Irak cae en manos de los radicales islámicos (I)

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El fotógrafo leonés JM López inicia una nueva serie de reportajes para Tam Tam Press, en esta ocasión desde un país asolado por uno de los conflictos más sangrientos de los últimos años, Irak. 

Por JM LÓPEZ/AFP
(Texto & Fotografías)

Para entender lo que está pasando en Irak hay que remontarse a la invasión de Estados Unidos y sus aliados en 2003. Si lo que pretendían era la destrucción de un país que nadaba en petróleo y con demasiado peso geopolítico en la región para sus intereses, lo han conseguido. No lo pudieron hacer mejor, salvo que por delante se han llevado la vida de 500.000 personas. Eso es lo que ocurre cuando se desaloja del poder, por la fuerza, a un dictador que gobernaba con mano dura, pero que era el único capaz de mantener a raya a todos los grupos étnicos y religiosos, clanes y subclanes que pueblan el país. Suníes, chiíes, kurdos, cristianos, turkomanos, armenios, yazidies, kakais hacen ahora la guerra por su cuenta o simplemente tratan de huir de ella.

Desde el comienzo de la era post-Sadam no ha habido un solo momento de paz para el país ni un día sin muertos en sus calles. Primero fue la guerra civil entre suníes y chiíes, las dos ramas mayoritarias del Islam, que vino acompañada de coches bomba y ejecuciones sumarias por ambos bandos. Ahora es la amenaza yijadista, el reino del terror al que quieren someter el país los combatientes del Estado Islámico, un ejército de radicales suníes que obedecen la doctrina del clérigo Abu Bakr Al Baghdadi y tratan de extender su califato no sólo dentro de Irak, sino también a Siria, como ya han hecho, y llegar hasta Líbano, Jordania, Israel y Palestina.

El pasado mes de junio después de agruparse y organizase, aprovechando que las tropas de Estados Unidos ya han abandonado el país a su suerte, lanzaron una gran ofensiva sobre la ciudad de Mosul, en el norte del país. A su paso sólo encontraron la oposición de un ejercito iraquí, desmotivado y mal entrenado, que optó por salir huyendo y abandonar sus cuarteles, dejando en manos de los radicales enormes arsenales de armamento moderno made in USA. Así pues, esta ciudad y otras muchas no tardaron en caer en sus manos apoyados en muchos casos por una población suní harta de sufrir los agravios a los que se ven sometidos desde el gobierno central, de confesión chií.

En estos momentos el Estado Islámico controla un tercio del país incluyendo la segunda ciudad más grande y la frontera con Siria. Su avance hacia el norte sólo se ha visto detenido por los peshmerga, los combatientes kurdos. Pero los habitantes de esta región autónoma rica en petróleo sienten que esta guerra no va con ellos, ni siquiera quieren pertenecer ya a este país. Lo ven como un problema entre suníes y chiíes y, como tal, lo único que hacen es defender su territorio y esperar algún tipo de acuerdo que les permita obtener la independencia a cambio de un mayor grado de implicación en el conflicto.

  1. Salva

    Un tema que me tiene francamente preocupado y del que inexplicablemente los dirigentes de nuestro país, paracen hacer oídos sordos.

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