‘Maldiciones’, supersticiones y coincidencias inquietantes en el mundo del rock

Dice la leyenda que Robert Jhonson pactó con el diablo, y de aquello surgió ‘Crossroad’, una canción ‘maldita’.

Por CARLOS DEL RIEGO

Eso de los misterios y los enigmas inexplicables tiene mucho tirón, siempre atrae sea en el entorno que sea. Surgidos de las entrañas del rock no son pocos los episodios y coincidencias que dan lugar a que se hable de maldiciones, de creencias supersticiosas, aunque la mayor parte de las veces no sea más que eso, coincidencia, sin nada que ver con la brujería. De todos modos, el asunto puede resultar seductor.

A lo largo de la corta historia del rock se han producido múltiples casos que algunos señalan como inexplicables, aunque otros como simple casualidad. El ‘misterio’ más inquietante en el mundillo del rock es el llamado ‘Club de los 27’, ese que cuenta todos los grandes músicos que murieron justo a esa edad; y es que, además de Brian, Jimi o Jim, militan en ese luctuoso club no menos de una veintena de figuras de la música rock; pero, por otro lado, seguro que hay tantos, o casi, que palmaron a los 26, 28, 29…  

El seminal bluesman Robert Johnson (que también murió a los 27) suele ser citado cuando se habla de música y cuando se habla de ‘pactos con el Diablo’. Según la leyenda Johnson se reunió con el Diablo en un cruce de caminos, vendiéndole su alma a cambio de convertirse en el mejor guitarrista y cantante de blues. El jefe del Infierno cumplió su parte, pero con trampa, puesto que Johnson (1911-1938) sólo fue reconocido como enorme guitarrista y bluesman genial después de morir. Pero no acaba ahí el ‘pacto’, pues Satanás exigió algo más a cambio de la presencia del artista en la historia de la música: el tema que escribió sobre aquel cruce de caminos, el que tituló así, ‘Crossroad’ (1937), mantiene la ‘maldición’, ya que los más importantes grupos que se atrevieron a hacer una versión, como Lynyrd Skynyrd o Allman Brothers Band, padecieron grandes desgracias, como es sabido; igual que Eric Clapton, que osó versionear ‘Crossroad’ con Cream y en solitario para, luego, perder a su hijo pequeño, que se mató al caer por una ventana. Seguro que no pasará nada, pero a la hora de escoger un clásico para adaptar, mejor no mirar a ese cruce.      

Una de las fechas más negras del libro del rock es el 3 de febrero de 1959, cuando se produjo el accidente de avión que acabó con la vida de Ritchie Valens, Big Bopper y Buddy Holly. A pesar de todo, aquella gira no se suspendió, sino que se buscaron sustitutos para los finados. El elegido para reemplazar a Holly fue el cantante Ronnie Smith, quien tras el último concierto fue ingresado en una clínica psiquiátrica y se suicidó unos años más tarde. Más vale no ponerse en el traje y las gafas de Buddy.   

Fleetwood Mac ha visto desfilar unos cuantos guitarristas tras la marcha del fundador, Peter Green, quien abandonó por serios problemas mentales. Luego, en 1972, el guitarrista Danny Kirwan se volvió literalmente loco, pues se autolesionaba en directo o se burlaba de sus compañeros en escena; el pobre arrastró serios problemas mentales el resto de su vida (murió en 2018). Bob Weston y Bob Welch, que también tocaron la guitarra para Fleetwood Mac, murieron en 2012, el primero por un aneurisma de aorta y el segundo se suicidó. Lindsey Buckingham parece que se va librando…

Muy curiosa es la ‘maldición del encendedor blanco’. Parece que entre las pertenencias que llevaban encima cuando murieron Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin y Kurt Kobain había un mechero blanco. Los guitarristas y cantantes de rock deberían encender sus cigarrillos con cerillas, por si acaso.

John Lennon fue algo así como un ‘esclavo’ del número 9, pues ese número parece que marcó algunos de los hitos de su vida. Nació el 9 de octubre del 40 y murió el 8 de diciembre del 80, pero en Liverpool ya era día 9. Los Beatles fueron ‘descubiertos’ el 9 de noviembre del 61, e hicieron su célebre actuación en el Ed Sullivan Show el 9 de febrero del 64. John conoció a Yoko el 9 de noviembre del 66 y el grupo se separó luego de 9 años de vida. Seguro que sólo fueron casualidades, pero seguro que el tema ‘Number 9’ del ‘Álbum blanco’ no surgió por casualidad.     

El dúo de surf-pop Jan & Dean grabaron en 1964 el tema ‘Dead man´s curve’, la curva del hombre muerto, que se refería a una curva muy peligrosa en alrededores de Los Ángeles donde se habían producido muchos accidentes mortales; los temas principales de las canciones de Jan & Dean eran las chicas, la playa y los coches. Lo inquietante es que, dos años después, en esa misma curva, Dean Torrence estuvo a punto de morir al salirse de la ‘dead man´s curve’ el coche que conducía.   

Casi nadie cree en maldiciones y brujas, pero haberlas…

Visita el blog de Carlos del Riego.    

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