
Con motivo del 1º de Mayo, el pintor leonés afincado en Simancas Manuel Sierra presentó la exposición “Como un respiro” para enfrentarse a estos tiempos tan atolondrados de forma sosegada, como una forma de reflexionar con calma a través de paisajes que faciliten ese diálogo interior. En el espacio Puerto Chico, Valladolid.
Por I. M.
Fotografías: Juan A. Berzal
Fiel a la cita anual, Manuel Sierra presentó este año en Puerto Chico, con motivo del 1º de Mayo, una exposición sosegada para combatir el prolongado chaparrón geopolítico que acecha a los desorientados ciudadanos del mundo. El pintor de Babia señala que la muestra está inspirada en paisajes “vistos desde el interior, apenas en el alféizar de la ventana” u observados “desde el exterior, desde dentro del paisaje mismo” con la inequívoca intención de que sirvan “Como un respiro”, título de la exhibición. Un desahogo “para quienes convivan” con esos paisajes “como fueron un respiro para mí al pintarlos”, reconoce el artista.
Debajo de la pintura de Sierra se observan en duermevela las reflexiones con las que siempre dialoga el pintor: los límites, la libertad, el miedo, la solidaridad. “Los cuadros suponen una herramienta para conseguir áreas de libertad, áreas de seguridad, áreas que acabé titulando de respiro como si fuera un oxígeno que te traen esos paisajes, un oxígeno que te facilita esa lentitud con la que está resuelta esa pintura, ese slow inglés que traducimos como vete más tranquilo, más relajado”.
Los pequeños cuadros que se exponen en el espacio de Puerto Chico están concebidos en forma circular dentro de un cuadrado con fondo blanco. En cierto modo, son una prolongación, afirma el autor, de aquella otra exposición titulada “¿Hay alguien ahí?”. Entonces se trataba de un montón de preguntas en muchos casos sin respuesta y que subtitulaba algo así como “noches estrelladas de los cielos de Babia, como queriendo desentrañar esa relación entre la soledad y la solidaridad”.


Esa relación con la noche es una especie de reflexión que realiza a posteriori el pintor leonés “porque en ese momento nocturno es cuando estás más sensible a lo que está pasando, te encuentras como más indefenso y, por lo tanto, tienes más miedo”, afirma. Y es que es en esos momentos de silencio, “al amparo de las estrellas”, cuando “puedes encontrar un momento para no desesperarte, sobre todo, pensando en la situación mundial tan salvaje y tan caníbal que atravesamos”.
“Como un respiro” es marca de la casa Sierra: pintura política. Son cuadros reflexivos, racionales, lógicos, deductivos y, a la vez, una pintura más emotiva dirigida abiertamente al sentimiento “aun sabiendo que esa posición, jugar con las emociones en la política, es un terreno tramposo”. Claro que, en el caso del arte, el pintor lo justifica señalando que como es “algo indispensable para vivir” él se ve en la obligación de despojarse de la “inmediatez para poder reflexionar desde fuera”.
Esta misma circunstancia la vivió y pintó después de la pandemia, cuando en 2022 presentó obras como un grito desesperado porque no encontraba una palabra para definir aquel tiempo desgarrador. Por eso lo definió con un largo subtítulo: “Pequeño alegato contra las pandemias, contra las guerras, contra la explotación humana y contra la muerte”.


Y es que para expresar los momentos relacionados con la proximidad, con los temas de urgencia social, Manuel Sierra no echa mano de los pinceles de la pintura sino de la obra gráfica, de la cartelería y de los murales que es “donde la inmediatez se hace imprescindible puesto que los carteles hablan de una realidad no solo inmediata sino cotidiana, con fecha y hora”.
La muestra que ha podido verse en Puerto Chico se forjó como “una bocanada de aire en estos tiempos en los que una piara de psicópatas genocidas asesina, despoja de sus tierras y trata de destruir la memoria de los pueblos con la más vergonzosa de las impunidades”, concluye su discurso.