Juan Carlos Mestre llega a León y Astorga con ‘La bicicleta del panadero’

Juan Carlos Mestre, el pasado verano, en el pueblo de Nogarejas. Fotografía de Juan Rafael.

Juan Carlos Mestre, el pasado verano, en el pueblo de Nogarejas. Fotografía de Juan Rafael.

Por ELOÍSA OTERO

“El poder ha corrompido palabras como verdad o justicia y el trabajo de la poesía es restituirles su significado oponiendo un grado de delicadeza a la violencia de esa corrupción. Un poeta es el vigilante del fuego, alguien que advierte de la catástrofe inminente”, sostiene Juan Carlos Mestre, que visitará León este miércoles, 20 de febrero, para presentar su último libro, ‘La bicicleta del panadero’ (Ed. Calambur), con el que acaba de ser galardonado con el Premio Estado Crítico 2012. El acto tendrá lugar a las 21:00 horas en el Chelsea Bar (C/ Varillas, 5), dentro del ciclo de lecturas literarias ‘Las noches de R. Burns’ que organiza el Club Leteo.

Tras la lectura de poemas Mestre, como es habitual en las sesiones del Club Leteo, se abrirá el micro para que quien quiera leer algún texto personal pueda hacerlo, y además se sortearán libros de Ediciones Leteo entre los participantes. El acto, coordinado por Rafael Saravia, es posible gracias a la colaboración del Chelsea Bar y Ron Santa Teresa.

Al día siguiente, jueves 21 de febrero, Juan Carlos Mestre ofrecerá un recital de poemas de su último libro “La bicicleta del panadero” y de otros anteriores en Astorga, donde su voz llenará de emociones la bóveda de la sala Ergástula del Museo Romano a partir de las ocho de la tarde. Estará presentado por Tomás Néstor Martínez, y al finalizar la sesión el poeta dedicará sus libros a quienes así lo deseen, con ese estilo único que le caracteriza.

Poeta y artista combativo

Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, 1957) —quien ya recibió el Premio Nacional de Poesía en 2009 por su anterior poemario, ‘La Casa Roja’ (Ed. Calambur)— es, sin duda, uno de los poetas más auténticos y comprometidos con el tiempo que nos ha tocado vivir. Acompañado con su acordeón (un instrumento cargado de historia) ha viajado recitando sus poemas por medio planeta, como un judío errante, convencido de que sólo las palabras podrán cambiar el mundo.

“En su último libro hay insumisión y dulzura. Los pensamientos bailan ante nosotros, con guiños a Marcuse y a Girondo y a todos los escritores combativos, los que más admira. Pero también hay recuerdos para Gilberto Ursinos, para su pequeño Valle del Bierzo y para el hijo del panadero, que no es sino una versión más joven de sí mismo. El libro parece una continuación natural de ‘La poesía ha caído en desgracia’, como si por Mestre no hubieran pasado los años y los premios. Claro que también hay saltos terrenales y de precisa contemporaneidad, porque ¿quién iba a sospechar que le gustase Nick Cave?”, ha escrito el leonés Javier Menéndez Llamazares.

Estas otras palabras sobre ‘La bicicleta del panadero’ corresponden a Manuel Rico, en Babelia: “Al leer el libro de Mestre, uno se pregunta hasta qué punto la poesía no es hoy el refugio de las grandes incertidumbres de los seres humanos en un mundo crecientemente mercantilizado, el lugar donde la palabra, desde la insumisión, intenta ordenar el caos, darle un sentido histórico-emocional nuevo, intuir un futuro diferente. A esa pregunta parece responder el autor con una conclusión implícita: la mirada más fértil y verdadera es la que se alimenta de la derrota. La lucidez extrema deviene, sí, del caos, pero también de la imposibilidad, de las derrotas sucesivas que han edificado la historia del hombre, la geografía de la compasión en un mundo terrible: “Pocos confían en las multiplicaciones bíblicas / Nadie encuentra en el río pepitas de oro / Ningún periódico trae un ruiseñor en la primera página”. No por casualidad, ‘La bicicleta del panadero’ se despliega tras una ilustrativa cita de Francis Picabia: “Los descontentos y los débiles hacen la vida más bella”. Mestre ha construido un extenso mosaico, un emocionante palimpsesto que es, en el fondo, un homenaje a las víctimas de la historia, a las realidades demolidas y a los sueños que aún viven”.

Como artista plástico y visual , el autor de ‘Antífona del otoño en el Valle del Bierzo’ (Premio Adonais, 1985) y La tumba de Keats (Hiperión) inauguró el 31 de enero una exposición de su obra plástica en la Sala José Saramago de Leganés, ‘La imaginación respirable’, que se podrá visitar hasta el 3 de marzo en la localidad madrileña.

En los últimos tiempos Mestre ha trabajado ilustrando una antología de Federico García Lorca y un bestiario de Rafael Pérez Estrada —poeta del que ya se encargó de editar una antología, ‘La palabra destino’, en 2001—. Además está preparando con su gran amigo Antonio Gamoneda el libro Las venas comunales, una obra en la que Gamoneda ha ido escribiendo a mano sobre los dibujos que Mestre le iba enviando, y que espera ver la luz en forma de una cuidada y preciosa edición limitada.

PÁJAROS

Eso basta, de una isla a otra los poetas se dicen palabras al oído
como mosquitas muertas esperan la lengua del camaleón
pasa el camaleón ¡zas! se convierten en grillos en mariquitas
cocuyos llenos de luz verdes como la menta
los poetas ciervos voladores blancos negros
me refiero al uniforme de plumas
esas niñas siamesas de la dinastía del astrolabio
un corrillo de tábanos en las orejas de la eternidad
entre páginas a ras del amanecer su lanolina
no hay otra cosa igual en cien millas a la redonda

 JUAN CARLOS MESTRE
(De su nuevo libro ‘La bicicleta del panadero’. Ed. Calambur. Poesía 131. Madrid, 2012)

Más información:

2-juan-carlos-maestre

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

  1. Aquí podéis escuchar tres momentos de la intervención de Juan Carlos Mestre en León (el Chelsea estaba absolutamente abarrotado), gracias a Juan Luis García:
    http://juanluisgxfoto.blogspot.com.es/2013/02/juan-carlos-mestre-en-las-noches-de-r.html

  2. jose prieto carretero

    Me ha dejado un sensación tranquilizadora al entender parte de tus palabras,
    y sólo ellas en boca de los poetas, con su-musicalidad pueden desvanecer todo aquello que tantos defienden dogmáticamente sus verdades, dejando el alma del poeta sosegada por haber dejado caer
    sus palabras en ese terreno fertil donde puede brotar su propio nombre sin violencia, como hacen quien siembra las semillas, creyendo que a los primeros rayos de sol verá sus alegres brotes.
    gracias, Juan Carlos.
    saludo desde málaga. Hno. de S. Juan de Dios.
    jose prieto carretero.

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