Juan Benet recuerda su época leonesa en una carta de siete folios fechada en 1980

Portada del Nº 1 de la revista Margen (León, 1980).

Han pasado 40 años desde que, en una carta de siete folios, el escritor madrileño Juan Benet Goitía le contó a un joven leonés de 19 años llamado Carlos Suárez González —entonces estudiante de primero de Periodismo y promotor de un incipiente sello editorial, el Grupo Editorial Margen— cómo recordaba los diez años en los que vivió y trabajó en León, antes de publicar el libro que marcaría un hito en la literatura de posguerra: “Volverás a Región” (1967). Tres meses más tarde, en octubre-noviembre de 1980, esa carta se publicaría como artículo, con el título de “Región”, en la sección ‘Tribuna abierta’ del Nº 1 de la revista de literatura Margen”.

Hoy la reproducimos aquí y, de paso, avanzamos que el periodista J. Benito Fernández (autor de las biografías de Leopoldo María Panero, Eduardo Haro Ibars y Rafael Sánchez Ferlosio) lleva ya seis años documentando y escribiendo una completa biografía de Juan Benet que calcula tener acabada en 2021. En un momento dado, sus indagaciones le llevaron hasta esa vieja carta, publicada en una revista leonesa hace ocho lustros, que ahora desempolvamos en TAM TAM PRESS por cortesía de Carlos Suárez.

Por ELOÍSA OTERO

.

En 1980, el escritor Juan Benet, además de la carta con sus recuerdos leoneses, cedió al grupo Margen los derechos de publicación de “Max”, su primera obra, una pieza de teatro en dos actos prácticamente inencontrable entonces (se publicó en 1953 en Revista Española). Y con “Max” se inauguró en 1981 la Colección Cuadernos Cultura editados por Margen, al cuidado de Carlos Suárez (a su vez autor del prólogo del libro).

El librito de Benet, impreso en Gráficas Celarayn, se vendió al precio de 50 pesetas de la época, y el dinero recaudado con la venta se destinó a la edición de los siguientes cuadernos de la colección (textos póstumos del profesor de filosofía Lucio García Ortega y primeros poemas y poemarios de Hilario Franco, Juan Carlos Pajares, Jacinto Santos, Eloísa Otero, Elena Soto, Carlos Suárez…).

El texto de la carta de Benet, que reproducimos más abajo (se ha perdido la séptima hoja, con la despedida y la firma), se publicó en el Nº 1 de la revista Margen” con esta pequeña introducción:

Juan Benet.

JUAN BENET GOITIA (Madrid, 1927) es —con Juan Goytisolo— la voz más original y más auténtica de la narrativa española contemporánea.

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, trabajó y vivió en Ponferrada (1956-59), Oviedo (1959-61) y Pantano del Porma (1961-66).

A lo largo de estos diez años arrastró por todo el noroeste de la península cuatro borradores distintos de una misma novela (“El guarda”) que serviría de base para un proyecto mucho más ambicioso, “La vuelta a Región”. Después de cinco reescrituras y tres años de espera —con un título ya definitivo—, “Volverás a Región” revelaría a Benet como la más importante contribución a la renovación de la narrativa española de posguerra.

Ha publicado:

  • “Max” (1953)
  • “Nunca llegarás a nada” (1961)
  • “Volverás a Región” (1967)
  • “Una meditación” (1969)
  • “Puerta de tierra” (1970)
  • “Teatro” (1971)
  • “Una tumba” (1971)
  • “Un  viaje de invierno” (1972)
  • “La otra casa de Mazón” (1973)
  • “En ciernes” (1976)
  • “Que fue Guerra Civil” (1976)
  • “En el Estado” (1977)
  • “Saúl ante Samuel” (1980)

LA CARTA DE JUAN BENET (Madrid, 22 de julio de 1980)

Folio 1.

(…) Me limitaré, como es su deseo, a contarle en cuatro líneas mi época leonesa que desgraciadamente fue más breve de lo que yo esperaba entonces. Habiendo acabado la carrera y tras trabajar durante casi dos años en una oficina de proyectos en Madrid, comprendí con claridad que lo que me interesaba de mi profesión era la ejecución de obras y, a poder ser, en el campo. Creo que en marzo de 1956 ingresé en la entonces MZOV, hoy incorporada a CMZ, una Compañía que había construido el legendario ferrocarril Zamora-Vigo y que por aquellas fechas iniciaba unas obras en el canal del Jarama y otras en el Bierzo. A punto estuve de ser despachado hacia el Jarama, pero la suerte quiso que me enviaran a Ponferrada donde MZOV había contratado los canales de Quereño y Cornatel para la Empresa Nacional de Electricidad.

Yo estaba recién casado y había nacido mi primer hijo; Ponferrada era entonces –según se decía– la ciudad de mayor crecimiento y turbulencia de España a causa de las numerosas obras hidráulicas, la minería del carbón y los cotos Wagner y Vivaldi. Parecía una ciudad del oeste y no había manera de encontrar un piso por lo que hasta el otoño de aquel año tuve que vivir en el hotel Madrid, en la carretera de La Coruña, atiborrado todo el año de técnicos de toda índole, más o menos de mi edad. Lo cierto es que en Ponferrada se trabajaba mucho y en unas condiciones bastante duras: eran los años anteriores a aquel I Plan de Desarrollo y en España todavía no había nada de nada: unas pocas máquinas de antes de la guerra, unas carreteras infames, grandes zonas sin electrificación y un paisaje que abandonaba la azada para coger el pico.

Folio 2.

No le exagero nada cuando le digo que teníamos que trabajar quince horas diarias, los sábados incluidos. En cambio, como se ganaba bastante dinero (unas 15.000 pesetas al mes) los fines de semana eran sonados. Yo había comprado un 2 CV –de fabricación francesa– al que nos subíamos a veces hasta seis personas ávidas de salir de Ponferrada en donde en todo el invierno no veíamos más que hollín y niebla. Con los amigos y compañeros que trabajaban en el Sil, hacia Orense y Viana del Bollo, nos solíamos citar a medio camino –por lo general en los altos de Rodicio o en Castro Caldelas– y echar un baile en La Rua. Aparte de eso, en Ponferrada había dos o tres bares con unas mujeres brutales de donde era difícil salir completamente ileso. Cierto sábado en que partíamos muy tarde en dirección a La Coruña la noche, la niebla y el hielo nos sorprendieron bajando el puerto de Piedrafita y en una revuelta el coche dio un patinazo, giró sobre sí mismo y a punto estuvimos de despeñamos. Debimos pasar el susto a fuerza de vino porque subimos al coche sin damos cuenta de que estaba en dirección opuesta a la que llevábamos y cuando ya entrada la madrugada alcanzamos de nuevo Villafranca el personal a punto estuvo de lincharme.

Al fin en Ponferrada alquilé una casa de dos plantas en el barrio viejo, en la calle que creo se llamaba Diego Antonio González o por otro nombre La Obrera, por el casino que había allí, muy cerca de La Encina. Era una casa del siglo pasado, con un pequeño huerto, con un buen número de habitaciones y desvanes vacíos en uno de los cuales mi mujer encontró dos esqueletos completos, con los cuales yo quise montar una historia romántica que se demostró improcedente porque los esqueletos resultaron ser de pasta.

Folio 3.

De Ponferrada me trasladé a Oviedo a finales de 1959, para dirigir la construcción de un túnel ferroviario entre Lugo de Llanera y Villabona que debía ejecutarse en un año y que no lo pude hacer en menos de dos. Era una obra mucho más sencilla que las de Ponferrada, siendo su mayor problema la velocidad de construcción y la escasa seguridad que teníamos en los pozos y en los avances del túnel. Había dos pozos de unos 30 metros de profundidad por los que descendíamos montados en un balde colgado del gancho de una grúa de albañilería de 250 Kgs. de capacidad de carga. Una mañana en que me disponía a bajar con el encargado, en el mismo momento en que subía al balde me comunicaron que mi presencia era imprescindible en aquel momento en otro punto de la obra. Le dije al encargado que bajara él, pero como el viaje era lento y obstrusivo, el encargado –una persona excelente e inolvidable, que se llamaba Osoro– bajó con otro operario de menor peso que él. Parece ser que se segó un pasador del acoplamiento, el cabrestante giró loco y ambos se estrellaron contra el suelo: Osoro por su corpulencia recibió en su cuerpo todo el impacto y murió en el acto. Luego tal vez vino lo peor: El viaje a Cangas de Onís a decirle a una mujer admirable que era viuda. En aquellos años ya se sabía: un kilómetro de túnel, de cualquier dimensión, cobraba dos o tres vidas, con bastante suerte.

Folio 4.

En toda aquella época me fue difícil escribir algo, apenas tenía tiempo libre y el que tenía prefería consumirlo en hacer cosas más interesantes, como ver a los amigos, viajar y visitar el país. Pero en Oviedo empecé a disfrutar de ciertas horas libres a la caída de la tarde porque allí apenas tenía amigos y el trabajo no se prolongaba por la noche. Así pues, creo que en el invierno del año 60/61 y entre las ocho y diez de la noche, escribí un libro de relatos titulado “Nunca llegarás a nada” que publiqué a mi costa este último año, sin el menor éxito, naturalmente. Creo que fue en 1961, viviendo en Oviedo, cuando el MOP sacó a subasta las obras del pantano del Porma que comprendían la presa del mismo nombre, una variante de la carretera de Boñar a Campo de Caso y el trasvase a aquel río de las aguas del Curueño; aquel verano me dediqué a estudiar la obra –nunca hasta entonces había hecho un estudio tan importante ni nuestra Compañía se había introducido en el campo de la construcción de grandes presas– y a conocer la montaña leonesa entre los puertos de Leitariegos, San Isidro y Ventana, más o menos.

En la primavera de 1961 la presa del Porma fue adjudicada a MZOV y a comienzos de aquel verano me trasladé con mi mujer y tres hijos –una recién nacida– a vivir en la Venta del Remellán (un famoso lugar donde se comían las mejores tortillas y truchas de la provincia, situado a medio camino de Boñar a Valdecastillo) mientras nos construíamos una pequeña casa en las inmediaciones de la presa, en un prado junto a la confluencia del arroyo Pardomino con el río Porma.

Folio 5.

En aquella pequeña casa del Porma vivimos de 1962 a 1966 con frecuentes interrupciones porque en el curso de aquellos años contratamos otras obras en las provincias de León y Oviedo –unos riegos en el Páramo y un acondicionamiento del Puerto de Pajares– que yo dirigía desde allí. Así pues, en realidad nunca viví en León capital donde, sin embargo, con frecuencia tenía que hacer noche, siempre en el hotel Oliden, y contaba con varios amigos, casi todos relacionados con la profesión: Andrés Arenas, Aurelio Ruiz, Juan Chacón, Carlos Presa y Carlos Céspedes. Eran, más que nada, amistades nocturnas para jugar en el Salamanca, cenar en casa Pozo, en el Besugo o en el Burro, trasnochar en el Yuma y jugar en el Casino, a donde yo iba de mirón más que nada; y a despertar algunas mañanas en la Venta del Jamón, un lugar de no muy buena reputación, situado en la carretera de Oviedo y que era la última puerta practicable a ciertas horas de la madrugada para recibir alguna hospitalidad. Con aquellas noches la continuidad del trabajo era tal vez posible gracias a la paz que reinaba en el Oliden –los techos altos, los suelos de linóleo, los sanitarios ingleses, la ropa siempre limpia, un silencio de basílica encomendado a viejos camareros, y los samaritanos cuidados de Lupicinio– donde sólo en muy contadas ocasiones recuerdo haber visto una mujer.

Folio 6.

Para mí y para mi familia –y creo que para toda la gente que trabajaba conmigo– los años de Porma fueron decisivos. Me atrevo a afirmar que fue en Porma donde completé mi formación de ingeniero, donde adquirí una manera de ejercer la profesión que se aprende de una vez para siempre y que, con independencia de los conocimientos pasados y futuros, apenas se modificará ya; donde, para llenar las largas noches invernales de aquel lugar extremadamente solitario, escribí por enésima y definitiva vez una novela –”Volverás a Región”– que en buena medida vino a suponer cierta madurez literaria, o, al menos, un acercamiento más serio a la afición que hasta entonces sólo había practicado a ratos perdidos y bien perdidos.

Mi mujer y mis hijos se vinieron a vivir a Madrid hacia 1964, pasando en Porma sólo los veranos y algunas navidades. Yo aguanté, menudeando las estancias en aquella casa a la que tenía un especial apego con frecuentes viajes a otras obras, hasta 1966 en que por motivos puramente profesionales tuve que trasmitir la dirección de todas las obras leonesas y asturianas de nuestra Compañía a otra persona. Desde entonces apenas he vuelto por León y siempre ha sido de paso. Durante diez años viví en aquellas tierras; en esencia, el único período de mi vida que he vivido fuera de Madrid pero que, por lo mucho que significó para mí, por la impronta con que me marcó, por el motivo de inspiración para mis aficiones literarias y el definitivo sesgo que allí adquirió ese aspecto de mi vida, constituye tal vez el momento de fraguado de la sustancia de que he sido hecho.

(…) [JUAN BENET]

→ Esta carta se reprodujo así en dos páginas de la revista “Margen”:

:: J. Benito Fernández prepara la biografía de Juan Benet

El biógrafo y periodista de origen gallego J. Benito Fernández lleva seis años documentando y escribiendo una completa biografía de Juan Benet, que espera poder tener finalizada dentro de un año.

J. Benito Fernández es autor de las biografías de Leopoldo María Panero, Eduardo Haro Ibars y Rafael Sánchez Ferlosio. También ha dedicado un libro a dos grandes de las letras francesas, André Gide y Roland Barthes: Cuaderno de niebla, un paseo por distintos aspectos vitales de los dos autores, aparentemente distantes y alejados, en el que resalta las confluencias de ambos.

Los títulos de sus libros:

  • El contorno del abismo. Vida y leyenda de Leopoldo María Panero (Tusquets, 1999).
  • Eduardo Haro Ibars: los pasos del caído (Anagrama, 2005, finalista del Premio Anagrama de Ensayo).
  • Gide/Barthes. Cuaderno de niebla (Montesinos, 2011).
  • El incógnito Rafael Sánchez Ferlosio. Apuntes para una biografía (Árdora, 2017).

6 Comments

  1. Estimada Eloísa y equipo de TamTamPress:
    Les escribo para hacerles llegar un par de puntualizaciones y una queja…
    En su articulo faltan un par de datos que hacen un poco menos “inencontrables” tanto la carta que reproducen cuanto la pieza teatral “Max”. Se trata de los datos de publicación de estos textos en fechas más tempranas que aquellas de su publicación original. Así, la carta está recogida con el nombre de “Región” en el libro “Prosas civiles” editado por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en 1994, con segunda edición en 2008. Respecto a “Max”, hay que mencionar la edición de “Teatro completo” por la Editorial Siglo XXI en 2010.
    Respecto a la queja he de decirles que he recibido su publicación con sentimientos encontrados, por un lado con la alegría al ver que el recuerdo y la afición por Benet en tierras leonesas se mantiene con buena salud, por otro con el disgusto al ver que el respeto al derecho de autor brilla por su ausencia en la revista digital de su asociación. Si se hubieran molestado en pedir un simple permiso, les podríamos haber proporcionado copia de esa última página que Carlos Suarez ha perdido.
    Reciban un afectuoso saludo,
    Eugenio Benet

    Me gusta

  2. Estimado Eugenio Benet Jordana:
    le agradecemos muchíchimo sus puntualizaciones y los datos que aporta sobre las publicaciones posteriores de “Max” y la carta que aquí reproducimos (en 2010 y 1994, respectivamente).
    Sobre su queja, créame si le digo que intentamos cuidar y respetar al máximo la autoría de textos e imágenes y el derecho de autor. No obstante, ignorábamos que hubiese que pedirle permiso a usted o a su familia para publicar esta carta en concreto. Una carta que obra en poder de su receptor, Carlos Suárez González, que ha sido precisamente quien la ha escaneado. Y una carta que Benet le escribió a él para ser publicada en León, en una revista universitaria, hace 40 años, dentro de un proyecto editorial juvenil al cual yo también estuve vinculada, y al que Juan Benet contribuyó de manera cómplice y generosa. Tanto a Carlos Suárez como a nosotros nos pareció bonito recordarlo, sin pensar siquiera en el derecho de autor. Porque una carta siempre será una carta. Y una carta no sólo es de quien la escribe, también es de quien la recibe.
    Disculpe, pero personalmente no llego a entender bien el sentido de su queja, menos aún en contraposición a la alegría de comprobar que Benet sigue en el recuerdo. Y disculpe también por no haber pedido permiso.
    Reciba un afectuoso saludo,
    Eloísa Otero

    PD: El nombre de Juan Benet está inexorablemente ligado a esta provincia, como ingeniero y como escritor, y en 2017 se le recordó por todo lo alto, gracias a la exposición que le dedicaron el MUSAC y la Fundación Cerezales, titulada: “Región (Los relatos). Cambio del paisaje y políticas del agua”.

    Me gusta

  3. Estimada Eloísa,
    Lo que Ud. no llega a entender a mi me parece una cuestión de sentido común. No le puedo negar que “una carta es siempre una carta” pero habrá de concederme que si bien la propiedad física pertenece a quien la recibe, las palabras son de quien las escribe y por tanto la autoría y la propiedad intelectual. No quiero entrar en una polémica que es fácilmente dilucidable con solo asomarse a los primeros puntos de la Ley que regula el Derecho de autor.
    Lo que hizo Juan Benet hace 40 años fue autorizar la publicación de una carta (y de una pieza teatral) donde contestaba a una cuestión que se le había planteado previamente, en ningún caso cedió derechos, como dice en su articulo, ni de la carta ni de la obra de teatro.
    Somos cuatro los herederos de Juan Benet, y es sencillo encontrar a uno u otro hermano con un poco de empeño. Estamos encantados con la “herencia leonesa” que nos dejó e intentamos cuidarla en la medida de nuestras posibilidades como bien pueden atestiguar desde la Fundación Cerezales.
    Si en el futuro quiere publicar en su revista algún otro texto de Benet, espero pidan primero la correspondiente autorización.
    Reciba un saludo,
    Eugenio Benet

    Me gusta

  4. Estimado Eugenio Benet,
    Tiene usted razón. Reitero las disculpas. No tiene sentido entrar en polémicas, solo pretendía explicar el espíritu que nos animó a la hora de publicar esta carta, y aquí sí que tengo que reconocer que no se nos ocurrió que pudiéramos estar vulnerando el derecho de autoría y propiedad intelectual de los herederos de Juan Benet.
    Gracias también por indicarnos el camino a seguir, y por cuidar con atención y cariño del legado de Benet.
    Un abrazo
    Eloísa Otero

    Me gusta

  5. Estimado Eugenio Benet:
    Mis más sinceras disculpas a la familia de Juan Benet por el imperdonable olvido de no solicitar su autorización para publicar la carta. Solo ahora, tras leer el comentario de su hijo Eugenio Benet, tengo conciencia del error, que no advertí entonces.
    Cuando, coincidiendo con el 40 aniversario de la carta, le propuse a Eloísa Otero publicarla, la intención única era aprovechar la fecha para dejar constancia de que “el recuerdo y la afición por Benet en tierras leonesas se mantiene con buena salud”, como dice Eugenio Benet en su comentario, y rendir homenaje no solo al genio literario de Juan Benet, sino también y a la actitud “cómplice y generosa” que, en palabras de Eloísa Otero, mostró con un grupo de jóvenes y desconocidos estudiantes entre los que me encontraba.
    Lamento no haber reparado en los derechos de autor de la carta, por lo que nuevamente me disculpo.
    Un cordial saludo.
    Carlos Suárez

    Me gusta

  6. Estimado Carlos Suarez:
    Recibidas y aceptadas las disculpas (como también las de Eloísa) de ese olvido, no tan imperdonable puesto que lo que subyace tras él es cariño y es recuerdo.
    Un placer por otra parte saludarle pues aquella cuestión que le planteó hace 40 años a JB nos ha permitido contar con esos siete folios autobiográficos que dan cuenta de aquellos años leoneses que tanto le marcaron.
    Si está interesado en recuperar esa última hoja extraviada de la carta, puedo hacerle llegar copia de la copia que guardó mi padre, solo tiene que proporcionarme una dirección email.
    Por mi parte queda el olvido olvidado, reciban todos un cordial saludo,
    Eugenio Benet

    Me gusta

Deja un comentario con tu nombre

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .