“Colinas de agua”, una exposición de la pintura más reciente del leonés David Colinas en el Museo de León

El pintor David Colinas (León, 1962) muestra una treintena de pinturas sobre papel, cartón y lienzo en el Museo de León (Edificio Pallarés). La exposición estará abierta del 7 de noviembre al 10 diciembre de 2017, aunque la inauguración oficial tendrá lugar el martes 14 de noviembre, a las 13 horas, por motivos de agenda del propio artista, que ahora mismo reside y trabaja en una pequeña localidad de Cádiz.

En esta gran exposición, titulada “Colinas de agua”, el leonés David Colinas muestra sus últimas pinturas, realizadas entre 2016 y 2017, cuando el artista leonés retomó los pinceles después de haber abandonado su actividad creativa durante un largo periodo de tiempo. Y, cuando lo hizo, sorprendentemente “ahí estaban esperándolo sus bichos, sus esquemáticas figuras humanas, sus incomprensibles palabras, sus jeroglíficos ilegibles… Un universo creativo que parece haber despertado de un largo sueño con muchas ganas de dar guerra”, como escribió Margot Molina en el catálogo de ‘Colinas de sal’, la exposición de David Colinas que se pudo contemplar el pasado mes de junio en la galería leonesa Ármaga.

Estas nuevas obras de Colinas se sitúan, como las que hacía antaño, entre el expresionismo abstracto y la pintura automática, dentro de un caos armónico en el que se construye un mundo propio.

“Al contemplarlas, uno no puede evitar flashes de Arshile Gorky, Jackson Pollock, Willem de Kooning y, quizás aún con más fuerza de la menos conocida Joan Mitchell”,  anota Molina.

“Trabajo la técnica mixta, mezclo todo. Me gustan mucho los materiales pobres y reciclados como el cartón, telas normales, el algodón o el papel, por supuesto”, señala por su parte este artista capaz de dejarse llevar ante cualquier superficie vacía para construir un caos que, muchas veces, se revela ante sus ojos y adquiere “un orden armónico en el que cada borrón, cada trazo, cada mancha de pintura cobra un sentido”.

El mar Atlántico que baña las playas del sur de la península, con sus dunas, sus criaturas marinas, el viento de Levante… protagonizan muchos de estos nuevos cuadros, algunos de gran formato, y que, como apunta Molina, se convierten así en “una fiesta a la que siempre están invitados sus colores: rojo, amarillo, verde, azul, blanco y negro”.

“El pintor, casi de forma automática, se constituye en notario del paisaje que habita desde su casa de La Muela, una colina en el término de Vejer de la Frontera (Cádiz), y plasma también su realidad tierra adentro. Solo hay que dejar los convencionalismos a un lado y mirar”, resume Molina.

:: Sobre David Colinas

David Colinas el pasado mes de junio en la galería Ármaga. Foto: Marga Carnero.

David Colinas (León, 1962) estudió Ciencias de la Información, rama de Publicidad, en la Complutense de Madrid. En los años 80 expuso por cafés y galerías alternativas de León, Madrid y Sevilla. Su primera experiencia internacional le llegó con la participación en la feria Kunstrai en Amsterdam, con la galería leonesa Sardón.

Tras licenciarse en Publicidad montó en Madrid el “Grupo COMA” de diseño gráfico, diseño industrial y producción de mobiliario, realizando exposiciones de muebles y objetos en Milán, Barcelona, Murcia y León (aquí, concretamente, en Maese Nicolás, la galería vanguardista de Jaime Quindós que tuvo su apogeo en los 80). Aquello fue solo una etapa en su vida, después de la cual se dedicó a la producción publicitaria. Más tarde montó una nueva sociedad, “DC Madrid”, dedicada al diseño, producción y comercialización de alfombras. Cuando llegó la crisis post “Expo 92” tuvo que cerrar esta empresa, después de tres años de aventura. Apostó entonces por dedicarse en exclusiva a la pintura, que en todos esos años había seguido compaginando con su trabajo profesional. Así que en plena crisis de los 90 monta su estudio en Madrid y ficha por la galería Isabel Ignacio, en Sevilla, con la que participa en algunas ferias nacionales e internacionales. Vuelve a exponer sus obras no solo en Sevilla, también en otras galerías de Jaén, Cáceres, Santander, Málaga… Pero la economía no estaba muy boyante, y decide volver a León, donde tiene estudio. Con la llegada del año 2000 le toca superar una nueva crisis, la del “cambio de milenio”. Cansado de intentar sobrevivir en el mundo del arte, lo deja todo y decide marchar otra vez a Madrid, a buscar un trabajo que le permita vivir dignamente. Inicia una etapa de casi tres lustros, en la que prácticamente deja de pintar.

Pero, como mismo él dice, “el arte se lleva dentro y nunca muere”. Hace unos años le destino le llevó a Cádiz, donde reside en la actualidad y donde se gana la vida en el campo del turismo. Con una situación económica más desahogada, ha montado su estudio en Vejer de la Frontera. “Estoy viviendo una nueva etapa muy interesante, muy tranquila y con muchas ganas de pintar, ahora ya sin agobios”, comenta, feliz de regresar con una nueva exposición a su tierra.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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