‘La tierra baldía’, de T. S. Eliot / Entre el mito y la realidad

La tierra baldía
T. S. ELIOT
Edición bilingüe de Viorica Patea;
traducción de Natalia Carbajosa.
Cátedra, 2022.

Entre el mito y la realidad

Por LUIS MARIGÓMEZ

Puede que sea el poema más influyente del siglo XX. Cuando se escribió, tenía tanta carga de futuro como densidad de pasado. Sus cuatrocientos treinta y tres versos son una destilación de lo más granado de la historia de la poesía occidental y parte de la de oriente. Están la Odisea y la Eneida, Ovidio y la Divina comedia, las confesiones de S. Agustín y la esencia de Shakespeare… pero también los Upanishads, un discurso de Buda y el Bhagavad Gita. Al tiempo, encuentra el lector lenguaje de la calle y un espíritu contemporáneo, en la expresión de un malestar que, al cabo de cien años, sigue funcionando como actual.

Esta densidad y su extraordinario atractivo revolucionaron la poesía a partir de su publicación, en 1922. Su autor es un norteamericano aprendiz de filósofo fascinado por Europa, a quien le ayuda, dejando el poema en la mitad de versos prevista, un poeta y activista literario. Entre los dos, Eliot y Pound, consiguen fabricar la bomba nuclear.

Se ha traducido varias veces al español, la última versión es de Natalia Carbajosa en una edición de Viorica Patea que recoge lo más interesante de la enorme bibliografía que ha suscitado el texto hasta ahora. Sobre la cirugía de Pound, dice la editora: «rescató el poema del marasmo de fragmentos de un borrador original, sorprendente pero inacabado. Su logro consistió en percibir en ese material, aún informe y desigual, “la imprevista sustancialidad del poema”». Esta intervención es acorde con el deseo de Eliot de distanciarse del romanticismo y su exacerbado sujeto poético. En el poema, de hecho, hablan varias voces sin que ninguna predomine. Tiresias, el personaje mítico, hombre y mujer, es quien las concentra, según su autor. «La acción transcurre simultáneamente en la Antigüedad y en el mundo moderno, se desarrolla en  la frontera perpetua entre el mito y la realidad.» Las vivencias personales del poeta son también parte sustancial del poema, en esa ensalada de tiempos, voces y estratos. Quizá una de las preguntas básicas del texto es qué sea el tiempo y su devenir, tema en el que seguirá indagando en su otra gran entrega, ‘Cuatro cuartetos’.

Se analizan en el estudio previo, de más de doscientas páginas, también sus partes, al detalle, con el propósito de permitir al lector un conocimiento de los distintos niveles del texto, de sus posibles intenciones, de sus significados… no queda nada por escudriñar. Esta labor no solo es muy pertinente para una lectura académica, a la que parece dirigirse el volumen, sino a la de cualquier aficionado al género que quiera adentrarse en las tripas de un poema capital.

En cuanto a los modos en que se compone el poema, el análisis destaca su gran variedad, según las necesidades de lo que quiera expresar en cada momento: «Su prosodia componía otro mosaico de metros y rimas en el que el pentámetro yámbico, el cuarteto heroico y el verso predominantemente trocaico coexistían con el verso libre y con los ecos de vodevil, ópera, jazz, tonadillas populares, voces periféricas y vulgares canciones cuarteleras.» La lengua predominante es el inglés, pero hay versos en alemán, italiano, sánscrito, latín, griego clásico, onomatopeyas… Parece que el poeta quiera abarcarlo todo, o expresar una confusión babélica.

La traducción tiene en cuenta las anteriores y se beneficia de ellas, a partir de sus hallazgos y sus errores. El resultado es más que estimable: «Repletos tus brazos y húmedo el cabello, yo no podía / Hablar, me fallaban los ojos, no estaba / Vivo ni muerto, y no sabía nada, / Mirando en el corazón de la luz, el silencio. / Oed´ und leer das Meer.». Quien quiera asomarse a la polirritmia original, tiene sus versos en las páginas pares para confrontarlo. Hay un apéndice con los textos completos de algunas de las numerosas referencias que aparecen en el poema, entre ellas, un artículo del propio Eliot sobre el ‘Ulises’ de Joyce, con el que ‘La tierra baldía’ tiene tantos puntos en común.

En una entrevista, al final de su vida, Eliot declaró: «En ‘La tierra baldía’ ni siquiera me preocupé de si entendía lo que decía.» En muchos artículos defendió la falta de necesidad de entender al detalle todos los aspectos de un poema en una primera lectura para disfrutarlo. «Sé que parte de la poesía de que soy más devoto es una poesía que no entendí en la primera lectura.» En todo caso el propio autor incluyó un importante apartado de notas cuando publicó el poema. Este volumen, tan completo en sus referencias, está pensado para quien le guste sumergirse en un texto de referencia en la literatura contemporánea una y otra vez.

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