Calendario (36)

© Ilustración: Avelino Fierro.

Después de 125 entregas (y cuatro libros consecutivos, publicados en Eolas Ediciones) de su “Querido diario”, el autor leonés abrió nueva sección en TAM TAM PRESS, “Calendario”, asimismo ilustrada. Esta es su trigésimo sexta entrega:

CALENDARIO

36

Por AVELINO FIERRO

Con ojos de bruma espero la luz. Sombras de rostro conocido –como animales domésticos– bullen en el aire. No puedo hacer otra cosa más que mirar hacia lo que florece, como si en estos minutos brotase una savia que cura la miseria de la carne aún casi dormida, lo que se apelmaza y corrompe. Hay en lo alto parpadeos de los que allí están morando en regocijo, en puro retozo, porque sólo tienen presente. Vosotros paseáis allá arriba, en la luz, por leve suelo… Viven conectados a la energía celeste; se rozan con los átomos inadvertidamente, con indiferencia, como quien pasa su mano de forma rutinaria por las cuentas de un rosario. Ellos mandan las cuadrillas que restañan las heridas de los cielos, la tierra y todo su cortejo; su aliento hace aparecer las formas, la pulpa del anhelo y las esquinas rosadas. Y si sienten regocijo nos regalan esta mañana de nubes compactas como rocas, sin jirones, sin desflecar. Una mañana quieta, sin viento. Y le chistan al sol para que se desperece y asome por el hueco que ahora se abre en el cielo. Dejadles que vengan hoy, fluyentes de amor, para seguir dorando nuestro corazón. ¿Qué quieres que haga yo ahora con mi boca? Froto una vez más los ojos del desvelo y mantengo el pulso contra el abatimiento. Abro las alas. Para que se renueven las prosas rutinarias, para que llegue un día hasta nosotros aquello que queremos. Venga este arrebato de claridad, estas imágenes sin doblez. ¿No podemos confiar en nada? Hágase esta luz. Que viene de los Titanes del cielo, que han laborado en la noche y espolvoreado semillas sobre los bosques y las benignas riberas, sobre los tejados. Y alguna caerá en nuestros hombros. Ojalá. Porque somos tan poco… Sólo estamos para descalzar a los dioses o abrir alguna vez las portezuelas del carruaje del Destino. Algunos tratáis de caminar sin sostén, sin ser rehenes, sin mirar atrás. Si yo pudiera… Necesito buscar en la extraña mina de las almas, sostenerme en el canto de los otros, en alguna forma de belleza, en palabras que no sean perecederas. Porque nadie soporta la vida solo.

Un Comentario

  1. Chus

    Ave, sabes que no soy muy ducha en estas cosas, pero creo que esto es Poesía.

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