IN MEMORIAM / Hilario Franco (1960-2020), poeta

El poeta, artista y estudioso del ajedrez Eduardo Scala se despide así de su amigo y hermano del alma Hilario Franco, inclasificable poeta y editor nacido en Bustillo del Páramo (León) en 1960 y fallecido el pasado 30 de octubre de 2020 en Villafranca de los Caballeros (Toledo).

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Por EDUARDO SCALA

Última imagen de Hilario Franco enviada a Eduardo Scala, 24.10.2020

En la misteriosa luna azul de otoño, Hilario Franco, poeta, sabio, mago del lenguaje, mi amado hermano y maestro, no pudo esquivar el cuarto infarto de miocardio. Su sufrido cuerpo dormido, que acababa de cumplir sesenta años, fue encontrado en su casa de Villafranca de los Caballeros, Toledo, frente a las lagunas secas –desierto de sal– donde vivía protegido por los 16 arbustos como peones de ajedrez que Hildegard Czwella y el que esto escribe, siguiendo su conocimiento de jardinero, plantamos hace años. Hilario, días antes, me había enviado una fotografía de su mano con la mística rosa del azafrán de la que también era mensajero y cofrade.

Hace cuatro años que habíamos celebrado su resurrección después de entrar su cuerpo en la sala de cadáveres del Hospital Clínico de San Carlos, Madrid.

Inicié el año bisiesto 2020 acompañando a Hilario en el Hospital de Toledo, donde le intervinieron nuevamente el corazón…

Tuve la fortuna de conocer al poeta en el Encuentro Internacional sobre Lenguajes Artísticos Inter-medios (Vitoria, 1993); venía acompañado de su alumna, la escritora Ana Isabel Conejo, quien sería su primera mujer. Hilario me traía su ofrenda: Diccionario de Palíndromas (primera edición en castellano), que humilde y elegantemente había autoeditado en su mínima editorial PonteAérea Compostela-Sacromonte, y donde había antologado alguno de mis versos transfigurados a través del arte anagramático, Cuaderno de Agua, Mallorca, 1984. Libro de poesía hecho únicamente con palíndromos y anagramas, tributo a Ramon Llull, coeditado en la histórica imprenta Politécnica, frente a su sepulcro.

Compartimos la pasión por la mística del canto del pájaro solitario-solidario (Ibn Arabi y San Juan de la Cruz) y la poética epifánica de los juegos de lenguaje llevados a la geometría sagrada. Ambos sabemos que el autor no existe. Solo el médium solo, o escriba, criba y escribe.

Hilario dice: «Somos seres solos, la puerta de mi despertar, la primera liberación del engaño de ser autor. Desde entonces la búsqueda de la palabra precisa ha sido una aventura del conocimiento, una experiencia amorosa por transcender los límites de lo aparente, una forma embarazosa de estar y no estar, de ser sólo el medio».

Hilario Franco vs Eduardo Scala con las torres Escala Real Staunton de Scala. Estudio de la artista Begoña Pérez Rivera, León, 2011.

Nos convertimos en obreros de la constricción, y los dos creamos un grupo poético sin nombre. Fuimos hermanos gemelos; baste recordar algunas de nuestras misiones imposibles-posibles: viajamos a León para dar a conocer mi breviario La semilla de Sissa, dedicado a Viswanathan Anand, excampeón del mundo de ajedrez, quien presentaría el libro con nosotros en el XIII Torneo Magistral Ciudad de León, 2000. En el trayecto, el poeta me regaló la visión de la Torre de los Ajedreces de Arévalo, Ávila, donde, acaso, reposen los restos de Moisés de León, transcriptor del Libro del Esplendor, obra cumbre de la Cábala.

También Hilario me acompañó generosamente a la ceremonia de la lectura de la tesis europea de Felipe Muriel sobre mi poesía, Universidad de Córdoba, 2001. Visitamos el puente romano y la Fundación Torre de la Calahorra y el palacio de Roger Garaudy, a quien abrazamos junto a su compañera Shalma El ‘Tají Al Farouki en su sutil atmósfera sufí. El poeta leonés era huésped querido en el palacio árabe.

En otro viaje místico visitamos en El Escorial –donde mi gemelo había vivido como novicio agustino– para ofrendarle en mano a María Kodama la refutación de la Biblioteca de Babel de Jorge Luis Borges –Cursos de Verano, 2006– propuesta que años más tarde publicaría en la revista Inventario de Ignacio Gómez de Liaño.

Los hermanos gemelos con su padre, Cervantes. Villafranca de los Caballeros, Toledo, 2018.

El poeta, que sabía El Quijote de memoria, fue nuestro asesor en el proyecto madridquijote, Ayuntamiento de Madrid, 2005, que tuve la suerte de dirigir con el arquitecto Juan Alberto García de Cubas. Hilario seleccionó 52 esenciales fragmentos que fueron distribuidos en más de 1000 traseras de las señales de tráfico del centro de Madrid a lo largo del año. Algunos mensajes eran explosivos: por ejemplo, frente al Congreso de los Diputados, don Quijote denunciaba el tráfico de armas; o la gran lona en la calle Alameda que cubría toda la trasera de la antigua Serrería Belga: «En un lugar de las montañas de León» (cap. 39, I), secreto y verdadero comienzo del Quijote, según el poeta leonés, pues Miguel de Cervantes, como su propio nombre indica, era de Cervantes, Zamora.

Ese mismo año dediqué a Hilario-Virgina-Sofía El Hilo del destino/Poe+ de Amor (Universidad de León. Plástica & Palabra. León, 2005), libro prologado por el poeta Carlos Ortega.

En el XIII Encuentro de Artistas en la Fundación Amelia Moreno El Dorado, Quintanar de la Orden, Toledo, 2017, realicé TIPOTOPOGRAFÍA, poesía espiriencial, sobre 24 tinajas: M A G R I T T E  E S T O  N O  S O N  T I N A J A S.Se clausuró la exposición con un soneto permutatorio compuesto por Hilario con las grandísimas letras azules que interpretamos a dúo acabando con nuestro abrazo en la O gigante.

Meses más tarde la acción poética se realizó a las orillas de las lagunas de Villafranca de los Caballeros o Villafranca de Franco, Hilario.

‘Sonetos’ de Hilario Franco en Las Lagunas de Villafranca de los Caballeros, Toledo, 2017.

Mi hermano del alma me prologó cuatro libros de poesía y uno de ajedrez; yo, humildemente, tuve el gozo y el honor de escribir el epílogo de su obra magna Índice de índices (primera parte) y publicar en el asombroso libro su sello (arte sigilario) que recientemente se ha reproducido en Re/tratos. Claves (Libros de la resistencia, 2020). Hilario, acompañado de su patinete, también me representó noblemente en la lectura de la tesis de Javier Helgueta Manso, gran parte sobre mi poesía, Camino de Percepción, Universidad de Alcalá, 2019.

Portada del libro ‘Índice de índices’, de Hilario Franco Bastelo.

Índice de índices es una obra magistral de la poesía: «Por mera coincidencia de los opuestos, nada de lo que contiene este libro es ficción». El libro es el almanaque de su alma, un atlas de su maravilloso microcosmo: «Catálogos de catálogos/ Los nudos ∞ de la red/Libro-libre de contradicciones».

«No le pidas, a la obra de una vida, unidades de tiempo y acción. Apenas alcanzamos a vislumbrar quiénes somos cuando ya se ha quedado desfasada la pregunta de dónde venimos. Lo más probable, jugando a la oca, es volver al principio. Lo mismo en la lógica de este libro. Nunca se sabe, ya sabes».

Así finaliza la «Advertencia pre-lúdica» del autor. «El libro de la vida no se deja copiar».

«Las 12 partes que componen el libro contienen 12 portadas o portales: obra circular que puede abrirse y cerrarse a placer: dependiendo por donde el lector entre, abrirá un laberinto cambiante».

El metalibro está dedicado a su maestro, el filósofo Lorenzo Peña –«A los hijos de Lorenzo Peña/ a nuestros hijos/ sean lo que sean»–, quien tras ser expulsado de la universidad de León hizo que Hilario, en acto de solidaridad, abandonara la ciudad y la vida universitaria para iniciarse en su destino nómada.

La obra surge a través de un sueño, la revelación de los 12 Animales de letras y el guarismo veintidós. El despierto soñador habita en la cueva de La Verea de Enmedio del Sacromonte, monte sagrado, de Granada. Cima-sima o caverna platónica. A Hilario le nace del sueño otro sueño, el nombre Bastelo, palabra soñada, a su vez, por Cristina Peri Rossi en su Solitario de amor. Y el poeta, al dictado, transcribe e inicia su tratado profético-ético.

“Y el ser es ley”, soneto palindrómico de Hilario Franco.

Índice de índices, libro de viajes interiores-exteriores, trasmite la lúdica y asombrosa vida no velada y novelada de Hilario Franco a través de una poética armilar –juegos de lenguaje reunidos–, otro rizoma de la meta-literatura.

El holologo o signo mayor de Índice de índices es: «? ¿», una interrogación que cierra y otra que abre 12 veces el libro, síntesis del pensamiento «animales sin arca». Una pregunta se responde, según Sócrates, con otra pregunta mayor. Es decir, el libro es el libro de las preguntas de las preguntas que responden a las preguntas de las preguntas. «Las preguntas llevan a otras preguntas, y ésa es la forma en que el mundo manifiesta su estructura de índices. Una pregunta con otra».

Bestiario indexado. Reales visiones. Místico número 22, tal las veintidós letras que, según el Sefer Yetzirá, el Scarabaeus sacer y los Arcanos mayores del libro de Thot (Tarot), manifiestan el pluriverso.

Obra maquetada e impresa en mi querida Gráficas Almeida, al cuidado de José Manuel Martín y de su hija, Yurema. Excelente volumen, mas –otra de las geniales y sorprendentes ideas de Hilario– libro inédito.

Entre otras líneas significativas, se lee en el colofón: «El libro se cosió con hilo de lino de tres cabos. Se imprimieron 5 copias para los registros de la propiedad intelectual y 192 para el estudio y su conocimiento, permaneciendo inédito en espera de la Segunda Parte. LAVS DEO».

Conviene, siempre sucede lo mismo, que sea el momento de editar la magistral y rara obra, libro esencial del pensamiento del nuevo milenio. Los dos sonetos palindrómicos, el primero en caja tipográfica baja, el segundo, tras 16 años, en caja alta –geometría pura, sinfín– constituyen un templo de la poesía castellana o española de todos los tiempos.

Hildegard Czwella vs Hilario Franco danzando al son de los molinos. Campo de Criptana, Ciudad Real, 2018.

Asimismo la vida de Hilario Franco, como su escritura, fue milagrosa: https://elpais.com/diario/2007/04/22/eps/1177222551_850215.html

En el tanatorio del Ocaso, al lado del féretro de mi hermano, la fotografía de Hilario Franco en el Monasterio de los Jerónimos de Belém, Lisboa, frente a la tumba de Fernando Pessoa, nuestro hermano mayor.

En la misa por su alma en Nuestra Señora de la Asunción de Villacañas, Toledo, domingo, 1 de noviembre, Fiesta de Todos los Santos, aconteció la lectura evangélica de las Bienaventuranzas, pues Hilario fue un bienaventurado, y al final, en su recuerdo, leí un texto trascendente de San Agustín, maestro de Hilario.

Todo Hilado.

Visita familiar a Ávila de los Caballeros. Hilario con Sofía, su hija, ahijada de Eduardo, 2018.

En el cementerio, rodeado de Virginia, su mujer, sus hijos, Sofía, mi ahijada, y Gregorio, familiares y amigos, recé un salmo de Ars de Job y el propio colofón del Índice de índices: «Ni fin/ni sin/finis».

Y, tras la oración del Padrenuestro, con voz emocionada, proclamé: Hilario Franco fue un hombre bueno, un alma grande.

En esta tumba de mármol, él no es.

Hilario Franco. Por Eduardo Scala.

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