Suma y sigue

Imagen del espectáculo 'Azul', de la compañía Teloncillo, representado en la pasada edición de la Feria de Teatro de Castilla y León. © Fotografía: Mondrian.

Imagen del espectáculo ‘Azul’, de la compañía Teloncillo, representado en la pasada edición de la Feria de Teatro de Castilla y León. © Fotografía: Mondrian.

Una reflexión sobre el estado actual de la Feria de Teatro de Castilla y León que acaba de celebrarse en Ciudad Rodrigo, sus debilidades y sus fortalezas, en medio de la zozobra económica por la que atravesamos. Arqueólogo del teatro, el autor da un toque de atención sobre la calidad a través de los programadores y entiende que la búsqueda de espectadores es una de sus potencialidades.

Por MANUEL SESMA SANZ

Para conocer en qué punto estamos quizá sea preciso hacer un repaso del camino recorrido. La primera vez que tuve contacto con la Feria de Castilla y León se remonta al año 2002. Era la V Feria de Teatro que organizaba Civitas Animación Teatral. En aquel momento, ya estaban presentes la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, la Junta de Extremadura, la Fundación Duques de Soria, la Diputación de Salamanca, y contaba con el patrocinio de Caja Duero.

Con el transcurso del tiempo han desaparecido apoyos significativos como es el bancario; pero Civitas ha movido hilos y visitado despachos para sumar colaboraciones y ayudas. Contó con el Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza España-Portugal, con la ONCE, con el Fondo Europeo de Desarrollo Regional FEDER y Proyecto Redes, con el Instituto Ramón Llull, con la Comunidad de Baleares, con la Cámara Municipal de Guarda, con el Teatro Municipal de Guarda, con la Universidad de Salamanca, con el Ministerio de Cultura INAEM, y con Asociaciones Federadas de Empresarios de Ciudad Rodrigo (AFECIR).

Por supuesto, algunas de estas instituciones y organismos siguen colaborando con la Feria, pero otras han sufrido la crisis general y otras de carácter interno que han declinado su participación. En este devenir de cambios, la propia gestora del evento ha pasado de ser Civitas Animación Teatral a Asociación Cultural Civitas Animación. Pero no ha sido solo una adaptación a los tiempos, sino que Civitas sigue buscando nuevos rumbos. En esta 16ª edición ha encontrado el apoyo de la Comisión Europea, Red ESMARK.

Aparte del golpe de efecto por el respaldo internacional, la Feria de Castilla y León se alía con el Festival Internacional de Expresión Ibérica (FITEI) de Oporto y con el Festival Don Quijote de París, ambos de reconocido prestigio internacional. Esta alianza propone un mercado virtual de las artes escénicas con la creación de una plataforma Web, el intercambio de profesionales de las artes escénicas, y la formación y educación de nuevos públicos.

El proyecto Red ESMARK, que se extenderá hasta el año 2015, quizá sea una utopía y se quede más sobre el papel que en una operatividad real, o quizás no. En cualquier caso, Civitas suma ideas y proyectos para crecer o, al menos, para subsistir como ha venido haciendo desde su creación.

No obstante, lo que no admite discusión es el apoyo ciudadano de los habitantes mirobrigenses. Y es que, la integración de las gentes de Ciudad Rodrigo con la Feria es absoluta de tal modo que no solamente se traduce en una ocupación masiva de todos los recintos escénicos, sino que sienten la Feria al mismo nivel que los Carnavales de Ciudad Rodrigo. Es decir, la Feria de Teatro de Castilla y León forma parte de la identidad de la localidad.

Paradójicamente, este ambiente popular puede hacer tambalear la calidad de espectáculos que se presentan. Conozco a algunos programadores que han dejado de acudir debido a que, en algunos casos, la Feria no les aportan nada significativo en lo artístico ya que ven cierto carácter populista en el conjunto de los montajes. No les falta razón a estos programadores. Sin embargo, a lo largo de las once ediciones que he asistido –solo falté el año pasado– he conocido compañías y montajes que no podré olvidar: Circolando de Oporto con “Charanga”, Teatro La Saca de Salamanca con “Führer”, Achiperre de Zamora con “Enrique V” y “La silla”, La Cuarta Teatro de México con “Asfixia”, Alkimia 130 de Palencia con “Alma Candela. Calor Humano” y “Amanai”, Tryo Teatro Banda de Chile con “Cautiverio Felis”, Quorum Ballet de Lisboa con “Correr o Fado”, Azar Teatro de Valladolid con “Ñaque o de piojos y actores”, “La última noche de Giordano Bruno”, “Solitos” y “El juicio de Dyton”, Rayuela de Valladolid con “Dogville”, “El jardín de los cerezos” (en versión reducida fuera de la programación oficial), “Invasores del espacio” y “Viaje al centro de la Tierra”. En fin, sigo la trayectoria de Teloncillo de Valladolid, de Teatro La Sonrisa de Burgos, de Alquibla Teatro de Murcia, de Pikor Teatro de Álava, de Teatro Mutis de Segovia, de Nao d`amores de Segovia, entre otras compañías. En esta 16ª edición he descubierto a la compañía Le Miroir Qui Fume de París y componentes mexicanos con un trabajo sencillo pero dramáticamente potente, “De bestias, criaturas y perras”.

Pero tengo que reconocer que mis preferencias no siempre se corresponden ni con las de los programadores ni con la votación de la Asociación “Amigos del Teatro” de Ciudad Rodrigo que anualmente premian al montaje que consideran mejor espectáculo de sala, mejor espectáculo infantil y mejor espectáculo de calle. Los premios de este año han sido: Mejor espectáculo de sala para “The Funamviolistas” por la compañía andaluza The Funamviolistas, Mejor espectáculo infantil para “El sótano encantado” por la compañía de Segovia Teatro Mutis, y Mejor espectáculo de calle para “Circ trashumant” por la compañía balear Circ Bover. Lo positivo de estos premios es que suman la implicación del público con la Feria. El público, la búsqueda de nuevos espectadores, algo que tanto adolece el teatro en general, es la gran baza de Civitas que a través de la actividad Diviertetatro dirigida a la población infantil, ha logrado interesar a una larga generación de espectadores que tuvieron su primer contacto con el teatro cuando apenas sabían leer y hoy forman parte del voluntariado o son sencillos espectadores con un elevado grado de implicación.

Con todo, la Feria de Teatro de Castilla y León en Ciudad Rodrigo, suma y sigue. Quizá no multiplique porque la crisis afecta a todos los estamentos y factores, pero la Feria tiene vida. Por otra parte, los espacios escénicos con los que cuenta la ciudad tienen sus limitaciones, no dan para una programación muy diferente a la que tiene lugar aunque se pretenda expansionar.

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