Alba Flores Robla presenta en el bar Belmondo “Digan adiós a la muchacha” (Premio Adonáis 2017)

El Bar Belmondo · La Buscona (librería de lance), en León, acoge este sábado 28 de abril, a las 21:30 horas, la presentación de “Digan adiós a la muchacha” (Ediciones Rialp, Madrid, 2018), el tercer poemario de Alba Flores Robla, recién editado, con el que obtuvo el Premio Adonáis 2017. Acompañará a la autora en el acto la poeta leonesa Julia Conejo.

Por ELOÍSA OTERO

“Me llamo Alba y tengo veinticinco años. No me gusta ni deshojar margaritas ni decapitar langostinos”, apunta en su blog Gotas sin Agua. De padres leoneses, Alba Flores Robla nació en 1992 en Madrid, ciudad en la que vivió hasta los nueve años, momento en el que su familia se trasladó a León. Se graduó en Filología Moderna y más adelante cursó el Máster en Formación del Profesorado. Actualmente vive en León, imparte clases en el IES Álvaro Yáñez de Bembibre, y es miembro fundador del colectivo literario #plataforma que tiene su sede en el Bar Belmondo (detrás de la catedral leonesa).

En marzo de 2017 autoeditó el poemario Tu hueco Supraesternal a través de Amazon CreateSpace, y en junio del mismo año su segundo libro, Autorregalo, vio la luz de mano del sello sevillano Ediciones en Huida. De 2017 es también Digan adiós a la muchacha, con el que consiguió el Premio Adonáis en su 71ª convocatoria, justo un año después de que otra leonesa, Camino Román (prima de Alba Flores), se llevará un accésit.

El jurado del Adonáis 2017 decidió premiar el libro Digan adiós a la muchacha “por representar con compleja sencillez y precisas dosis de ironía y de sorpresa, con gran poder evocativo y plasticidad visual, la despedida de la adolescencia”. Y se añade en la solapa de la edición:

“Ciertamente, esta es una obra que expresa el desencanto y la tristeza de tener que hacerse adulto, y no porque el paso del tiempo actúe inexorablemente sobre los seres humanos, sino por el doloroso trance que supone tener que dejar atrás tantas cosas, circunstancias e individuos que fueron motivos de felicidad. De hecho, el poema que abre el libro, ‘El nogal’, resume, más que ningún otro, el contenido del volumen al presentar una sucesión de personas del entorno de la autora que se han ido protegiendo a la sombra de un árbol, finalmente derribado: ya nadie hallará cobijo bajo sus ramas; o lo que es lo mismo, muestra la inviabilidad de regreso a la niñez.

Cargado de expresiones coloquiales, Digan adiós a la muchacha es poemario de intenso lirismo, directo, vivencial, muy cercano a una tradición de poesía de enorme calado biográfico, escrita desde la verdad de la vida, y en la que poeticidad y emoción se iluminan mutuamente.”

El Premio Adonáis nació en 1943, al mismo tiempo que la colección del mismo nombre, como apuesta de la Biblioteca Hispánica, regida por Juan Guerrero Ruiz, el gran amigo del Nobel Juan Ramón Jiménez, para contrarrestar la creciente oficialidad de la poesía española. Desde su fundación, su objetivo es promocionar voces nuevas. Su pluralismo de nombres y tendencias convierte este galardón en una colección indispensable para quien desee conocer la evolución de la poesía española desde 1943 hasta la actualidad.

Al prestigioso galardón se pueden presentar poetas menores de 36 años que escriban en castellano. Se falla en diciembre de cada año, el jurado ha estado formado desde sus inicios por grandes figuras de la poesía española y no tiene dotación económica. Al ganador se le edita el libro, del que se le entregan cien ejemplares más una escultura de Venancio Blanco; a los accésits también se les entregan cien ejemplares de su poemario editado.

Los “Adonáis” leoneses

Desde su creación, solo tres poetas leoneses o vinculados a León se han llevado el primer premio: Juan Carlos Mestre, con Antífona de otoño en el valle del Bierzo (1985); Ana Merino, con Preparativos para un viaje (1994) y Alba Flores Robla, con Digan adiós a la muchacha (2017).

Antonio Gamoneda quedó finalista en 1959 con Sublevación inmóvil, su primer libro, que al año siguiente fue publicado por Ediciones Rialp. Otros siete poetas anclados a esta tierra han sido reconocidos también con un accésit. Si no se nos olvida ninguno, éstos son: Eugenio de Nora (accésit, 1947), César Aller (accésit, 1964), Antonio Colinas (accésit, 1968), José Luis Puerto (accésit, 1986), Ana Isabel Conejo (accésit, 2003), Raquel Lanseros (accésit, 2005) y Camino Román (accésit, 2016)

:: NOGAL, el primer poema de ‘Digan adiós a la muchacha’

Mientras el nogal se partía
me hubiera gustado tenerte a mi lado.

Mientras las ramas caían unas sobre otras
y se amontonaban en la tierra,
mientras la lluvia caía con insistencia
y empapaba el pelo de mi abuelo
y los huesos de mi madre,
mientras mi hermana lloraba dentro de la casa
y todo crujía y hacía frío.

Mientras tú no estabas ahí
y las cosas pasaban rápidamente,
yo pensaba lentamente en toda la gente
que, a la sombra del árbol,
se había quedado alguna vez dormida.

Mientras no me quedaba de otra,
yo pensaba con tristeza en toda la gente
que, como yo,
había encontrado un hueco entre las hojas,
un resquicio azul,
y te había mirado.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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