y gallego. Entre medias, la gente se sumó a corear con ellas consignas como `Visca, visca, visca la lluita feminista´ o `Que viva a loita das mulleres´.

Una hora más tarde, el escenario situado al final de la Gran Vía recibió a media docena de mujeres, pertenecientes al grupo valenciano Mujeres y punto, que habían tejido una manta de ganchillo con decenas de piezas tejidas en morado, lila y rosa. La marcha finalizó a las 15:30 horas con una actuación de Solfónica, una banda surgida en el 15M que decidió sumarse a esta iniciativa para interpretar canciones como `Anda jaleo´, `Los cuatro muleros´ (para la que hicieron una versión feminista) o `¿Por qué cantamos?´, que estaba basada en un poema de Mario Benedetti.

  1. Manifiesto y exigencias de la Marcha Estatal contra las Violencias Machistas

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