
La Ópera Nacional de Burdeos (Francia) pone en escena desde el 18 al 28 de abril una nueva versión de la ópera La Bohème, esta vez dirigida por el vallisoletano Roberto González-Monjas. Una orquesta, dos coros, ocho solistas vocales además de otros artistas dan vida a una de las composiciones musicales, amorosas, más famosos del repertorio lírico mundial.
Por I. M.
El joven director de orquesta Roberto González-Monjas regresa a la Ópera Nacional de Burdeos para dirigir su primer Puccini, La Bohème, en el Gran Teatro de Burdeos. Se trata de una de obras más representadas en todo el mundo del repertorio operístico. Durante 6 funciones (18, 20, 22, 24, 26 y 28 de abril), la ópera más conocida de Puccini, producida bajo la dirección de Emmanuelle Bastet, presenta al público un moderno espectáculo poético.
Un amor imposible en el París romántico de artistas y gente corriente del primer tercio del siglo XIX. En un ambiente de dificultades, los recursos artísticos de la obra echan mano de la creatividad y la precisión para redondear un melodrama que representa algunas de las escenas más populares del repertorio italiano aderezadas por las hermosas voces de los intérpretes.
“La Bohème es la ópera perfecta”, resume González-Monjas. “Lo tiene todo: el amor, el desamor, la pobreza, la riqueza, el retrato de esa sociedad, de ese país lleno de artistas que se morían de hambre y a la vez que hacían todo lo posible para seguir siendo creativos y para poder tener una vida especial. Me parece que es una de las obras que apelan a todo el mundo y eso es lo que más me fascina de ella”, afirma el director, que ha pasado nueve meses preparando esta destacada obra del compositor italiano “para intentar descubrir ese lenguaje, la adaptación del texto a la música, sus armonías, sus combinaciones sonoras y ser lo más fiel posible al texto musical”.
Como decía Wagner, y recuerda Roberto González-Montas, “la ópera es la obra de arte completa”. Intervienen en su desarrollo numerosas disciplinas y creatividades tan diversas como la poesía, la música, la danza, el teatro, el vestuario, la arquitectura, el maquillaje, la decoración, la iluminación y la pintura.
Para este violinista y director de orquesta vallisoletano, “La Bohème es un espectáculo completo porque participan en ella ocho solistas vocales, la Orquesta Nacional de Burdeos Aquitania, el coro de la Ópera Nacional de Burdeos, la Joven Academia Vocal de Aquitania, los profesionales de producción, de vestuario, de decoración…, una producción que puede implicar a cerca de 200 personas”.
“Creo que estamos encontrando la forma adecuada de interpretar esta pieza de una manera muy próxima al texto, muy cercana a la parte emocional sin caer en los típicos tópicos, siempre los mismos retardandos, los mismos crescendos… Hemos intentado que la música de Puccini hable como primera prioridad y, la verdad, es que está siendo muy bonito, muy especial, muy orgánico también”, señala satisfecho el responsable artístico de la ópera.
Pese a su juventud, González-Monjas es un asiduo al Gran Teatro de Burdeos desde 2017 hasta el punto de que lo considera su casa. Con la orquesta de la ciudad bordelesa ha dirigido conciertos sinfónicos, música de cámara, la producción escénica del Réquiem de Mozart, ocasiones todas ellas que le llevan a afirmar que en Burdeos está “rodeado de amigos, de gente a la que quiero y admiro”.
Roberto González-Monjas es director titular del Musikkollegium Winterthur (Suiza), director musical de la Orquesta Sinfónica de Galicia y director titular designado de la Mozarteumorchester Salzburg (Austria), a partir de septiembre de este año. Asimismo, es director principal invitado de la Orquesta Nacional de Bélgica y confundó con el director, Alejandro Posada, Iberacademy (Academia Orquestal Iberoamericana) en Colombia. Esta experiencia pretende crear un modelo sostenible de educación musical en América Latina apoyando a los jóvenes músicos de gran talento, con especial incidencia entre los sectores más marginados de la sociedad. El Dalasinfoniettan de Suecia lo nombró director honorario tras un mandato de cuatro años como director titular. Durante seis años fue concertino de la Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia (Italia).

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