Paremos los vuelos. Deportaciones de inmigrantes y boicot a Air Europa

Acto de calle realizado a modo de denuncia de las compañías aéreas implicadas en las deportaciones.

Acto de calle realizado a modo de denuncia de las compañías aéreas implicadas en las deportaciones.

Este martes 24 de junio, Eduardo Romero, del espacio-librería ovetense Local Cambalache, acudirá a Valladolid para presentar el libro `Paremos los vuelos. Las deportaciones de inmigrantes y el boicot a Air Europa´, en el que se denuncia una situación que afecta a 10.000 personas al año.

Por LAURA FRAILE
últimoCero.com

El primer caso del que tuvieron noticia fue el de un ciudadano senegalés que fue deportado a su país de origen el 26 de septiembre de 2013. Antes de ese día y, por supuesto, después, ha habido miles de casos más que afectan a personas procedentes de otros países como Marruecos, Colombia, Ecuador, República Dominicana, Nigeria o Malí. Todas ellas son deportadas con un gran secretismo a través de Swift Air (en el caso de que sean distancias cortas) y Air Europa (para los trayectos intercontinentales), dos compañías que actualmente tienen el monopolio de estos vuelos. Estas prácticas, que suelen utilizar la excusa de la delincuencia pero que ocultan otro tipo de intereses, han sido el fruto de un trabajo de investigación de un grupo de personas que han dado forma al libro `Paremos los vuelos. Las deportaciones de inmigrantes y el boicot a Air Europa´.

Esta obra se presentará este martes 24 de junio a las 19:30 horas en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho. Durante este acto, que ha sido organizado por el Área de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la UVa, el Comité Óscar Romero, UMOYA, la Fundación Padre Garralda y el Observatorio de Derechos Humanos de la UVa, estará presente Eduardo Romero, uno de los autores de este libro.

El punto de partida de este trabajo, según indica Romero, se produjo en septiembre del año pasado, fecha en la que empezaron a hacer un seguimiento de las detenciones de inmigrantes que se estaban produciendo en Oviedo, su lugar de residencia. “Llevábamos denunciando las redadas racistas desde hace años, pero decidimos tirar del hilo para seguir el rastro de los detenidos, que acababan siendo trasladados al Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, en Madrid. En ese momento empezamos a tener la sospecha de que estas detenciones no eran redadas indiscriminadas con las que capturar a cualquier persona, sino que respondían a un objetivo concreto, que era el de llenar los vuelos de deportación. También nos dimos cuenta de que todos los detenidos eran chicos de Senegal y de que habían sofisticado su técnica. Ya no se hacía un control en asociaciones de inmigrantes o en estaciones de autobuses y trenes, sino que llamaban por teléfono para que, con cualquier excusa relacionada con los trámites de la oficina de extranjería, acudiera una persona en concreto. Todo esto lo hacían con un celo especial”, resume.

Estas personas acabarían siendo víctimas de los vuelos de deportación, una práctica que, según el último Informe del Defensor del Pueblo, se llevó a cabo durante 166 veces en el año 2012 y alrededor de 150 en el 2013. Sin embargo, tal y como aclara Eduardo, este tipo de vuelos llevan realizándose desde hace más tiempo. “En realidad llevan haciéndose desde finales del siglo XX, ya que contamos con precedentes de casos que ocurrieron durante el gobierno de Aznar. La principal diferencia que existe con los vuelos de deportación actuales es que, al menos que sepamos, por aquel entonces no se había producido un contrato monopolístico con Swift Air y Air Europa. Esto es lo que ha pasado ahora, ya que se ha hecho un acuerdo especial con estas dos compañías que se firmó el 2 de marzo de 2013 y que abarcará hasta el 2 de marzo de 2015″, continúa.

Según explica Eduardo Romero, dos instituciones ejercen como responsables de estos vuelos: “Una de ellas es Frontex, que es una agencia de la Unión Europea que controla las fronteras exteriores. En el año 2012 fletó 13 vuelos, varios de los cuales hicieron escala en otros países de Europa. Esta agencia tiene un presupuesto creciente y acaba de anunciar que va a empezar a usar drones en la frontera. La otra institución es la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, que depende del Ministerio del Interior y que es la que organiza la operativa de estos vuelos”.

    Imagen de una de las manifestaciones realizadas dentro de la Campaña estatal por el cierre de los CIE.

Imagen de una de las manifestaciones realizadas dentro de la Campaña estatal por el cierre de los CIE.

Estas deportaciones, según Romero, se realizan de dos maneras. “Una de ellas consiste en la organización de vuelos que están exclusivamente formados por inmigrantes que son deportados junto a un grupo de escoltas. La segunda modalidad incluye deportaciones que son efectuadas en vuelos comerciales. Esto presenta una paradoja. Por un lado hay más posibilidades de resistirse, tal y como nos han mostrado algunas experiencias exitosas. Por el otro, es más probable que se encuentren con la resistencia de la policía, que en ocasiones ha llegado a emplear camisas de fuerza y mordazas. Esto ha provocado varias muertes. Por ejemplo, en el año 2007 un chico nigeriano murió en España por el uso de la mordaza”, denuncia Eduardo, quien se lamenta de que estos vuelos constituyen una dinámica que se ha ido generalizando por varios países de Europa. “Los datos oficiales son contradictorios, pero hablan de que más del 50% de las deportaciones se producen en Reino Unido, Francia y España”.

Según indica este asturiano, la mayoría de las personas que forman parte de estos vuelos de deportación son hombres. La justificación oficial, según opina, no es convincente. “El Ministerio del Interior trata de justificarlo con un discurso que empezó con el gobierno del PSOE y que se intensificó con el PP. Ellos dicen que los deportados no se integran en España y que son conflictivos. En sus informes utilizan el término de `expulsiones cualificadas´, que va unido al hecho de tener antecedentes. Este concepto se ha ido ensanchando hasta el punto de acoger a personas con antecedentes penales y policiales (en este caso, el mero hecho de que seas detenido en la calle y no tengas los papeles es motivo de un antecedente policial). Nosotros hemos comprobado que muchas de las deportaciones han sido practicadas a personas sin antecedentes penales. Incluso, hay personas que son enviadas a países en conflicto (como por ejemplo, Malí). Por lo tanto, su discurso de que sólo mandan a personas con un perfil de expulsión cualificada es mentira”, denuncia Eduardo.

Tal y como apunta, para analizar este fenómeno con la seriedad que merece hay que ampliar la mirada y pensar en la política migratoria que se está ejerciendo. Para ello, inevitablemente, hay que referirse a dos elementos. “Uno de ellos es la vía administrativa y tiene que ver con el acceso a los permisos de residencia o a la renovación de papeles. En este caso, esto afecta a millones de migrantes y les obliga a recorrer un camino sinuoso que implica que tengan un empleo, que coticen en la Seguridad Social, que no tengan antecedentes… Durante los años de auge de la economía española se puso en marcha un mercado de trabajadores nutrido por personas sin derechos y con una fuerte vulnerabilidad social y jurídica, que es algo que sólo conseguía eternizar el desarraigo. La política de extranjería garantizó un grupo de gente que se convirtió en carne de cañón y que se dedicaba a sectores como el hortofrutícola, la construcción, la hostelería o el trabajo de los cuidados”, continúa Eduardo.

“Trilogía represiva”

Esto se complementó, en palabras del autor asturiano, con una “trilogía represiva” que estaba integrada por redadas racistas, centros de internamiento de extranjeros (donde actualmente se traslada a miles de personas cada año) y vuelos de deportación que, actualmente, afectan a 10.000 personas al año. “En el Estado español hay alrededor de 5 millones de inmigrantes. Nosotros pensamos que si se monta un dispositivo que permite deportar a 10.000 personas al año no es para regular los flujos migratorios, sino que es un mecanismo ejemplarizante que funciona como la punta del iceberg. Su objetivo es controlar a los inmigrantes y provocar que éstos asuman una posición sumisa. No se trataría de expulsar a los que se van, sino de meter miedo a los que se quedan. A todo esto se suma un efecto de criminalización que genera que se vea a estas personas como peligrosas. Esto provoca una inquietud ciudadana que acaba reforzando un racismo social que considera a estas personas como culpables de la crisis”, apunta Eduardo.

Portada del libro.

Portada del libro.

El libro `Paremos los vuelos. Las deportaciones de inmigrantes y el boicot a Air Europa´ forma parte de la Campaña estatal por el cierre de los CIE. Esta iniciativa, que aboga por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros, ha sumado a sus denuncias la puesta en marcha de estos vuelos de deportación. “Proponemos que se haga un boicot a las empresas Swift Air y Air Europa, de tal forma que la gente no compre sus billetes ni en estas compañías ni en el grupo Globalia, un conglomerado al que pertenece esta última y del que forman parte empresas como Viajes Ecuador o Travel Plan. Air Europa y Swift Air ganarán 24 millones de euros en estos dos años de contrato. Dentro de esta campaña hemos acudido a estas empresas y a los aeropuertos para repartir información sobre estos vuelos y hemos publicado este libro. A la hora de escribirlo nos hemos servido de testimonios de gente deportada que quiso colaborar con nosotros contándonos lo sucedido. También hemos usado documentos oficiales como el Informe de Defensor del Pueblo, que es un texto que mantiene una actitud condescendiente con los vuelos pero que ofrece algunos datos que contrarrestan el gran secretismo que hay sobre este tema”, explica Eduardo.

Eduardo Romero, que es uno de los escritores de esta obra, también es autor de libros como `A la vuelta de la esquina. Relatos de racismo y represión´, `Quién invade a quién. Del colonialismo al II Plan África´ o `Un deseo apasionado de trabajo más barato y servicial. Migraciones, fronteras y capitalismo´.

Todos ellos han sido publicados por la línea editorial del Local Cambalache, un espacio situado en la ciudad de Oviedo y del que él forma parte. Este local funciona como librería, acoge actividades de formación, dispone de un grupo de consumo ecológico que acaba de cumplir diez años y organiza charlas y presentaciones de libros.

La obra `Paremos los vuelos. Las deportaciones de inmigrantes y el boicot a Air Europa´, que puede descargarse gratuitamente en la página web del Local Cambalache o adquirirse por 10 euros el día de la presentación (también estará a la venta en la librería Sodepaz), ya se ha presentado en lugares como el CSA La Libre de Santander o El Patio Maravillas de Madrid.

Después de su presentación en Valladolid (que será este martes 24 de junio en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho), sus autores seguirán dándolo a conocer en espacios como la Pantera Rossa de Zaragoza (25 de junio) o la Mostra del Llibre Anarquista de Barcelona (5 de julio).

Documentos adjuntos:

  1. Manolo Bistuer

    Lo que falta en el texto, sesgado hasta el paroxismo, es dejar claro que no se trata de “deportaciones”, en sentido técnico, sino de órdenes de expulsión individuales, dictadas de acuerdo con la normativa comunitaria, con todas las garantías de defensa, con asistnecia de abogado y control judicial. Otra cosa es que se proponga directamente que España renuncie a controlar la estancia de extranjeros en su territorio, pero lo cierto es que no existe ningún Estado que haga tal cosa.

  2. Hay cosas, conductas, actividades, acuerdos… legales o ilegales, legítimos o ilegítimos, morales o amorales o inmorales, éticos o antiéticos, estéticos o antiestéticos… ¿Cómo se llega a esos acuerdos? Hay contratas y subcontratas, acuerdos y negocios… Pero sobre todo hay POLÍTICA, que es el arte de manejar la cosa pública. Este libro incide en un aspecto y habrá que leerlo, está claro, y eso pienso hacer antes de entrar a valorar una noticia que, ante todo, es noticia, sí, de un libro que parece que parece que mete el dedo en algún ojo… sí.

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