Graziela Fernández reflexiona sobre la historia de la locura en “La nave de Brant”

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La joven artista Graziela Fernández ocupa del 22 de abril al 31 de agosto el Espacio emergente del Centro Leonés de Arte (CLA). Y lo hace con un proyecto reflexivo y sugerente, que ha titulado “La nave de Brant. El loco, el necio y el trazo vertical”. Son en total 36 ilustraciones que muestran 36 conductas –condenadas–, y cuatro obras pictóricas que representan varias escenas contemporáneas, colocadas a modo de panal, de tal forma que “unas historias se integran con otras, como en nuestras vidas, como la colmena que es esta sociedad”. La exposición se inaugura este miércoles, 22 de abril, a las ocho de la tarde.

Reproducimos un texto donde la propia autora desvela algunas de las claves de este proyecto basado en el libro medieval “La nave de los locos” (1949), de Sebastian Brant, donde se narra, en una sucesión de 112 relatos, el viaje de la humanidad hacia la locura, y que en su día fue ilustrado por artistas como Alberto Durero.

Por GRAZIELA FERNÁNDEZ

A veces decidimos que algunos proyectos nuevos deben partir de otros más antiguos.

Hoy 22 historias establecen un diálogo con la obra medieval de BrantLa nave de los necios–, en la que un barco navega hacia Narragonia llevando como tripulación a locos y necios encarnando las distintas faltas y pecados de la sociedad de la época.

Para entender la complejidad de aquella obra, hay que tener en cuenta el sentido de loco y necio para el hombre medieval. Desde una clave religiosa se asociaba al pecado y en un segundo nivel, a la imprudencia con la que ciertos personajes bíblicos o históricos ya decidieron conscientemente identificarse. Es aquí donde aparecen los primeros necios de corte del siglo XIV y junto a ellos las fiestas, orgías y celebraciones populares lideradas por clérigos, ricos, mujeres y marginales.

Brant decidió agrupar la locura y colocarla en un espacio móvil, en una especie de búsqueda permanente del sentido.

Pero a veces, tenemos la sensación de que el barco de Brant también es un espejo del reconocimiento, donde el hombre razonable desearía verse a sí mismo representado en el loco o por lo menos entender ese poder original que revela.

También lo planteaba Heers como la angustia que el demente provoca en el sano, angustia por tener ese acceso vedado.

Es importante analizar el sentido de la nave en una época en la que la precariedad de los materiales de los navíos y el desconocimiento de las rutas marinas eran algo misterioso y transcendental. Según Foucault, las naves de locos eran navíos altamente simbólicos, que conducían locos en busca de razón. Nuestro viaje no tiene final, pues nadie sabe dónde debemos llegar. No tenemos descanso ni de día ni de noche, nadie de nosotros presta atención a la sabiduría.

Sin olvidar que es un barco, no de exiliados, sino de hombres ubicados así en el mundo en busca de su destino. Este viaje es una encrucijada, una posibilidad hacia Narragonia (país de la locura) o hacia la sabiduría y cada cual debe eligir su destino.

Dejando a un lado el típico esquema moralizador, existe en ambos trabajos una especie de afán por presentar el mundo y la condición humana tal como son, en una exposición de la propia flaqueza humana.

Existen temas en común entonces y ahora, además de otros actos que castigaría el hombre medieval y que precisamente hoy son elogiados.

“Un necio es quien algo encuentra y, está tan ciego en su juicio, que dice: «esto me lo ha regalado Dios, no reparo en a quien pertenece». […] Cualquiera sabría por su honor que pertenecía a otro. Lo que sabe no es suyo… mire que vuelva a aquél de quien ha sido,… o entréguelo a sus herederos; si no se pueden saber todos ellos, désele a un pobre o destínese a otro fin que sea grato a Dios. No debe quedar en tu casa… […] Mucho mejor es no encontrar nada, que encontrarlo y no devolverlo. […]”.

Para la mentalidad moderna, el encontrarse algo, sobre todo si es algo valioso, es una suerte, y hasta casi una bendición divina.

Replanteamos la obra 500 años después desde una perspectiva en la que los protagonistas de las obras son espectadores de nuestra propia reacción frente a la dura revisión de aquellos textos medievales.

“La nave de Brant. El loco, el necio y el trazo vertical”. Graziela Fernández

  • Fechas: Del 22 de abril al 31 de agosto de 2015.
  • Lugar: En el “Espacio emergente” del Centro Leonés de Arte (CLA). Avda. Independencia, 18. León.
  • Horario: Martes a viernes, de 18  21 horas; sábados de 11 a 14 y de 18 a 21 horas; domingos y festivos, de 11 a 14 horas. Lunes, cerrado.

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