Groupies: amantes, musas y amigas de las estrellas del rock

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Iggy Pop sufriendo heroicamente el acoso de las groupies, la de la derecha es una de las ‘grandes’, Lori Maddox.

Por CARLOS DEL RIEGO

Para que los grupos de rock ‘funcionen’, especialmente cuando están de gira y especialmente los  que alcanzan cierto estatus, se necesita mucho personal: ayudantes y asistentes de todo tipo, productor, representante, ‘road manager’, administradores, pipas… Y aunque no puede decirse que su aporte sea estrictamente necesario, cualquier gran banda de rock que se precie tiene sus ‘groupies’, esas chicas que acompañan encantadas a los guitarristas y baterías casi para lo que ellos quieran.

El tópico es que las ‘groupies’ (no se sabe cómo es el equivalente en los grupos de chicas) son jovencitas con mala cabeza, alocadas y dispuestas a todo que siguen a ciertas estrellas de rock con la esperanza de que estas se fijen en ellas y las incorporen a su séquito, cosa que muchas veces consiguen. Pasados los años algunas han contado cómo fue aquello del rock en los sesenta y setenta. Las más famosas son Pamela Des Barres y Chris O´Dell.

Estas modernas chicas de compañía, que en la terminología del rock se conocen como ‘grupies’, se recuerdan a sí mismas como mucho más que simples compañeras sexuales; afirman que se preocupaban por asuntos tan cotidianos como la ropa del artista o la medicación que regularmente tenía que tomar. Muchas de ellas fueron auténticas musas que dieron lugar a no pocas canciones. Tal vez sea Pamela Des Barres la ‘groupie’ más famosa y con más éxito del ramo: “Yo quería a toda costa formar parte de aquello”, así que ‘acompañó’ a infinidad de músicos, como Jagger, Keith Moon, Jimmy Page, Ray Davis o Jim Morrison entre otros (también hay actores en su currículo); hoy tiene más de setenta años y le gusta contar batallitas: “Yo era la chica de Keith Moon en Los Ángeles, cada vez que venía no llamaba a nadie más, a ninguna otra. Yo le daba estabilidad, era un alma tan necesitada…A veces se despertaba gritando, pero yo sabía cómo calmarlo…, era mi deber cuidar a aquel genio, era su musa, su inspiración”.

Según Pamela Des Barres las ‘groupies, más allá de tópicos y estereotipos, fueron figuras determinantes para muchos autores: “No sólo éramos chicas enloquecidas que deseábamos estar al lado de nuestros ídolos. Cierto que accedíamos fácilmente a sus deseos sexuales, pero no sólo, ya que no estábamos 24 horas al día en la cama, sino que compartíamos muchas otras cosas con ellos, éramos sus amigas, sus asistentes, sus ayudantes, a veces sus guías. Éramos mucho más que amantes”.

Otra de las ‘grandes groupies’ de la historia del rock es Chris O’Dell, quien tuvo relaciones con Harrison y Ringo, Jagger y Richards, Dylan, Clapton…, y de la que recuerdan su capacidad para ‘encajar’ drogas; el mismísimo Keith Richards, un auténtico experto, quedó impresionado por la habilidad, disposición y capacidad de Chris O´Dell para mantenerse “como un hombre” por más droguerío que se metiera. De hecho, consumía tanto que se convirtió en un problema para la banda. Ella confesó: “Al acabar una gira yo seguí metiéndome cada vez más, como si quisiera conocer y traspasar todos los límites; una raya de coca, luego dos, luego tres…, hasta que me sentía nerviosa y entonces recurría a tranquilizantes, los cuales me dejaban muy deprimida, así que trataba de calmarme bebiendo”. Sorprende su capacidad de resistencia.

Pero O’Dell nunca se consideró una ‘groupie’. Comenzó trabajando en las oficinas de Apple en California después de conocer a Derek Taylor, agente de prensa de Beatles. “Nos hicimos amigos y me invitó a ir con él a Londres. De repente estaba al lado de Paul, de John y Yoko. Fue el día más fabuloso de mi vida, fue como entrar a formar parte del ambiente que sólo ves en las revistas”; por eso ella siempre se ha considerado integrada en todo aquello. Después de realizar varios trabajos en la compañía se convirtió en secretaria personal de George Harrison, quien le dedicó el tema ‘Miss O’Dell’ en 1973 (Leon Russell también le escribió ‘Pisces Apple lady’). Ese fue el despegue, ya que desde ese momento empezó a ‘conocer’ a algunas de las grandes estrellas de rock de los sesenta y setenta, con los que fue confidente, gerente y compañera sexual, “sí, pero yo trabajé mucho con todos ellos y fueron para mí auténticos amigos”, afirma la hoy septuagenaria.

Muchas otras alcanzaron notoriedad en este disparatado mundillo. Así, hay que mencionar a Connie Hamzy, a la que Grand Funk dedicó unos versos explícitos en su gran éxito ‘We´re an american band’: “Dulce dulce Connie, haciendo lo suyo, todo su espectáculo, es su estado natural”. La dulce Connie también ‘conoció’ a Alice Cooper, John Bonham, Keith Moon…

Cathy Smith fue tan ‘groupie’ como camello de heroína para unos cuantos músicos de rock, y ella fue la que administró la dosis fatal que acabó con John Belushi (“yo lo maté, no quería hacerlo pero soy responsable”, declaró) por la que pasó año y medio en la cárcel; está presente en el poderoso tema ‘The Weight’ de The Band, y el canadiense Gordon Lightfoot le escribió ‘Sundown’.

Annette Walter-Lax fue la que encontró el cadáver de Keith Moon; como dicen diversos libros de memorias, el manager de Bowie la invitó a una fiesta, pasó casi todo el tiempo con Rod Stewart, pero se marchó con Keith Moon; éste solía pasarse muchísimo con la droga, volviéndose entonces muy violento; una noche Moon se metió grandes cantidades y amenazó a Annette, la cual huyó, luego volvió y se encontró con que Keith Moon era cadáver.

También destacó en este esforzado ‘trabajo’ Lori Maddox, quien junto a otras jovencitas con idénticos propósitos empezaron a ser conocidas como las ‘baby groupies’, puesto que todas eran menores. Se asegura que Lori perdió su virginidad con Bowie, aunque fue conocida sobre todo por ser pareja de Jimmy Page varios años, y por ello es casi seguro que el tema de Led Zep ‘Sick again’ fuera hecho pensando en ella. Mick Jagger, Iggy Pop y otros la conocieron íntimamente.

A Cynthia Caster le pusieron el mote de ‘la enyesadora’ (plaster), puesto que después de mantener relaciones con los artistas les exigía sacar un molde en yeso de sus penes erectos; el más ‘codiciado’ es el que hizo del mástil de Jimi Hendrix. Actualmente sus ‘esculturas’ se exhiben en museos. De ella habla el tema ‘Plaster Caster’ de Kiss.

Cuando aparecieron movimientos feministas como MeToo le preguntaron a Pamela Des Barres si ella también sufrió acoso como el sufrido por algunas actrices, entonces ella explicó: “El ambiente del cine siempre fue muy distinto al del rock & roll. Las llamadas ‘groupies’ deseábamos estar con nuestros ídolos, esa era nuestra única pretensión, no esperábamos nada a cambio, como mucho tener el privilegio de estar detrás del escenario…, a diferencia de las actrices de Hollywood.  Las ‘groupies’ nunca tuvimos que luchar, ¡todo lo contrario!”. En resumen, según afirma contundentemente Des Barres, “aquellas chicas éramos muy felices al lado de las bandas de rock, todas disfrutábamos de experiencias salvajes. Yo recuerdo aquellos tiempos como algo maravilloso, estar justo al lado de las grandes estrellas, formar parte de su vida privada, viajar con ellos, compartir conciertos en el escenario… para mí y seguro que para casi todas fue una experiencia inolvidable”.

Visita el blog de Carlos del Riego.

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