Imagina el olor

El empaquetado de Perfumería Emocional para anósmicos, ilustrado por Laura Oreja.

De los cinco sentidos, quizás, el olfato sea el más desconocido e infravalorado pese a su importancia en nuestras vidas. A falta de estadísticas fiables, los expertos calculan que un 2% de la población mundial carece de este sentido. Eso implica que las personas con anosmia no pueden percibir el aroma del café, el olor a lluvia, el pan cuando sale del horno, un perfume, la fuga de gas o humo, el guiso de la abuela, el libro recién salido de la imprenta o el olor de su pareja en la cama. Una persona anósmica ni goza de estos placeres ni puede encender las bombillas de alerta ante una posible amenaza. Laura Oreja se ha enfrentado a este desafío con la investigación “Perfumería Emocional”, título de su proyecto final de grado. Con este trabajo ha buscado crear pistas en el exterior de los envases de una colonia, por ejemplo, para que las personas sin olfato puedan imaginar los “olores”.

Por LAURA OREJA

El olfato es capaz de percibir casi un billón de olores diferentes y, sin embargo, es uno de los sentidos más infravalorados a pesar de que es una de las primeras sensaciones que desarrollamos. Además, está directamente relacionado con nuestro instinto más primario. Todos coincidimos en que los olores agradables son un regocijo de los sentidos mientras que los desagradables, un aviso directo de peligro.

El instinto del olfato supone más de la mitad de la percepción de los sabores. El olor influye directamente en las depresiones, en la elección de una relación amorosa, y se considera que es el responsable del 80% de la recuperación de la memoria involuntaria: la capacidad de recuperar memorias subconscientes a través de un estímulo.

Sin embargo, todavía hoy contamos con muchas personas que desconocen la existencia de cientos y cientos de individuos que carecen de ese sentido, trastorno conocido como anosmia.

Pero una persona anósmica no solo pierde el sentido del olfato sino que convive con la ignorancia que tiene la gente de esta alteración. ¿Qué anósmico no ha oído la frase “qué suerte tienes”? Es más, en ocasiones, muchos pacientes que padecen esta grave molestia han llegado a ser criticados por no percibir que su ropa huele a sudor, aun sabiendo que no pueden hacerlo.

Por esto no es de extrañar que los anósmicos traten de ocultar su discapacidad ante la gente que le rodea, y entre las cosas que suelen preocuparles es el aroma que perciben los demás de ellos. ¿Cómo escoge un anósmico su colonia? Una de dos: o la selecciona otra persona por ellos o la elige aleatoriamente por su diseño.

De ahí surgió la idea de crear una Eau de toilette única, ofreciendo la oportunidad de dar una tercera opción: diseñar un producto pensado para los usuarios que han perdido el sentido del olfato.

Así nace el proyecto que ha podido ser llevado a cabo con el apoyo de Jimmy Boyd, una marca de perfume orientada a la emoción y que ofrece dos añadidos a nuestros aromas: por un lado, la fórmula de Líquido Iónico que nos permite controlar el olor corporal procedente del sudor, encapsulándolo y sustituyéndolo por el del Eau de toilette. Por otro, el fomento de la memoria de recuperación involuntaria que se ve afectada por la anosmia, asociando el aroma con novelas literarias.

Muestras de erfumería Emocional para anósmicos, diseñadas por Laura Oreja.

En mi proyecto final de carrera “Perfumería Emocional” propongo el acercamiento a tres novelas muy reconocidas: Alicia en el País de las Maravillas, El principito y Sherlock Holmes. Las he elegido porque quería potenciar al máximo la memoria del cliente por lo que juego con el packaging y el nombre del producto para que fuera el mismo cliente el que adivinara la novela.

En el caso de Alicia en el País de las Maravillas presento unas ilustraciones de rosas parlantes, tazas de té, sombreros de copa y un reloj de bolsillo y el guarismo 10/6 que representan el precio del sombrero que aparece en todas las ilustraciones de El Sombrerero Loco.

Para El Principito uso la simbología del viaje por los siete planetas utilizada por Antoine de Saint-Exupéry con una pequeña referencia a los habitantes destacando la imagen de la Rosa que pone de manifiesto el amor del principito y la bandada de pájaros que usa el protagonista para viajar. Todo ello bajo el nombre de la serpiente boa que se comió al elefante, un guiño a las primeras páginas de la historia.

Por último, en el caso de Sherlock Holmes representa el Palacio de Westminster con la Torre del Reloj –mal llamada Big Ben–, símbolo muy conocido de Londres, con las nieblas de la época victoriana, destacando en un lateral la pipa del detective. La clave   escogida es 221B, la dirección donde reside el protagonista.

Con esta información presentada en forma de códigos, se consigue que el cliente juegue con el producto, incitándole a pensar, a imaginar y a recordar. No solo se le ofrece un aroma, sino que se le brinda la posibilidad de recordar instantes de su vida, y dar un sentido personal al artículo objeto de compra.

El mismo producto no será igual para unos que para otros. Se trata de una experiencia de compra única para el cliente, la oportunidad de escoger un perfume por lo que le suscita sin necesidad de oler, un acercamiento al mundo de los olores que con toda seguridad no han experimentado antes.

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*Laura Oreja es diseñadora gráfica e ilustradora

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