La luz, estúpido

Por LUIS GRAU LOBO

En la campaña de Clinton contra Bush padre surgió una frase faltona que se ha convertido en aforismo, «la economía, estúpido». Tiene muchas aplicaciones. Tanto temer al petróleo, su carencia, carestía o las reyertas geoestratégicas y, cuando todos estábamos convencidos de que hasta los coches debían enchufarse, resulta que era la electricidad. Estúpidos.

Pero la electricidad se obtiene de varias formas, también con gas y, como está caro, se desaguan embalses, lo que pone por fin de acuerdo a lugareños, agricultores y ecologistas. Las eléctricas provocan unanimidades, aunque sea a base de insultar. De esa manera facturan al mismo precio fuentes de energía que siguen baratas, la hidroeléctrica o la nuclear por ejemplo. Un chollazo. Estampitas a precio de boletos premiados. Luego contratan a alguien que haga anuncios con praderas verdes y musiquita relajante, muy bucólicos. Y estúpidos.

La oposición grita al gobierno que haga algo y, cuando lo hace, le grita por hacerlo: enronquecedora tarea. Confiscatorio, dice el PP; malo maligno, asegura el partido de los argumentos elaborados, según se sale a la derecha. ¿Qué propondrían ellos que no lo dicen? ¿Restringir el mercado? ¿Poner trabas a la santísima libre competencia? Porque competición no consta. ¿Recuerdan lo que significa la palabra Endesa? En su día nos vendieron que la competencia de las distintas empresas beneficiaría al consumidor, pero siempre que nos lo dicen no falla: sucede lo contrario. Es el mercado, estúpidos, se oye.

Las eléctricas, apenas cuatro grandísimas empresas, anuncian pelea con el gobierno. Amenazan incluso con cerrar nucleares, ahora que esa energía no renta tanto. ¿Cómo no si son el gobierno después de gobernar? No escribiré nombres (busquen con Internet), pero formarían unos cuantos ‘gobiernos de concentración’. Hay gente a la que le intriga saber qué se dice en los Consejos de ministros. A mí no me parece tan interesante, son sitios donde tendrán trabajo y asuntos que resolver, lo que suele dar lugar a conversaciones latosas y algo maquinales. Lo que querría es asistir sin ser percibido a un Consejo de administración en que estén esos políticos de primer nivel retirados fichados por las grandes empresas, sobre todo las eléctricas. ¿Qué se espera de ellos y qué buenos oficios hacen, qué contestan cuándo son interpelados? Algo del tipo «José Mari (nombre aleatorio), ya que estás aquí, ¿podrías dar un telefonazo a fulano y arreglarnos esto?». O de este otro: «Oye, Felipe (id), que si te parece hablamos con zutano en tu nombre y así no te tienes que molestar». ¿Y qué contestarán? «No, hombre, no, aquí he venido a trabajar, ya le llamo yo mañana, que tengo la tarde despejada». O «a ese déjamelo, que me debe favores». No sé, igual no es así y saben mucho de electricidad, de enchufes, de chispas y dan unos consejos luminosos que compensan sus sueldazos. Seguro que es eso, qué estúpido.

(Publicado en La Nueva Crónica de León el 19 de septiembre de 2021)

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