Calendario (7)

Calendario (7). © Ilustración: Avelino Fierro.

Después de 125 entregas (y tres libros consecutivos, publicados en Eolas Ediciones), el autor anuncia que va a dejar de escribir el “Querido diario” por algún tiempo, que necesita un cambio de rumbo… Y abre nueva sección, “Calendario”, asimismo ilustrada. Esta es su séptima entrega:

CALENDARIO

7

Por AVELINO FIERRO

Sobre un poema de Antonio Manilla

Gris sobre gris, casi silencio, sólo el rumor amortiguado de los primeros coches tras la lluvia, persianas bajas. Canta quick quick un tordo con gotas en sus alas, antenas desplumadas. Instantes exiguos con luces de emergencia. Dejan en las habitaciones el olor de sus cuerpos los amantes y otros miles de sentidos yacen amortiguados en el aire. Afanes, plegarias, discusiones encendidas, la codicia y las monedas contadas que no inquietan ahora con su brillo. Todo lo que nos roza, muta o alarma o parece que nos canta y de lo que a veces recelamos por su voz de falsete, ha dejado de pinzarnos. En el letargo de la carne todo se iguala en una espesura blanda y detenida. No es necesario fingir cariño, ni sonrisas en zonas de sombra, ni mostrarse curiosos, ni riendas sueltas, ni rayas de rímel, ni carteles de se vende y se traspasa. Duerme el mundo; palpita el silencio. Reposan tus párpados que ayer durante las últimas luces vibraban como alas. A veces leves lenguas de aire húmedo penetran en las alcobas y sosiegan algún fervor adolescente. Dormitan las Ideas a la entrada de la caverna; el alma escampa. Sólo algún insomne taciturno titila con su inquietud a mano alzada; y puede que ningún conserje de noche esté para escucharle. Estas horas tiene su reverso en el tedio y clima de algunas tardes aquietadas. Pero allá, en un minuto perdido de la madrugada, cuando sólo se oía la zozobra de algunas respiraciones, todo pareció extinguirse y se paralizó de cuajo, de una manera absurda, como un barco que naufraga en las aguas quietas de una rada. Sentí tal abandono que en el electro del mundo pareció por momentos dibujarse una línea plana. Inútil sobresalto, pues al rato, por el empeño de alguien sin nombre, todo recomenzaba. Volvía de nuevo, hoy, en este día de finales de abril, lentamente, entre un tintineo de lluvia, el alba.

 

 

Un Comentario

  1. Cecilia

    Definitivamente Avelino ha salido del armario para mostrar que es un poeta, un poeta de la contemplación y como leí en alguna parte refiriéndose a otro grandísimo poeta: ” de la conciencia iluminada del instante ”
    Gracias, amado amigo.

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