Teatro y Educación

El actor Julio Lázaro.

El actor Julio Lázaro.

El gran actor de Teatro Corsario habla en este artículo de su experiencia a lo largo de 25 años impartiendo talleres y cursos de teatro en España y América.

Por JULIO LÁZARO

Después de impartir talleres y cursos a lo largo de más de 25 años a mujeres, niños, jubilados, universitarios, profesores y actores, desearía que sus propias voces fueran las que hablaran para expresar qué les ha aportado la experiencia del teatro.

La mayoría de las veces no he pretendido formar actores-actrices, sino desarrollar su “escondido” potencial creativo. La creatividad tiene que ver con un modo de ser: el de explorar nuevas formas de hacer las cosas, ir más allá de las maneras tradicionales de afrontar una situación. Ser creativos, por ejemplo, en la resolución de los conflictos que aparecen a lo largo de nuestra vida y ahí se presenta el teatro con lo que tiene de juego, de liberación de tensiones y de reflexión.

Lo primero que me dicen muchos alumnos cuando desean continuar haciendo teatro, es que en esta experiencia encuentran un espacio de libertad y sinceridad para expresar emociones y sentimientos, en contraste con una sociedad que nos impone formas de comportamiento, en las que es muy difícil ser uno mismo.

En todo proceso creativo doy mucha importancia al humor y la diversión, así como a la escucha: escuchar, escucharse, es algo que implica a todo el grupo. Dependemos de los demás para crear. Insisto en ser muy receptivos a las aportaciones de los otros para ir creando juntos nuestras historias colectivas.

El teatro también es educativo porque estimula nuestra capacidad de reflexión, sobre lo que nos está pasando tanto a nivel personal como colectivo. Suelo preguntar al grupo ¿qué es lo que el personaje que debes interpretar te está contando de tu actual momento personal?, ¿qué reflexiones nos brinda? Comprender los distintos puntos de vista de los personajes, observar sus deseos manifiestos u ocultos, nos ayuda a tener una mente más abierta y tolerante.

Entre grupos adolescentes, sobre todo, el teatro es una forma lúdica y gratuita de emplear el tiempo libre. Pueden vivir también una experiencia auténtica de comunicación grupal en donde puedan manifestarse de forma sincera quitándose todas las máscaras que exhiben ante los demás.

Una de mis últimas experiencias, ha sido con un grupo de profesores de enseñanza secundaria de Guayaquil (Ecuador), que deseaba conocer las posibilidades del teatro como herramienta educativa dentro del aula. Quizás algunos profesores esperaban simples recetas o un conocimiento teórico de posibles ejercicios que los ayudara a dinamizar sus materias en el aula, pero desde el primer momento, me planteé que todo lo que pretendieran trasmitir a su alumnado, lo tenían que experimentar en su propio cuerpo. Así profesores de treinta, con otros cercanos a la jubilación, pasaron por un taller práctico, donde ponían a prueba su cuerpo, su voz, su imaginación, aparcando sus miedos y arriesgando, porque quien no arriesga no aprende. Fueron totalmente receptivos a la experiencia y descubrieron, entre otras cosas, cómo se comunicaban con sus alumnos a través del gesto, del tono de voz, de su expresión.

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*Julio Lázaro es actor de la compañía de teatro Corsario.

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