Teatro Guirigai estrena “Los últimos paganos”, de Díaz Viana, en el Museo de las Villas Romanas de Almenara-Puras

Una extraordinaria fabulación, imaginada en las tierras de Nivaria, en la Hispania romana del siglo V, será llevada a los escenarios del Museo de las Villas Romanas de Almenara-Puras (próximo a Olmedo, en Valladolid), los días 4 y 5 de mayo, a las 21 horas, con motivo de la celebración del XV aniversario de la creación de este centro turístico-cultural, pionero en España. Los últimos paganos es la versión teatral de la novela de Luis Díaz Viana, de idéntico título, en la que se narra una tragedia sobre el enfrentamiento de culturas y la convivencia entre vivos y muertos.

Por ISAAC MACHO

La novela Los últimos paganos, de Luis Díaz Viana, premio Ciudad de Salamanca (2009), llega ahora a los escenarios del Museo de las Villas Romanas de Almenara-Puras, en su versión teatral, de la mano de la compañía Teatro Guirigai, de Extremadura.

La novela transcurre en la imaginaria villa romana de Nivaria, que podría tratarse muy bien de uno de los muchos territorios levantados junto a la Vía de la Plata. El texto recoge las vivencias de dos amigos en la Hispania del siglo V, una época muy desconocida, que muestra una visión casi antropológica de las gentes del momento. Aquellos paganos habían reproducido en sus pequeñas urbes una Roma que ya no existía y adoraban a sus dioses domésticos como si la historia no hubiera transcurrido y el cristianismo no fuera la nueva religión del impero.

Firmada por el propio Díaz Viana y el dramaturgo Agustín Iglesias, la versión teatral presenta a los protagonistas Antonio y Vetula que velan el cadáver de su amigo Máximo, un terrateniente y aristócrata hispano al que han asesinado los suyos por defender los valores paganos y la independencia de su territorio frente a las alianzas de nobles y obispos con los nuevos conquistadores.

Antonio necesita de sus palabras para decidirse a marchar o permanecer defendiendo la villa ante el inminente ataque de los bárbaros que la cercan; bebe las pócimas y toma los hongos que Vetula, sacerdotisa de los antiguos cultos, le ofrece. Ambos entran en estado de trance y  bajan al Hades, atraviesan la laguna Estigia para encontrarse con el alma de Máximo.    

Una tragedia mágica, dirigida por Magda Gª-Arenal, sobre el enfrentamiento de dos culturas, de dos formas de entender la vida. Epílogo de una historia épica sobre la guerra y la destrucción.

“Los últimos paganos”. Fotografía: Félix Méndez.

Los últimos paganos es un tema, defiende su autor, el antropólogo y escritor Luis Díaz Viana, “que surgió con vocación de multiplicarse”. Y eso es así porque hace más de 25 años empezó a inspirarse para reunir en 1996 el poemario, repleto de imágenes, Pagano refugio. Años más tarde, en 2009, saca a la luz la novela Los últimos paganos y en 2016 firma el libro-catálogo de una exposición de pinturas, bajo el título de Paganos, antesala de la presente obra teatral.

¿Novela y espectáculo conviven al 100%? “La novela ha sido punto de partida y de llegada. Había un mundo, unos personajes y un conflicto central que hemos mantenido en la versión teatral”, advierte Iglesias.

Desde luego, sobre las tablas aparece idéntico el conflicto central de Antonio, “su urgencia ante el dilema de quedarse a defender Nivaria, asediada por los bárbaros, o escapar ante una resistencia inútil; su angustia y desesperación ante el silencio de unos dioses que tanto necesita; la urgencia por escuchar la voz de su amigo Máximo compartiendo su soledad”, asegura el dramaturgo.

Pero, naturalmente, dice, “hemos variado la estructura narrativa, el tiempo dramático está concentrado en la premura de Antonio velando el cadáver del amigo a la búsqueda desesperada de una respuesta; se ha potenciado un personaje secundario, Vetula, que ha crecido hasta ser coprotagonista de la obra, condensa la sabiduría y el conocimiento de los antiguos pueblos prerromanos, que aun conviviendo con los romanos en las villas nunca abandonaron las antiguas creencias en sus dioses y los secretos para comunicarse con los muertos”.

Para Díaz Viana, “no hay que entender que la obra teatral sea una mera adaptación dramática del relato novelesco sino una versión -o debería decirse más bien variación- de la misma temática, como una narración que bebe de las mismas fuentes y respira una misma atmósfera”, señala en el preámbulo del texto dramático.

“Los últimos paganos”. Fotografía: Félix Méndez.

Los últimos paganos presenta una escenografía sencilla y con pocos elementos, síntesis perfecta de la época, obra de Damián Galán, experimentado profesional en el campo de la cultura romana. “Los personajes se mueven en una cripta, viajan a través de la laguna Estigia y andan sobre una tierra ensangrentada. Es una escenografía donde el diseño de luces y el vídeo son fundamentales como elementos narrativos”, indica la directora del montaje.

En opinión de Magda Gª-Arenal, la mayor complejidad de esta tragedia desde el punto de vista escénico ha sido “recrear el mundo mágico, el mundo de los muertos sin caer en lo ilustrativo, mostrarlo de forma que el espectador tenga espacio para la ensoñación y la imaginación. En este apartado, la utilización del vídeo para crear las atmósferas y las situaciones mágicas ha sido determinante”, puntualiza.

Las escenas en las que predominan los mundos imaginarios y alucinatorios sin duda cuentan con una cierta complejidad técnica, pero Agustín Iglesias considera que para conseguir esos efectos no han abusado de la tecnología, sino “creando ceremonia y ritual, además de las sugerencias visuales y sonoras del vídeo”.

Tanto Díaz Viana como Iglesias coinciden en que el espectáculo Los últimos paganos, pese a estar envuelto en un ambiente histórico que se remonta a quince siglos atrás, es una pieza teatral contemporánea por su temática y su sensibilidad, una metáfora del presente, una obra que plantea el sentido de la dignidad ante la resistencia y las derrotas. “La novela de Luis Díaz Viana utiliza la elegía y los recuerdos, no de manera nostálgica, sino como una indagación para encontrar un sentido a la vida en un mundo que desaparece. Es una búsqueda individual y colectiva, una indagación del tiempo existencial y del tiempo histórico que te ha tocado vivir”, señala.

En palabras de Díaz Viana, el paganismo, el legado tradicional o eco vulgarizado del mundo antiguo, de la cultura grecolatina, “era y sigue siendo el sustrato común desde el que, posiblemente, poder reconstruir sobre cimientos firmes una Europa del mañana”.

Los últimos paganos, espectáculo interpretado por Asunción Sanz y Agustín Iglesias, es la 55º producción de Teatro Guirigai, compañía asentada en Extremadura, que el próximo año cumplirá 40 años de trayectoria profesional.

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**El montaje Los últimos paganos se representará los próximos viernes y sábado, 4 y 5 de mayo, en el museo de las Villas Romanas de Almenara-Puras (Valladolid), próximo a Olmedo, a las 21:00 horas.

“Los últimos paganos”. Fotografía: Félix Méndez.

 

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