Vivir, dormir, tal vez votar (3)

Por LUIS GRAU LOBO

El VAR, Marie Kondo y el imperio de los zascas. Se atreven a decir cosas tan ridículas e incoherentes que propongo desde esta modesta contraportada (me dicen que también lo hizo Mamen Mendizábal) el uso de un VAR para homologar los discursos de los políticos. Evitaríamos mentiras, contradicciones y largas cambiadas. O no. Tal vez lo mejor sería un pre-VAR, una pantalla en la que se advirtiera al orador y a su público de que se va a decir una barbaridad. Así no oiríamos tantas. Este tipo de facultades las describía con visión de futuro Philip K. Dick antes de perder la chaveta, aquellos Precog de Minority Report. Al final, la sensatez se refugia en informes de la minoría.

Tampoco vendría mal algún orden, en plan Marie Kondo, a la que no tengo el gusto de haber visto, porque dizque se dedica a aconsejar sobre el particular. El nacionalismo, por poner un caso, es como la cómoda de los abuelos, ese mueblón con patas torneadas y curvas, cajones abombados y tiradores de latón ennegrecidos. Reformas la casa y no sabes qué hacer con él. Lo mueves de sitio para pintar de acá para allá y te percatas de que ni siquiera es bueno, el fondo de chapado lleno de rajaduras y faltas. Un trasto. A partir de entonces, tropiezas con él a cada paso. Sin uso, estorba más que nada, aunque las visitas siempre lo defienden ¿cómo lo vas a tirar, si esas cosas contienen recuerdos? Pues precisamente por eso. Además, aparte de un dado y unos botones, está repleto de bártulos inservibles y polvorientos: el derecho a la autodeterminación, las señas de identidad, tradiciones ribeteadas de folclore y polilla, etc. Total, que ves a la Kondo y te dices: hala al trapero o al punto limpio. Pero a ver quién lo baja por las escaleras, que en el ascensor no cabe…

Finalmente, a los políticos hay que curarles la dependencia del móvil para que dejen de escribir esos tuits que, cuando llegan a algo, les avergüenzan. A ellos y a todos. Antes pensaba que Twitter había simplificado el lenguaje político con sus limitaciones y su coloquialidad. Ahora creo que es al revés: primero comenzaron los discursos que caben en una servilleta de bar y son de barra de bar y luego llegó Twitter en respuesta a esa necesidad de concisión pedestre. Si no, tal vez hubieran triunfado Second Life o Big Farm… Ciertos estudios recién conocidos lo demuestran: el lenguaje político ha evolucionado rápidamente hacia la simpleza y la agresividad. El zasca es el rey. Algunos de esos estudios (realizados en las Universidades de Texas, Princetown, Ámsterdam y Dublín) han ido más allá y concluyen además que cuanto más a la derecha en el arco político, esa tendencia es aún mayor. Mientras, la Universidad española (al menos la valenciana) aprueba tesis que se dedican a señalar qué cáliz es el Grial. Seguimos a la vanguardia. La del siglo XII.

(Publicado en La Nueva Crónica de León el 3 de marzo de 2019,
en una serie llamada “Las razones del polizón”)

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