Es amarga la verdad

Cancamusa 32. Julio 2017. © Fotografías: José Ramón Vega.

El fotógrafo José Ramón Vega y el poeta Víctor M. Díez continúan con su original sección creativa para TAM TAM PRESS. Se titula “CANCAMUSA” y tiene periodicidad mensual. Cancamusa es un término utilizado, con frecuencia, en el mundo de la magia y que viene a significar: dicho o hecho con que se pretende desorientar a alguien para que no advierta el engaño de que va a ser objeto. El mecanismo de la sección consiste en la propuesta, por parte de Vega, de tres de sus fotos, en principio, inconexas entre sí, sobre las que Víctor M. Díez debe escribir, improvisar, armonizar un texto que cree un trampantojo poético. Nada por aquí, nada por allá. Sin trampa ni cartón. ¿Dónde está la bolita?

Aquí va la trigésimo segunda entrega:

Es amarga la verdad

Fotografías: JOSÉ RAMÓN VEGA
Texto: VÍCTOR M. DÍEZ

CANCAMUSA (Julio 2017)

© Fotografía: José Ramón Vega.

Una península de silencio rodeada de agua por todos lados menos por uno, llamado istmo (del griego isthmós, cuello). La pareja puede ser un territorio escabroso, rodeado de aguas turbias. Un puente sobre aguas turbulentas, en ocasiones.

Allí estamos en las dos esquinas de una ínsula que es, en intermitencia, lecho y mortaja del amor. Tiento a la suerte mientras duermes. ¿Quieres que cuente las cosas bonitas?

La roca que nos sostiene recuerda, vista de lejos, la tostada a medio comer que no pudimos terminar, de tal modo nos comíamos uno a otra y otra a uno. Depende de qué noches uno comía o era comido. Lo saben los peces abisales en lo profundo de tu sueño, amor.

Es un mundo extraño. Parece tan sólido como a punto de desaparecer, ese mundo. Ese frágil equilibrio lo es todo. Todo o nada. Lo demás son puros cebos, hacerse la dormida. Un amenazado territorio nuestro, compañera.

© Fotografía: José Ramón Vega.

Parece agua la ventanilla del coche del espía. Crea un efecto de mesa de falso mármol en que se reflejan la cabeza paterna y el techo protector. La familia tradicional al microscopio de un teleobjetivo.

El cuadro familiar, el verano azul de cada verano. Siempre hay algo de representación teatral en la familia. Papá y mamá se miran, con la complicidad de quienes saben que todo es falso. Las criaturas, que cuadran el círculo, desvían la mirada como empezándose a dar cuenta de que algo aparente va perdiendo su apariencia. Tótem y tabú de nuestra tribu, la familia es un reflejo de sí misma que se pierde en la irrealidad de su verosimilitud.

Me acuerdo de aquellos versos propios y pues amarga la verdad, quiero echarla de la boca: ‘Familia. Entre dos luces. Hay una verdad de los actores. A cada puerta, hay una vida común fingida. Fuego del hogar. Sombras chinescas’.

© Fotografía: José Ramón Vega.

(Canción del nihilista)

Con diez canciones por banda,
viendo podcast a toda suela,
no surca el bar, sino vela
una marisma sin fin;
Aquel millennial que llaman,
por su tocado, el teñido
en todo el lar conocido
del uno al otro confín.

Y va el capitán en su hamaca
ansia a un lado, al otro derrota
y allá a su frente Berlín.

Que es mi banco mi tesoro,
que es mi dios el instagram,
mi ley, la cerveza y el tiempo,
mi única patria, gozar…

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: