“Mujeres”, una tragedia envuelta en humor de La Quimera de Plástico, salta a Venezuela

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“Mujeres” es un espectáculo que viaja por el mundo para concienciar a la sociedad de sus vejaciones constantes contra la mujer. Pero, aunque parezca mentira, gobiernos y afectados toman poca nota de ello. ¿Podrá acabar la educación con esa idea de que “la mujer es propiedad del hombre”?

Por ISAAC MACHO

Semana tras semana, la radio, el periódico o la televisión nos machacan sobre sucesos que tienen a la violencia machista o los malos tratos a la mujer como trágicos protagonistas de la actualidad. Una realidad que ningún gobierno ha sido capaz de erradicar y, a la vista de la estadística, tampoco se ve el final del túnel de esta lacra social. Palabras intocables como igualdad y silencio certifican que la mujer sigue siendo la víctima predilecta de esa sangrante situación.

Y aquí entra en acción el espectáculo Mujeres, producido por la compañía La Quimera de Plástico, en versión de Tomás Martín. Basado en dos obras del escritor Darío Fo y la actriz, escritora y política Franca Rame, los dos monólogos Una mujer sola y El despertar —casi como un drama en dos actos— quedan unidos en este título tragicómico de Mujeres, estrenado por la compañía vallisoletana en Belorado (Burgos), en 2008.

Situaciones cómicas y disparatadas, mezcladas con la tragedia cotidiana de la mujer “enfrentada a sí misma y a la dualidad de sus papeles como esposa-madre y trabajadora” forman parte de este montaje crítico teatral.

Para Tomás Martín, el texto de la obra “tiene una gran actualidad pese a que es una propuesta muy vieja, de principios de la década de los 70, oportunamente actualizada”. Los temas del espectáculo, según el director, “siguen presentes en la sociedad actual, independientemente del continente de que se trate, porque aunque, quizás, en nuestro entorno no sean patentes, si escarbamos un poco, sigue apareciendo el machismo por lo que no podemos decir que no haya que seguir insistiendo en su denuncia”.

“Si el público sigue interesado en el espectáculo es una señal inequívoca de que algo pasa, sin duda, es porque siguen sufriendo las víctimas…”, concluye Martín.

Los monólogos, interpretados sobre el escenario por Selma Sorhegui, son una reflexión sobre la condición femenina del momento. Tanto que la actriz se pregunta cuándo acabará la vigencia de estos textos. “Mientras la mujer siga siendo una propiedad del hombre, mientras el hombre continúe pensando que la mujer le pertenece y siga haciendo uso de ella, no habrá remedio a esta situación”, razona Sorhegui. La intérprete, no obstante, tiene claro cuál sería el final de este conflicto casi eterno: “el cambio de mentalidad, que todos entiendan que no somos propiedad de nadie”. Pero la realidad actual desmiente esas intenciones porque, incluso, “ahora mismo en los centros de enseñanza se habla de que en España existe un retroceso cuando las chicas de las nuevas generaciones denuncian que los chicos las siguen controlando a través de los móviles. Es otra forma moderna de esclavitud. No evolucionamos”, observa contrariada la protagonista del montaje.

En los siete años que lleva la pieza teatral sobre las tablas, con públicos enormemente diferentes, cada función viene a ser “una especie de renovación interior”, confiesa la actriz, porque no suele hacer representaciones muy seguidas por temporada, sino que las actuaciones van sucediéndose por ciclos determinados.

Mujeres se ha representado en aproximadamente 150 ocasiones en el extranjero, seguramente, una de las pocas piezas españolas que hayan conseguido alcanzar ese listón. Si sumamos las veces que el montaje se ha presentado ante público de América Latina, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la lista es generosa: Argentina, Perú, Uruguay, Cuba, Estados Unidos, México, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, El Salvador y Costa Rica, en algunos de ellos hasta en tres ocasiones distintas. Y ahora la nueva campaña recorrerá Venezuela.

Empieza el 22 de octubre en Maracaibo, con la presencia de la obra en el Festival Internacional de Teatro de esta ciudad, y se prolongará hasta el 16 de noviembre, con la función en el Festival de Teatro de Occidente en Barquisimeto. En estos 26 días actuarán sobre los escenarios venezolanos con 11 representaciones. A ellas habrá que sumar las realizadas en Marruecos o Guinea Ecuatorial, en África, que han llevado a los espectadores y espectadoras del continente africano “una visión objetiva de la situación de la mujer en relación a la violencia de género y la igualdad en el trabajo y en el hogar”. Una ventana de la realidad social que sigue entreabierta, a tener de lo que cuentan quienes viven –o sufren– desde su interior.

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