…y ¿cómo es Él?…

Nebulosa de la Hélice.

Fotografía:
Imagen infrarroja de la Nebulosa de la Hélice (Helix), conocida como el ‘Ojo de Dios’, tomada por el Telescopio de Rastreo en lo Visible e Infrarrojo para la Astronomía (Vista), uno de los telescopios más avanzados del Observatorio Europeo Austral (ESO), de Chile. La imagen, una de las más notables de los últimos años, revela preciosos detalles de la nebulosa que tiene la apariencia de un ojo gigante en el espacio.

Por GONZALO BLANCO

¿Cómo es Dios? ¿Cuál es su estatura y perfil? ¿Tiene corporeidad? ¿En qué idioma se expresa? ¿Tiene sexo? ¿Y edad? ¿Cómo es un día corriente en su vida? ¿Dónde vive realmente? ¿Cómo son sus aposentos, sus gustos gastronómicos, su ocio, su inventario de curiosidades personales? ¿Cómo gestiona esa cosa inacabable (incluso, inacabada) que llamamos convencionalmente universo? Por cierto ¿hay más mundos que el planeta tierra? Quiero decir, habitados. O sea, ¿existen en el espacio otras moles —esféricas o no— horadadas en su manto exterior por habitantes similares a los que, sobre esta patata inmensa que es el globo terráqueo, nos hallamos empeñados igual que hormigas salvajes, apiñadas, destruyendo con voracidad épica su superficie y algunos kilómetros de espesor por debajo de ella (y también algunos kilómetros hacia arriba en lo que llamaos atmósfera)? Es decir ¿existen en el vértigo de los intersticios cósmicos otras civilizaciones, otras colectividades, dotadas como nosotros de inteligencia, manos, adn, testosterona, en otra aventura similar a ésta en la que se entretienen los llamados apresuradamente seres humanos? ¿Son impuros o perfectos? ¿Hay en sus comunidades personas con discapacidad, premios nóbel, gentes de derechas de toda la vida? ¿Trabajan, se aparean sin mala conciencia, escriben poesía en ocasiones, defraudan al fisco? ¿Cuántos son? ¿Desde cuándo están erguidos? ¿Pertenecen al mismo censo general que nosotros, dentro del cuenco oceánico de las manos divinas? Es que sería, finalmente, un fiasco que en el abismo sin lindes de las galaxias, en esta marea de velocidades astronómicas, en esta pesadilla de masas ígneas, de fuegos iluminando escenarios que se miden en años-luz, fuéramos los humanos los únicos notarios confusos de tan insondable prodigio, de tan descomunal cartografía, ya digo. Pero  seguiremos preguntando.

Un Comentario

  1. José Bayà

    La naturaleza, la humanidad, los astros; son fruto, expresión y manifestación de una inteligencia¿Dios?
    Llámala como quieras, pero ahí esta.
    Cristo se presento como la sabiduría e inteligencia de Dios, y las entrego a los que creen en El, como pan y vino, su cuerpo y su sangre.

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