Tras diez años de silencio, Amalia Iglesias saca a la luz tres libros de poesía

Amalia Iglesias Serna.

Amalia Iglesias Serna.

Después de diez años sin publicar poesía, Amalia Iglesias Serna (Menaza, Palencia, 1962) saca a la luz en este año que se acaba tres libros casi a la vez: La sed del río” (Premio de Poesía Ciudad de Salamanca 2016), editado con primor por el sello Reino de Cordelia; Tótem espantapájaros”, precioso libro de caligramas en una cuidada edición de Abada (Juan Barja), y finalmente “Mientras dure la nieve”, éste último en edición digital, de la mano de Julián Alonso, dentro de la colección de mini-antologías de poetas palentinos/as “Cuatro Cantones”.

Por ELOÍSA OTERO

Portada de "La sed del río".

Portada de “La sed del río”.

Todo poema es una biografía, un sitio raro en el que se guarda la vida y se preserva la memoria. Con “La sed del río”, un libro que había permanecido en reposo durante años, Amalia Iglesias ganó hace unos meses el premio de poesía Ciudad de Salamanca. En él propone “un retorno hasta los primeros manantiales de la infancia, desafiando el curso de la corriente”.

La sed del río,
el poema de ser
contracorriente.
El labio atado
a su pequeña memoria,
entre delta y manantial, su torbellino.

Sus voces
no dejan de correr
por todas las páginas en blanco.

De “La sed del río”

Portada de "Tótem espantapájaros".

Portada de “Tótem espantapájaros”.

“Tótem espantapájaros”, por su parte, es un libro que ha tardado años en gestarse, desde que su autora dibujó-escribió sus primeros caligramas con forma humana. Y, aunque ella siempre haya pensado que “un libro de poemas debe explicarse por sí mismo”, en esta ocasión acompaña los 60 caligramas del volumen con un texto previo, plagado de significativas anécdotas vitales. Explica, por ejemplo, cómo los poemas de este libro fueron escritos con tinta blanca sobre un papel negro (“recuperando también las palabras que una vez mi mano trazó y borró sobre la lejana pizarra de una escuela rural”), algo que el editor ha logrado mantener de forma impecable.

En relación con los singulares caligramas, la autora hace un didáctico repaso a cómo “desde tiempos ancestrales el texto ha tomado en muchas ocasiones la forma de cuerpo humano, tanto en documentos religiosos como mágicos, rituales fúnebres o festivos, hasta llegar a nuestros días en caligramas, obras de arte o espacios publicitarios”.

Dice Amalia Iglesias: “Durante años me ha perseguido esa obsesión gráfica con la escritura en forma de cuerpo humano, como rito, como catarsis, como necesidad de la carne de ‘hacerse verbo’, de ‘encarnarse’. El cuerpo como espacio simbólico de la metáfora y mapa de la memoria”.

Dos páginas del libro "Tótem espantapájaros", con el primer poema en su versión negro sobre blanco, y blanco sobre negro.

Dos páginas del libro “Tótem espantapájaros”, con el primer poema en su versión negro sobre blanco, y blanco sobre negro.

En ese sentido, los poemas de “Tótem espantapájaros” quieren “ser ‘cuerpos’, un corpus que reclama humanidad, rehumanización, una intencionalidad de pensarnos de nuevo en esta era posthumana en la que parece que cada vez importan menos los valores que siempre nos hicieron más humanos”.

Tótem I

Entre
tótem y
autómata,
una zozobra
de marioneta,
virutas de tiempo
invisibles hilos
de oro tiran
de ti hacia
los bosques
sagrados de los druidas. Desde los serbales milenarios,
el muérdago llega hasta tus brazos, se hace resina y ritual
para ahuyentar a la muerte. Entre
tótem y autómata la puerta propicia
para cambiar de ángel, el gigante de Cerne
Abbas tumbado en el campo de Dorset,
las cabezas vigilantes de los Moáis
en Rapa Nui, los cuerpos silueteados
al abrigo de las rocas, los monigotes
de la infancia y la caverna, y los
robots que aprenden a mirarte.
Entre tótem y autómata el
espantapájaros crucificado en el
inmenso mar de trigo, el que siempre
te espera allí donde todo lo modela
el viento y tus pasos de niña no se
apagan. Dentro de ti, tu icono y
escondite y madriguera.

De “Tótem espantapájaros”.

Portada de "Mientras dure la nieve".

Portada de “Mientras dure la nieve”.

“La poesía de Amalia Iglesias es una Ítaca a la que siempre merece la pena regresar, al menos mientras dure la nieve en nuestros corazones”, escribe por su parte Carlos Aganzo en el prólogo de la antología “Mientras dure la nieve”, antes de avanzar que los dos libros con pie de imprenta en 2016 —“Tótem espantapájaros” y “La sed del río”—, junto con el todavía inédito “Leer da tiempo”, “inauguran una nueva etapa, plena ya de humanismo” en la poesía de esta autora.

El editor Julián Alonso apunta sobre la edición virtual de “Mientras dure la nieve”: “Aunque la falta de apoyo institucional sigue impidiendo por el momento que la colección de mini-antologías de poetas palentinos/as “Cuatro Cantones” salga en papel, el compromiso de su mantenimiento sigue tan vivo como siempre y os presentamos ahora la entrega número 27 (número 6 de la era virtual), que nos acerca la obra de una poeta influyente e imprescindible: Amalia Iglesias Serna. Un buen regalo de fin de año y la convicción de que, tarde o temprano, salvaremos las dificultades y podremos hacer nuevamente de esta colección una realidad palpable”.

→ Edición virtual: “Mientras dure la nieve”

:: Sobre la autora

Amalia Iglesias Serna nació en Menaza (Palencia, en 1962) y actualmente vive en Salamanca. Es licenciada en Filología por la Universidad de Deusto. Ensayista y periodista cultural, durante 10 años fue la coordinadora del suplemento “Culturas” de Diario 16. También coordinó “Revista de Libros”, de la Fundación “Caja Madrid”, así como la revista de poesía “La alegría de los naufragios” y la página de poesía “Contemporáneos”, del suplemento cultural de ABC. Fue co-guionista, junto con Julia Piera, del documental “Antonio Gamoneda: Escritura y alquimia” (2009). Durante más de treinta años ha colaborado como crítica literaria en diversos medios de comunicación. Además es una gran conocedora de la obra y vida de María Zambrano.

Con su primer libro, Un lugar para el fuego, obtuvo el Premio Adonáis 1984. Después llegaron otros, como Memorial de Amauta (Premio “Alonso de Ercilla” del Gobierno Vasco, 1987), Dados y dudas (Accésit del Premio “Jaime Gil de Biedma”1995), Lázaro se sacude las ortigas (Premio “Francisco de Quevedo”, Abada, 2005), o Antes de nada, después de todo (2003).

 

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

Un Comentario

  1. interesante espero poder tener el placer de ver con mas profundidad de lo que escribe, esta escritora, gracias por compartirlo, y me da lo mismo si sale publicado el nombre ya que no estoy sujeto a ninguna supervisacion, dijo lo que siento y hablo lo que quiero, sin condicionamientos, que tengas buena vida y un abrazo virtual

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