A raíz de galgos y caballos

El pintor Rosendo García Ramos, 'Sendo', en su exposición en El Albéitar (León).
El pintor Rosendo García Ramos, ‘Sendo’, en su exposición en El Albéitar (León).

Por ROSENDO GARCÍA RAMOS ‘SENDO’

En 1973, descubro lo que atesora una fotografía movida y desgastada en la que se intuyen ritmos tonales y un marasmo de líneas que insinúan movimientos.

El conocimiento de la obra de Francis Bacon y su devocionario por las fotografías de Edward Muybridge en las series ‘Animals in motion y the human figure in motion’, me hizo adquirir estas dos obras de una antigua edición.

Las visitas al hipódromo y al canódromo madrileños, y las escapadas para seguir la turba de caballos salvajes en la ‘rapa das bestas’ en Galicia, me revelaron la carga emocional de las carreras y reparar en las articulaciones anatómicas, la sincronización de las extremidades y la ferocidad de sus expresiones.

Con estas premisas ya tenía el tema o la disculpa para desarrollar un ‘pecado oculto’ que desgranaría a lo largo de tantos años.

La deriva del movimiento con reminiscencias del mundo del cómic; el conocer a mediados de los 70 al pintor yugoslavo Vladimir Velikcovic en París y con una temática paralela, me llevó a crear iconos que a la larga se establecieron como un ‘señuelo’.

La temática fue ampliándose con todo tipo de deportes y acciones. Las tensiones liberadas del movimiento derivaron hacia la descomposición, con temas como la matanza del caballo, el descuartizamiento, las peleas y agresiones.

En los 80 el movimiento se ralentiza al regresar del Pais Vasco a León, dando paso al caminar: modelos que pasean en escenarios naturales o artificiosos. Deportes autóctonos como los aluches. El color se imana con la luz de León, ampliando la gama cromática.

El Futurismo plástico, no el de los manifiestos de Marinetti, y el cientismo formal, dejaron huella a lo largo de muchos años para dar paso a otra consecuencia de la descomposición, ‘La erosión’. Mi estancia en Lisboa durante seis años, entre los 80 y 90, me depara la incidencia Atlántica, la reverberación de la luz en las desconchadas paredes, creando una atmósfera de de deliciosa decadencia, y la supervivencia de ciertas tradiciones como los voceros de la prensa escrita y vendedores de periódicos ambulantes. La introducción de la letra impresa con titularaes como Clarín, O Jornale, Correio da manha, Il Giornale etc., me animaron a plasmar la melancolía de lo que desaparece. El agua del Tajo sacando a flote los desechos urbanos. La erosión de las arenas de la costa de Caparica; las visitas a las librerías antiguas, las subastas de libros y grabados, de los que grandes familias se deshacían para repartir herencias; de estos escarceos surgen temas como ‘el vendedor de periódicos’, ‘libros mutilados’, ‘libros quemados’, etc.

El VIAJE, los viajeros, los caminantes, retoman el movimiento pausado, meditativo con semánticas ancestrales de las viejas cañadas y caminos de peregrinación.

La lentitud constante del romero con su atuendo entre pecho y espalda, donde transporta sus diálogos solitarios y su valija personal. ‘El futuro a la espalda’, titulaba una serie reciente. El ‘Quo vadis’, primero quemado y después perpetuado en bronce como un mojón en el Camino. Caminantes que descubren cada día amaneceres distintos.

Y últimamente LA EROSIÓN es el alma del monte quemado, un canto al negro, a la sombra negra impregnada de ascuas. Las cenizas multicolores con el apresto de escollos apagados forman parte de los últimos lienzos. Es el otoño en julio y agosto. ¿Qué color tendrá la primavera en la falda del Teleno?

MOVIMIENTO, DESCOMPOSICIÓN, EROSIÓN. Toda una vida persiguiendo a galgos y caballos.

Más información:

fotosendo

1 Comment

  1. Sendo, copio aquí un comentario que Avelino Fierro ha dejado en “Contacta con nostros”, porque a ti va dedicado:
    “Capítulo 12 M.D.De Avelino Fierro.Es una maravilla cómo pintas con las palabras.La observación ambiental es un diálogo de tonos,que por capas vas cubriendo el lienzo.Es refrescante como los jóvenes que vuelven al amanecer ,aunque ténues como la luz de esas horas crepusculares.Es una delicia leer capítulo a capítulo e introducirte en el Parnaso de tus citas poéticas.Cada día estoy mejor para moverme entre tus diálogos.Sendo.”
    Un abrazo a los dos

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