Teatro sin título oficial 

Ensayo durante un curso impartido por Jesús Puebla.

En el mes de octubre se inicia la temporada de talleres y cursos teatrales en Valladolid, alternativos a los estudios que proporciona la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León (ESAD). Sus alumnos buscan fuera de las aulas oficiales una formación alejada de los pupitres, más en contacto con la realidad teatral de la ciudad. Muchos de estos talleres plantean el teatro como puerta de acceso a otro tipo de vivencias impartidas para pequeños, jóvenes y adultos, pero no necesariamente de carácter actoral.

Por JAVIER PÉREZ LÁZARO

En Valladolid, ciudad de teatro desde al menos los tiempos de Carlos III cuando la Corte española tuvo aquí su capital política, a comienzos del siglo XVII, los profesionales del arte de Talía pretenden mantener el pulso teatral en el XXI, renovándose cada temporada. En la ciudad del Pisuerga hay cursos y talleres para actores en ciernes, para profesionales que quieran reciclarse o necesiten profundizar en el oficio y también para todos aquellos que simplemente buscan acercarse a este tipo de experiencias de desarrollo personal.

Este año el aula de teatro La Guardería, dirigido por Esther Pérez Arribas de la compañía Pie Izquierdo, incorpora tres nuevas materias a las ya habituales: verso, manipulación de títeres y pantomima. Estos conocimientos van dirigidos a un amplio colectivo de destinatarios: desde alumnos de primaria en colegios, a profesionales o jóvenes y adultos que tienen interés en tomar contacto con esta otra forma de intervenir sobre el escenario, habilidades que nunca antes pudieron hacer realidad.

“El teatro es el gran ausente de los planes de estudio”, señala la directora de Pie Izquierdo. La afirmación es, sobre todo, ostensible en la enseñanza de Castilla y León, algo que no sucede, por ejemplo, en regiones como la Comunidad Valenciana.

“Seguramente –continúa la profesora Pérez Arribas que lleva 17 años formando a actores– no se está teniendo en cuenta que cuando se da formación actoral a alguien no sólo se le está enseñando a interpretar un papel, sino a expresar sentimientos, a empatizar, a trabajar en equipo… además de que se les pueden instruir en infinidad de cosas a través del teatro, entre ellas otras materias lectivas”, concluye.

Esta formación artística proporciona a las personas interesadas, además de un desarrollo personal el estímulo suficiente para educar en valores como la cultura y otras destrezas sociales. En cierto modo, puede decirse que las compañías de teatro, dedicadas a formar actores aficionados o a reciclar a los profesionales, conforman un panorama de escuelas conectado a la ciudad, verdadera alternativa a la enseñanza oficial en la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León (ESAD). Estas escuelas permiten también al alumno conectar con la “movida teatral” de la ciudad y enriquecer la actividad cultural de barrios y espacios públicos y privados de determinados colectivos sociales.

Además de Esther Pérez Arribas -docente teatral desde la década de los 90 del siglo pasado en clases de teatro a niños y adultos, así como directora del Curso de Análisis e Interpretación Actoral del festival de teatro Olmedo Clásico–, las clases en el aula teatro La Guardería son impartidas por el mimo Jesús Puebla y la titiritera Gloria Hernández Rodilana.

Ambos profesionales cuentan con una dilatada trayectoria artística. Mientras Puebla fundó en 1987 junto a Mario Pérez Tapanes la compañía Mimoclán y lleva 30 años actuando como mimo, aunque ahora desarrolla su carrera en solitario, Hernández Rodilana se graduó en la Escuela Municipal de Arte Dramático de Valladolid y ha sido la intérprete del personaje Lucho, de la serie de Los Lunnis, de TVE, entre otros destacados trabajos.

Esta programación de las compañías de teatro presenta una oferta atractiva para los interesados centrada en un acercamiento y profundización vivencial, frente a contenidos abiertamente teóricos. De esa manera, abre una puerta a los participantes a compartir vivencias que les permitan consolidar su personalidad, a través del trabajo corporal y vocal, además de ayudarles a resolver conflictos y darles claves para mejorar su memoria, seguridad, iniciativa, disciplina y pensamiento crítico.

En esta línea de trabajo formativo teatral están embarcadas las compañías vallisoletanas Pie Izquierdo, Telón de Azúcar, Rayuela, Azar Teatro y Líbera Teatro. Ellas mantienen viva la llama del teatro comprometido con la vida, más allá de los títulos oficiales.

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