‘Stairway to heaven’ y ‘Bohemian Rhapsody’, años de trabajo condensados en unos minutos

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Freddie empezó a trabajar ‘Bohemian’ en 1969, y la terminó en 1975. 

Por CARLOS DEL RIEGO

Cuando suenan las canciones que más gustan lo normal es dedicar todo el seso a disfrutarlas, sin más. Son apenas tres, cuatro o seis minutos, sin embargo, rara vez se piensa en todo el tiempo que han necesitado los autores, intérpretes, productores, técnicos…, para condensar meses o años de trabajo en esos escasos minutos. Como en esos dos temas.

Muchas veces se ha acusado al rock & roll de ser simple, fácil de hacer y al alcance casi de cualquiera. Evidentemente no es así. De hecho, todos los profesionales o aficionados que han formado en grupos, grabado y ensayado saben que todo cuesta mucho tiempo y esfuerzo. Dos títulos ya legendarios, cabeceras de capítulo en el libro del rock, son ‘Stairway to heaven’ y ‘Bohemian Rhapsody’ (seguro que nadie dudará de qué grupos son); el primero dura ocho minutos y el segundo seis, pero ambos precisaron años de trabajo para lograr esa melodía, ese solo, esa guitarra, esas voces que tanto gustan a tanta gente.

A comienzos de 1970 Jimmy Page comenzó a idear el ‘Stairway’; había instalado un pequeño estudio de ocho pistas en una cabaña de su casa, donde probaba y probaba infinitos acordes, armonías y líneas melódicas a la guitarra. Y grababa casi todo en una cassette, de modo que llegó un momento en que comenzó a unir diversos fragmentos. Cuatro meses después, en abril del 70, ya habló a la prensa especializada de una próxima canción que sería muy larga… Pero la cosa no empezó a cristalizar hasta octubre.de ese año, y no empezó a grabarse hasta diciembre. Es decir, había pasado todo un año hasta que había material que grabar.

La letra de Plant se fue grabando y añadiendo bien entrado el año 71. Posteriormente, Jimmy Page volvió al estudio para grabar su famoso solo de guitarra. Según cuentan, Page nunca estaba satisfecho, lo que hacía no le convencía, de modo que repetía, reintentaba, rehacía una y otra vez las líneas de acústica, probaba a cambiar el puente, el sonido, la cadencia… Usó una Telecaster de 1959 que le había regalado Jeff Beck. Grabó tres solos distintos, pero no terminaba de decidirse por cuál utilizar. Él mismo recordó: “Tenía la primera parte terminada, pero había que hacer la frase de enlace. Finalmente, tras muchas revisiones y retoques, salió”. También usó una acústica y una de 12 cuerdas. Al final parece que consiguió plasmar lo que tenía en mente. La emblemática pieza se lanzó en noviembre de 1971 dentro del Lp ‘Led Zeppelin  IV (nuca salió en single; existen algunos ejemplares de promoción que son piezas de coleccionista). Sin olvidar lo que exigió la grabación de voces, de bajos y baterías, arreglos, efectos…

En definitiva, desde que empezaron a trabajar la canción hasta que salió pasaron dos años, en los que, según los autores y biógrafos, le echaron horas y horas, un día y otro, un mes y otro… Finalmente, está claro que mereció la pena tanto esfuerzo y dedicación.

El ‘Bohemian Rhapsody’ es otra de las canciones imprescindibles de la lista de las diez más aclamadas de la historia del rock para cualquier aficionado. Y llevó más tiempo, nada menos que seis años. Cuenta un íntimo de Freddie que ya le estaba dando vueltas a la idea en 1969, cuando tocaba al piano partes que, a primera vista, no tenían nexo posible; y lo mismo hacía con frases, versos, expresiones. En 1972 el productor Roy Thomas Baker, recordó cómo Mercury le tocó la primera sección de la parte lenta al piano en casa del cantante: “Tocó todo el principio al piano, de repente se detuvo y me dijo: ‘y aquí es donde empieza la sección de ópera’; me dejó asombrado”.

Brian May explicó: “Era un tema intrigante, muy original y muy apetecible para trabajar”, y añadió que “gran parte de los temas de aquel álbum se terminaron en el estudio, pero esta canción no, esta estaba en la mente de Freddy antes de que comenzáramos las sesiones de grabación”.

La primera fue a finales de agosto de 1975, después de un mes de intensos ensayos. Pero ‘Bohemian’ no era una pieza más en el repertorio de Queen, y por eso utilizaron hasta cuatro estudios para grabarla, y eso que Freddie la tenía toda, toda, en su cabeza; de hecho dirigía a la banda y a los técnicos como el catedrático de química que explica cómo utilizar los ingredientes para conseguir el compuesto deseado.

La parte vocal, como puede suponerse, fue la más ardua y laboriosa. Las de Mercury, May y Taylor son las infinitas voces que caracterizan el tema; entre diez y horas diarias durante tres semanas estuvieron grabando la parte vocal, por lo que llegaron a ‘sobregrabar (se graba, luego se reproduce lo grabado a la vez que se canta y se graba todo, después se repite la operación una y otra vez hasta que se tiene lo que se busca) hasta 180 veces; o sea, las tres voces se superpusieron casi hasta el infinito. El piano que tocó Freddie fue el que había usado Paul McCartney para ‘Hey Jude’.

“Fue una locura, una broma, pero disfrutamos cada minuto” recordaba Brian May, que explicaba cómo lo hicieron: “La grabamos como tres unidades separadas, primero todo el trozo del inicio, luego todo el central y luego todo el final. Fue una locura. La parte del medio iba a durar sólo un par de segundos, pero Freddie empezó a meter más ‘Galileos’ y luego a meter más y más voces en la sección operística…, al final todo resultó mucho más grande de lo que pensábamos. Eso sí, no parábamos de reír”.

Freddie Mercury se negó sistemáticamente a explicar de qué iba la letra, todo lo más dijo que iba de relaciones. Según May contenía sutiles referencias a sus traumas personales: “Era una persona compleja y superficial a la vez, siempre muy divertido pero como si tratara de ocultar su inseguridad, sus recuerdos de infancia…”. Nunca explicó qué quería expresar.

Desde 1969, en que Freddie ya trabajaba en el tema, hasta noviembre de 71 que salió, el autor y sus compañeros habían echado infinitas horas para convertir en realidad la idea de uno de los gigantes del rock & roll. Seis años de trabajo para seis minutos de arte.

Visita el blog de Carlos del Riego.

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