Jesús F. Salvadores entra en el corazón azul de Cuba

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Hasta el 27 de febrero se puede contemplar en Astorga una exposición del fotógrafo leonés Jesús F. Salvadores sobre Cuba. Recuperamos aquí el texto incluido en el díptico de la muestra, escrito por Alfonso García, y titulado ‘El corazón azul de Cuba’.

Se trata de una magnífica colección de imágenes y de un recorrido por el día a día de la isla cubana durante los últimos meses de Fidel Castro en el poder, en octubre de 2004. La frase que da título a la exposición, “No es fácil”, constituye una alegoría sobre la propia forma de vida en Cuba, ya que para los cubanos nunca ha sido fácil, y así lo dicen ellos, llevar el peso de la Revolución a sus espaldas.

Por ALFONSO GARCÍA

Jesús Fernández Salvadores, un fotógrafo que donde cuelga la cámara pone el alma, ha recorrido Cuba y ha atrapado buena parte de su corazón reflejado en imágenes y en lo que se puede leer un poco más allá de ellas.

Y es que cada día uno tiene más claro que la fotografía ha de sobrepasar esa estricta función estética para, además, enseñar, para permitir a quien contempla sacar conclusiones del mundo y su circunstancia, del hombre y sus sueños, de los espacios y su propia elocuencia. Jesús nos propone así un viaje al interior de las emociones más elementales y, como consecuencia y condición, más auténticas.

Cuba recibe el azul del mar. Y el mar llega a todas las miradas, a todos los rincones, a los amores que respiran en los pozos azules que el malecón de La Habana atesora para convertirse en símbolo de la isla. Y se hace el amor silencio, y las miradas.

Azul. Azules. El corazón de los cuabanos es azul como los aires, los cielos y los mares. Detrás de cada rostro hay una permanente metáfora de la alegría. Acaso no haya más razones, a no ser la que puso en verso el poeta cubano por excelencia, José Martí: «Yo soy un hombre sincero/ de donde crece la palma, / y antes de morirme quiero / echar mis versos del alma». Y es que el fotógrafo Jesús F. Salvadores rastrea el alma del pueblo y nos la da a entender. Atrapa el azul del horizonte en el vivir cotidiano, muy apegado a la tierra y al agua de la lluvia, vivo en el libro y en la danza, apasionado en la música y el juego, al aire libre, como el cuerpo, con la serenidad de una pena escondida, terso como las palmeras que siluetean el aire, acaso apasionado por las tentaciones del mundo y de la carne, ardientes como las arenas de los cayos –llévame contimo, mi amol, susurran como un poema de atardeceres maravillosos–, apegadas las almas a la revolución definitiva, agarraditos, cuerpo a cuerpo, aunque vestidos de blanco en el brocal del pozo del deseo, la carne movida, en fin, por la música de vientos caribeños.

En Cuba, mi hermano, están escritas todas las palabras en la expresión de las miradas. Incluso en las miradas de quienes no miran. Y en las de quienes miran y no ven, de quienes miran el corte de pelo en el espejo. En la dulce mirada de quienes contemplan una nueva esperanza en su seno o la perdida de los que apoyan la dirección de los ojos del Che o la de quien cambia la vista y querría también cambiar el paso.

Las palabras están escritas aquí en las miradas de los que contemplan surcos, pájaros y cruces. Y en la de aquellos que no ven el pescado azul porque una venda en los ojos da más sentido a sus manos. ¡Ay!, las manos de la caña, del coco, de la fruta, de la carne que alivia el hambre, las manos que sellan para siempre la amistad de la piel.

También está atrapada aquí la mirada del trabajo y el cansancio, de la indefinición de quienes no ven la claridad de su futuro. y la de los rostros curtidos de los hombres. Y la sensual mirada de esas mujeres que ofrecen el misterio.

El futuro está en la mirada de los niños, inseguros y pulcros, sonrientes e indefensos, como casi todos los niños del mundo, sólo que éstos tienen el azul del Caribe dibujado en un enorme corazón en crecimiento.

Todo esto, y más sin duda, es lo que ofrece en esta muestra el fotógrafo Jesús F. Salvadores, que navega hacia los mares del hombre interior en este magnífico itinerario por la vida cubana. Un hermoso viaje.

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Jesús F. Salvadores nació en Benavides de Órbigo, en 1975, y desde 1998 compagina su trabajo como fotoperiodista para el Diario de León con otros proyectos personales. Ha realizado talleres de especialización con fotógrafos  de la talla de Eloy Alonso (Reuters), José Manuel Navia (Vu), David Alan Harvey (Magnum) y Humberto Rivas, entre otros. En 1998 fue seleccionado en la categoría de Fotografía  en  el Premio de Jóvenes  Artistas de la  Junta de Castilla y León. Y  en 2002 consiguió el 1º Premio del Salón Internacional de Fotografía en blanco y negro de Caja España, con el que compró su primera Leica. Se ha llevado también, por dos veces, el Premio Francisco de Cossío de Fotoperiodismo de Castilla y León. En 2006 por el reportaje sobre un incendio en un vertedero de neumáticos que permaneció ardiendo varios días. En 2010, por el trabajo realizado sobre la crisis del carbón en las cuencas mineras de León.

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Más información:

  • Lugar: Sala de exposiciones de la Biblioteca Municipal de Astorga.
  • Horario: de 18.30 a 20.30 horas, de lunes a sábados. De 12 a 14 horas los domingos y festivos.
  • Página web de Jesús F. Salvadores
  • Blog Astorga en Igualdad

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