Olmedo Clásico 2018 / Pequeñas preguntas, grandes cuestiones de vida en ‘El Criticón’

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El mensaje de la versión del Teatro del Temple sobre la novela El Criticón, de Baltasar Gracián, representada en el Festival Olmedo Clásico, pese a haberse escrito en el siglo XVII, es un alegoría erudita sobre el desengaño, la sátira social y la invención, bajo un prisma pesimista de la sociedad. Felicidad, deseo, ambición o los instintos son algunos de los temas que los autores de esta adaptación plantean al espectador, a juicio de José María de la Fuente, alumno del Curso de Análisis e Interpretación Actoral que lleva el nombre de Fernando Urdiales, organizado por el Festival.

Por JOSÉ Mª DE LA FUENTE

Entrar por la puerta de la corrala del Palacio del Caballero de Olmedo y verse sumergido en una ligera ambientación discotequera sólo podría deberse a que la compañía Teatro del Temple está detrás de lo que va a pasar en los próximos noventa minutos.

Iluminación colorista, escenografía elaborada, música apropiada proveniente de elementos actuales que acompañaba a un elenco actoral entregado a contarnos las reflexiones planteadas por el autor Baltasar Gracián allá por el Siglo de Oro Español.

A través de un viaje en el tiempo y el espacio, los actores que interpretan a Critilo y Andrenio van interpelando al público y lanzando pequeñas preguntas que hacen plantearse grandes cuestiones de la vida. Andrenio, criado en una isla desierta por unas fieras, se encuentra con Critilo quien será su maestro de vida hasta llegar a un gran salón de una embajada donde este conoce otros aspectos de la vida humana que se apartan de las enseñanzas de Critilo y que hacen a Andrenio plantearse dónde puede encontrarse el verdadero significado de la felicidad.

El resto del elenco, atrapado en la embajada y en unas personalidades muy marcadas por el deseo, la ambición, lo burlesco y los instintos más primitivos, pone el contrapunto a la rectitud, seriedad y reflexión que plantea Critilo. Esto hace que durante la representación, el público pueda verse reflejado en unos u otros comportamientos humanos y se abran diferentes vías para la reflexión personal.

Tras todo este viaje de dudas, enseñanzas y opciones vitales que nos aporta la gran lección de la vida, es Critilo, como no podía ser de otra manera, quien nos invita a definir la vida como una gran metáfora.

Sin duda, una representación que no deja impasible al espectador y que genera controversias entre el público, algo “remueve” en una dirección u otra. Seguro que el autor cuando la escribió pensaba conseguir este resultado con este magnífico texto que han sabido adaptar Alonso Plou, José Luis Esteban y Carlos Martín para trasladarnos las esencias del mismo.

Gracias a la compañía por darnos un “toque” humano y hacernos pensar.

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*José Mª de la Fuente
asistió al XIII Curso de Análisis e Interpretación actoral Fernando Urdiales, desarrollado en el marco del recientemente clausurado Festival Olmedo Clásico.

 

 

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