Lois, el origen leonés de la RAE

Salvador Gutiérrez, Luis Mateo Díez, José Manuel Blecua y José María Merino, en la iglesia de Lois. Fotografía de Sergio Jorge.

Salvador Gutiérrez, Luis Mateo Díez, José Manuel Blecua y José María Merino, en la iglesia de Lois. Fotografía de Sergio Jorge.

Por SERGIO JORGE

Dicen que Cistierna es la puerta de los Picos de Europa, ese paraíso natural que da lustre a la provincia de León (además de a Asturias y Cantabria). Pero si se sigue la carretera hacia Riaño y se tuerce a una vía mucho más angosta, que serpentea por la montaña leonesa durante varios kilómetros, se llega por fin a Lois. Se trata de un pequeño pueblo que mantiene su arquitectura como toda la vida y que está presidido por una espectacular iglesia con piedra de Boñar. En este recóndito lugar nacieron y se formaron dos de los primeros académicos de la Real Academia de la Lengua Española, que el pasado sábado fueron homenajeados por todo el pueblo, justo cuando se cumple el tercer centenario del nacimiento de la RAE.

Los dos miembros de la RAE que nacieron en Lois fueron Alonso Rodríguez-Castañon, sillón C entre 1714 y 1725, y Pedro Manuel Álvarez-Acevedo, sillón T entre 1721 y 1734. Su llegada a la Academia no fue casualidad, puesto que en esta pequeña localidad se creó a finales del siglo XVI una escuela para todos los habitantes que supuso que decenas de personalidades del mundo cultural, religioso, jurídico e incluso militar tuvieran sus raíces en Lois.

Rodríguez-Castañón fue el primero en llegar a la RAE y lo hizo para sustituir a un académico fallecido. Instauró así la costumbre de hacer un elogio del compañero al que se sustituye durante el discurso de entrada, algo que se mantiene hasta nuestros días. Colaboró de forma activa en el primer diccionario de autoridades de la Academia.

También Álvarez-Acevedo participó en la primera publicación de la RAE, aunque en su caso sustituyó a un académico que fue expulsado por no dedicarse en exceso a los trabajos que le eran encomendados. Además, era ganadero, así que su conocimiento del lenguaje de este campo le hizo enriquecer el diccionario con léxico de este ámbito.

Los dos tienen ya una placa en la localidad leonesa que les recordará para siempre, algo perseguido por la asociación La Cátedra de Lois, que intenta recuperar el valor histórico y cultural de este pueblo y todas las gentes que formaron parte de su inusual forma de educar.

Este recuerdo tuvo su momento mágico con la presencia de los tres leoneses que actualmente forman de la RAE: Salvador Gutiérrez, José María Merino y Luis Mateo Díez. Los tres explicaron el sábado la importancia de estos dos estudiosos del siglo XVIII y contaron además con un invitado de altura: el director de la Academia, José Manuel Blecua.

Para el máximo responsable de la RAE, “Lois es deudor de una tradición de tres siglos”. Una historia ligada por tanto desde su inicio con la Academia, que siempre tuvo junto a ella “otras instituciones dispersas tanto en España como en América”.

Blecua recordó que la Academia nació “como un servicio público y con una misión: construir un diccionario de autoridades”, algo en lo que colaboraron los dos académicos de Lois. En esta publicación, todos sus participantes fueron “jueces de las palabras”, puesto que hicieron un trabajo de selección de “lo que es vocabulario culto de lo que es vulgar, lo que puede utilizarse o no en determinados ambientes”. “Para ello se apoya en citas de autores”.

“Se inició así un trabajo que dura hasta hoy”, apuntó Blecua, puesto que el próximo año se publicará la nueva edición del diccionario, además de que el primero se puede consultar ya en formato digital en la página de la RAE.

Imagen de la iglesia de Lois, donde tuvo lugar el homenaje.

Imagen de la iglesia de Lois, donde tuvo lugar el homenaje.

“Hoy día esta lengua desborda la tierra española, está al otro lado del océano, y dentro de poco 500 millones de personas hablarán nuestra lengua. Tenemos el sueño de que siempre tenga la misma estructura aunque la riqueza de vocabulario es infinita”, apuntó por su parte José María Merino, quien destacó que es “sorprendente que a finales del siglo XVII y siglo XVIII aparecieran dos académicos de Lois. A veces en el mundo de la cultura hay movimientos misteriosos”.

Por eso, para el escritor nacido en La Coruña pero leonés de adopción considera que los académicos actuales están “enlazados con aquellos colegas del siglo XVIII“. “Demostramos que esto de la globalización es algo moderno, pero la cultura no tiene que ver nada con las frívolas globalizaciones. La cultura tiene que ver con el esfuerzo”, agregó durante su intervención.

Para Salvador Gutiérrez, la RAE es “quizá después de la monarquía española, la institución con mayor respeto, veneración y penetración en la sociedad”, por lo que el homenaje del sábado en Lois a los dos académicos es también de justicia con la propia Academia. “También a Lois, porque si es posible que de este pueblo salieran tantas personalidades es porque nació aquí una cátedra que propició que el analfabetismo desapareciera de esta zona y floreciera la cultura”.

“Estos focos culturales muestran que la educación está en el centro del progreso, es el camino por el que las clases bajas pueden acceder al mundo de los negocios y pueden influir”, agregó Gutiérrez sobre “unas personas formadas con gran esfuerzo y con ganas de progresar” como lo fueron los que se educaron en este pueblo de la montaña leonesa.

Además, quiso utilizar la importancia de estos académicos y, por extensión, de todos los formados en Lois, para lograr un futuro mejor, “para que las nuevas generaciones vean que con el esfuerzo se consigue progreso”. “Con la cultura haremos un país con más avances y progresos”, afirmó.

“Esta gente que vivía en el siglo XVIII, ¿qué camino era el que podía llevar de Madrid a Lois? ¿Qué esfuerzo, determinación, impulso siguieron para salir de Lois al mundo?” se preguntaba Luis Mateo Díez, para el que esa salida “no fue de huida, sino a que buscaban otro destino auspiciado por un impulso interior de conocimiento”.

“La montaña tiene ese punto de mirada de ir un poco más allá del horizonte de donde uno vive”, apuntó el escritor lacianego, convencido de que todas las grandes personalidades que dio Lois salieron de la localidad por “el conocimiento, a través de la inteligencia, y la generosidad, porque tenía un débito”. “Los dos académicos eran muy deudores de este pueblo”, apuntó Mateo Díez, quien resaltó que ambos mantenían “el amor a la palabra, el sentido de necesidad de la belleza en la expresión”.

Acerca de Sergio Jorge

Fundador y coeditor de Tam Tam Press. Más en @sergiojorgeLNC.

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