‘Lima Limón’ o cómo Teatro Corsario hace copla de la crisis

Rosa Manzano y el músico Juan Carlos Martín. Fotografía: José Ignacio Gil.

Rosa Manzano y el músico Juan Carlos Martín. Fotografía: José Ignacio Gil.

Lima Limón es la apuesta de la compañía vallisoletana ante la crítica situación del sector, con el objetivo de llevar el espectáculo a salas pequeñas y girar por los pueblos de Castilla y León.

Las interpretaciones de Rosa Manzano y Borja Gutiérrez-Semprún con la música en directo de Juan Carlos Martín, dirigidos por Luis Miguel García, van desde el recital de copla a la revista para hablar de pasión, poesía, amor y crisis.

Por GERARDO LÓPEZ LÓPEZ

Buscando la forma de afrontar la situación a la que los recortes y la subida del IVA han condenado a la cultura, Teatro Corsario aborda un nuevo espectáculo, Lima Limón, en formato pequeño, reduciendo costes de montaje y gira pero sin recortar en calidad, talento, originalidad y sentido del humor. Se trata de un musical basado en canciones de copla que cuenta la historia –al hilo de algunas de las coplas más emblemáticas del género– de una cantante, su músico y un empresario venido a menos, que se encuentran en una encrucijada vital, personal y profesional.

Según afirma Luis Miguel García, este nuevo montaje nace del ejercicio de mirar a la realidad frente a frente: “La contracción de la contratación, las empresas destruidas (autónomos y pymes), el mutis por el foro de las Administraciones, 21% incluido, y la clase media a punto de extinguirse hacen que miremos la actualidad  a la cara”.

Teatro Corsario es una de las pocas compañías de teatro estables que mantienen aún a su alrededor un elevado número de profesionales. “Sería una catástrofe perder personas e historia. Hablamos de dos realidades que confluyen porque nuestra situación es idéntica a la que sufren otras tantas empresas o compañías; habitamos en las listas del desempleo. Solución: mantener actores y técnicos, bajar costes de producción y gira y acercarnos al mundo real”. El actor y director se pregunta “¿Esto se entiende, sirve para algo?. Como decía Fernando Fernán-Gómez en El viaje a ninguna parte, es nuestro trabajo. Comer, dignificar, ser útiles. La estructura tiene que recomponerse para seguir existiendo:

Yo no quiero flores, dinero, ni palmas,
quiero que me dejen llorar tus pesares
y estar a tu vera, cariño del alma,
bebiéndome el llanto de tus soleares”.

Rosa Manzano y Borja Gutiérrez-Semprún. Fotografía: José Ignacio Gil.

Rosa Manzano y Borja Gutiérrez-Semprún. Fotografía: José Ignacio Gil.

La música juega un papel fundamental en Lima Limón, de hecho todo partió de un recital con Juan Carlos Martín, el músico de la compañía a la guitarra, y la actriz Rosa Manzano cantando. Ellos eligieron los temas y Borja Gutiérrez-Semprún y Luis Miguel García fueron tejiendo una pequeña historia partiendo de las letras de las canciones. La idea, afirma el director, “consistía en partir de un recital al uso para derivarlo a la revista. Esto permitía un contacto directo con el público utilizando la ironía, las situaciones disparatadas, el sarcasmo de la situación económica y política…, la risa… La música ejerce de marco, el teatro entra en la música, la conduce. Un músico-compositor, un actor y una actriz que, sin dejar de interpretar, hablan como tales:

Maldito dinero que así de tu vera de mí te apartó,
serás más que reina,
te dijo aquel payo y yo le creí.
Mi vida y mi oro daría yo ahora
Por ser lo que fui”.

El trabajo de búsqueda y selección es algo a lo que Corsario ya está acostumbrado. “Con la copla pasó lo mismo que con el teatro clásico (recuperado por Fernando Urdiales y Teatro Corsario); fue desechada por haber sido comodín para un régimen pasado y, sin embargo, el género estaba en el pueblo. Carlos Cano en la música y Sanchís Sinisterra (Ay, Carmela) en el teatro la recuperaron para el imaginario colectivo”. Luis Miguel García destaca el papel de la copla como vehículo de la cultura popular: “El valor de las letras y de la música nos devuelven a una tradición oral con la que las personas se identificaban. No descubrimos nada nuevo, cada canción es una historia, una imagen de pasión, de necesidad y desengaño. Si el escuchante recibe el mensaje y lo procesa se dará cuenta del enorme valor poético y cotidiano que encierra.

Que publiquen mi pasado
y el pesar que me devora;
que todos me den de lado…”-

El último montaje clásico de Teatro Corsario, El médico de su honra de P. Calderón de la Barca, fue producción propia y en el caso de Lima Limón, según señala Luis Miguel García, participa la Fundación Siglo para el Turismo y las Artes en Castilla y León. “Los gastos han sido muy modestos y los participantes cobraremos un sueldo simbólico por los ensayos. Hay que RESISTIR”.

La obra se encuentra en estos momentos girando por los pueblos de Castilla y León pero no descartan recorrer el resto de España y hasta salir fuera. “Esa es nuestra tarea. Seguir. El espectáculo acaba con los personajes despidiéndose del público porque pretenden emigrar a América: ‘talluditos y bien preparados esperaremos a que España se limpie…’  ¿Aviso?”.

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