La arrogancia de las estrellas del rock según sus palabras

Little Richard no exageró cuando dijo, Soy el creador, soy el arquitecto del rock & roll.

Por CARLOS DEL RIEGO

La insolencia y el desplante son muy propios de la estrella del rock; de hecho, es muy raro el gran personaje que se muestra tímido, retraído, silencioso. Así, dejándose llevar por la vanidad, muchas veces demuestran estar convencidos de su propia y exclusiva genialidad, y casi siempre de un modo más bien infantil. De todos modos no se les tiene en cuenta esa tan humana debilidad.

El caso es que incluso hay veces que esas muestras de soberbia tienen un punto de encanto y otras un fondo de ironía, en ocasiones los músicos hablan totalmente en serio mientras que en otras resultan delirantes. En fin, que la modestia no es abundante en el hábitat del rock & roll y sí la fanfarronada y el descaro, como demuestran estas declaraciones.

Puede empezar Little Richard, que en realidad no dijo más que la pura verdad: “Soy el innovador. Soy el creador. Soy el emancipador. ¡Soy el arquitecto del rock’n’roll!”. Nadie puede contradecir a Ricardito.

De la misma quinta es Jerry Lee Lewis, que estaba convencido del don que tenían sus deditos: «Otras personas practican y practican. Yo no, porque estos dedos míos tienen cerebro. No les dices lo que tienen que hacer, sólo lo hacen. Dios les dio talento». Amén.

David Bowie hizo una especie de juego de palabras: “Soy una estrella instantánea, solo agrega agua y revuelve”, como si fuera algo así como café soluble instantáneo.

Algunos se creían mucho más de lo que eran, como Michael Hutchence, cantante de INXS: “La gente lleva vidas realmente planas. Necesitan algún tipo de pico. Me gusta ser ese pico». Igualmente los hermanos Gallagher, de Oasis; Noel dijo: “Cada canción que escribo la comparo con The Beatles. La cosa es que ellos solo llegaron allí antes que yo. Si hubiera nacido al mismo tiempo que John Lennon, habría estado allí”. No sólo había que estar allí, sino tener aquel talento y aquella compenetración. Claro que su hermanito Liam no sujetó la soberbia cuando declaró: «Ser yo es el mejor concierto del mundo».  

Claro que el mencionado John Lennon no fue bocazas cuando proclamó: “Mientras era un Beatle estaba convencido de que éramos el mejor jodido grupo del mundo, y creernos eso fue lo que nos convirtió en lo que fuimos”.

El ‘Rey Lagarto’, el recordado Jim Morrison tiró por el camino de la sicodelia y la alucinación: «Me veo a mí mismo como un cometa enorme y ardiente, como una estrella fugaz. Todos se detienen, señalan hacia arriba y dicen jadeando: ‘¡Oh, mira eso!’ Entonces me voy (como una estrella fugaz), y nunca volverán a ver algo así. Y no podrán olvidarme nunca». Cierto, Jim es inolvidable.

Dado al exceso de todo tipo, Gene ‘Kiss’ Simmons (nacido en Israel) se reivindicó: «Estoy muy orgulloso de mí. ¿Por qué? Porque vengo de la nada. No podía hablar ni una palabra de su idioma cuando llegué a Estados Unidos; una de las primeras frases que escuché fue ‘¿Eres estúpido? ¿No puedes hablar inglés?’ Muchos años después, esas personas terminaron trabajando para mí».

También el veterano guitarrista Carlos Santana se auto-aduló : “Si toco las notas correctas puedo ponerte los pelos de punta, o hacerte llorar, o ponerte cachondo, o hacerte bailar. Y no tengo que tocar muchas notas, porque tengo mi propia belleza». ¡Ay Chihuahua!

Grandes clásicos como Robert Plant no necesitan abuela: “No es sólo que pensemos que somos el mejor grupo del mundo, es que en nuestras mentes somos mucho mejores que quien sea el número dos». Y que el tres, el cuatro…

Seguramente Iggy Pop era irónico cuando decía: “Me miro en el espejo y pienso, ‘Vaya, soy muy guapo’. De todos modos creo que soy el mejor”. Hombre, guapo, lo que se dice guapo…

Pete Townsend no hace mucho miró al resto del rock & roll por encima del hombro: «A veces creo firmemente que The Who es la única banda de rock en la faz de este planeta que sabe de qué se trata eso del rock and roll». Seguro que saben de qué va esto, lo han demostrado, pero otros también.

Ejemplo de bocazas es Morrissey, que nunca deja de insultar a los demás, sobre todo si se atreven a discrepar de sus proclamas y que, sin duda, se tiene en mucho más valor que el real. «Yo no actúo. Las focas actúan», dijo para llamar la atención, pues con la música hace mucho que no la consigue.

En fin, parece como si ser estrella del rock exigiera buenas dosis de arrogancia y autobombo.

Visita el blog de Carlos del Riego.    

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