José Ramón Vega: “En esta exposición soy un personaje más, esta vez con un papel principal”

José R. Vega

José R. Vega. Fotografía: Cortesía del artista.

Por CAMINO SAYAGO

El fotógrafo leonés José Ramón Vega inaugura este 20 de noviembre “La Mirada Cercana” en el Centro Leonés de Arte, CLA. Una exposición que surge a raíz del libro del mismo nombre, con casi medio centenar de instantáneas, en blanco y negro y a color, atrapadas a lo largo de treinta años. Combina las menos conocidas de su trabajo con otras que todavía no ha compartido.

Por su cámara han pasado personajes de todo tipo, humanos y no humanos, como el mar de fondo que ilustra el cartel de esta muestra en el Centro Leonés de Arte, CLA. En “La Mirada Cercana”, José Ramón Vega, no clona el recorrido del libro del mismo nombre, pero sí repasa tres décadas de trabajo fotográfico a través de 48 piezas con un común denominador: el retrato. En blanco y negro y a color, las imágenes arman un recorrido en el que prevalece la técnica ante la narración. Y disparo tras disparo, casi como en una cadena de fotogramas, desvela paso a paso sus historias.

Las cuenta y dice que esta vez le ha tocado asumir en el relato el papel de protagonista. El trayecto es más corto que el que discurre por el libro, sin embargo recoge la esencia de todos estos años de búsquedas y encuentros. Sus referentes más estrechos están en el documentalismo y el reportaje y, sobre todo, en el cine, que, como reconoce, es “su mejor escuela”. Es autodidacta, pero su pasión por la fotografía se ha ido incrementando con el tiempo, a la vez que su galería de personajes.

—“Soy poco amigo de las exposiciones por la fugacidad de las mismas”. Lo comentabas, hace unos meses, en mayo de este año, a propósito de la presentación del libro del mismo nombre, ¿Qué ha cambiado de tu opinión?

—No ha cambiado, lo que pasa es que se han dado una serie de coincidencias que hacen que después de cuatro años sin presentar una exposición fotográfica me coincidan dos en la misma semana. Son dos muestras muy diferentes. “La mirada cercana” surge a raíz de la salida del libro del mismo nombre y del empeño de Luis García del ILC en llevar a cabo una producción propia y especial para colgar en el Centro Leonés de Arte. Ha hecho un gran trabajo, he podido trabajar con toda libertad y espero que sea del gusto del público.

Respecto a la exposición “No Lugares, No Personas” que se inaugura este día 19 en el Museo de León, se trata de una colectiva con otros seis artistas y obedece a un proyecto de Pablo Martínez, responsable de Espacio E.

—¿No es precisamente esa fugacidad la que atrapas con tu cámara y queda ahora fijada en el papel?

—La fotografía es fugaz, la fotografía siempre es pasado. Desde el mismo momento en que haces la toma, esa imagen ya pertenece al pasado. Por eso me motivaba tanto la idea de editar un libro, porque un libro, tal y como yo lo concebí, con esa sucesión cronológica de las imágenes, cuenta una historia, en este caso la mía. La exposición está concebida de otra manera. En ella las imágenes han sido elegidas más por su calidad fotográfica que por su valor narrativo.

—Editado por EolasFoto, reunía más de un centenar de fotografías en blanco y negro, fruto de tres décadas de trabajo. Suena a mucho tiempo… ¿Has incorporado alguna a las que integran esta muestra en el Centro Leonés de Arte?

—Sí, llevo muchos años haciendo fotografías, aunque he tenido etapas por el medio en las que apenas he cogido la cámara. En esta exposición van varias fotos del libro, todas de estos últimos años y algunas nuevas que todavía no había presentado. No tendría sentido volver a mostrar de nuevo las mismas imágenes que ya están en el libro.

—¿Cómo ha sido la selección?

—La selección ha sido fácil, he tratado de meter aquellas que técnicamente permitiesen la mejor ampliación posible y que no estuviesen demasiado vistas. He dejado fuera otras ya conocidas que más de alguno echará en falta, pero tengo pavor a la repetición y a resultar cansino.

—Imagino que desde que comenzaste, en 1985, la fotografía ha cambiado mucho. Analógica, digital… ¿Conviven en este trabajo?

—Más que la fotografía, lo que han cambiado son los medios. Ahora todo es más simple e inmediato, pero la fotografía sigue siendo la fotografía, trabajes con lo que trabajes. Conozco excelentes fotógrafos tanto en soporte digital como en soporte químico, lo que interesa es el fin, saber a dónde quieres dirigirte y dominar el proceso.

—El retrato es uno de tus temas preferidos, junto al reportaje, ¿el paisaje humano provoca adicción?

—Desde un principio tuve una clara inclinación hacia el retrato. Me imagino que fuese por influencia de otros fotógrafos, pintores y, sobre todo, por la influencia del cine. El cine ha sido mi mejor escuela y en el cine no se suelen contar otras historias, salvo excepciones, que no sean historias humanas.

—Esta galería de retratos es muy mundana… se intuye además la huella del paso del tiempo. ¿Cuáles son tus referentes?

—Bueno, es mundana porque es mi mundo. No suelo fotografiar por lo general a gente que no conozco, sólo fotografío a gente de mi entorno, a mis amigos, familiares y a gente que admiro por su obra o por lo que son. Como te comentaba antes, disparo tras disparo, vas haciendo una narración, vas contando una historia. Creo que no hay otra disciplina que te pueda transportar tan directamente a un momento o a una sensación del pasado como la fotografía, por eso a veces es tan cruel.

—¿De dónde nace esa atracción por las miradas de los demás?

—A mí me gusta la gente, intento fotografiarles como yo les veo. No siempre lo consigo. Es complejo, en un retrato intervienen muchos factores que tienes que administrar en muy poco tiempo. Tiene que haber conexión, tiene que haber encuadre, tiene que haber luz, tiene que haber ganas por ambas partes y sobre todo tiene que haber sinceridad.

—¿Y el blanco y negro?, ¿se ve la realidad de otra forma desde el caleidoscopio?

—Yo utilizo el blanco y negro porque provengo del laboratorio y me manejo mejor en esa escala de grises. Para el retrato suele funcionar bien pues eliminas información y te centras exclusivamente en la luz, el volumen y la persona. Me encanta el color también, claro que sí, sin embargo veo a mucha gente recurrir al blanco y negro de una manera gratuita. Muchas veces, es un recurso fácil para sacar adelante una imagen mediocre.

—La luz juega un papel fundamental en la composición. ¿Cómo la abordas en cada caso?

—La luz lo es todo. Si no hay luz, no hay foto. Yo utilizo mucho la luz natural, es lo primero que estudio a la hora de hacer una foto. Como no reúna condiciones o no esté bien tratada es difícil sacar una buena fotografía. También me gusta la iluminación artificial pero la utilizo menos, por desconocimiento, por pereza y porque para el tipo de fotografía que yo hago pierdes mucha espontaneidad.

—Muchos de los personajes que se cuelan por tu objetivo están en tu entorno cercano y más íntimo, otros son anónimos. ¿Cómo eliges unos u otros?, ¿Qué te llama la atención de ellos?, ¿te resulta menos cómodo fotografiar a alguien desconocido?

—Como te comentaba, la mayor parte de la gente retratada es gente cercana, sin embargo en estos últimos años me he abierto a otro tipo de personas que sin conocerlas directamente, sí me han influido desde diferentes facetas. Me gusta fotografiar gente de todo tipo, normalmente se basa en una elección previa pero otras veces surge sin más.

—Algunos de los rostros más ligados a la cultura de la ciudad se encuentran aquí. Músicos, actores, escritores, artistas… La lista es larga para enumerarla…. es casi una radiografía de la escena cultural leonesa.

—He tenido la suerte de conocer gente muy interesante. Desde muy joven, siempre he estado rodeado de gente que se movía en direcciones, digamos, poco convencionales y muy creativas. Pertenezco a una generación que ha dado mucha guerra y que ha producido mucho y bien, tanto en el terreno musical, como en el literario y artístico en general.

Ahora mismo asistimos a otra eclosión generacional muy interesante en la ciudad de León. Gente joven que viene pisando fuerte, con ganas, ideas y normalmente sin recursos para producir. Estamos en un gran momento, no tienes más que ver la cantidad de actos, eventos, presentaciones, expos, etc. que hay a diario, es un no parar.

—La foto de Leopoldo María Panero, protagonizó la portada del libro. Ahora, para esta exposición eliges tu autorretrato con el mar al fondo, otro personaje. ¿Es una forma de poner de manifiesto la autoría de las imágenes?

—Me costó trabajo elegir esta foto. No me gusta en absoluto el protagonismo, pero esta vez consideré que era adecuada para la ocasión. Soy un personaje más, esta vez con un papel principal.

—¿Habrá un segundo libro o el ciclo se ha cerrado?

—Espero que sí, pero queda mucho por delante. Ahora es el momento de éste y tampoco se puede estar cada dos por tres dando la matraca. Ahora toca retirarse de la primera fila, pensar, abrir otras vías, trabajar y dejar que sean otros los que den el paso al frente.

—Colaboras con TAM TAM PRESS en dos secciones, “Cuarto oscuro”, que muestra tu visión personal sobre diferentes fotógrafos y “Cancamusa” compartida con el poeta Víctor M. Díez. La escritura y la fotografía conversan en ambas, ¿dónde confluye tu dialogo con ellas?

—El “Cuarto oscuro”, lo tengo un poco abandonado, pero volveré, ha sido un año muy movido y apenas he tenido tiempo para otras cosas. Respecto a mi colaboración con Víctor en “Cancamusa”, es de las cosas de las que me llenan últimamente. He de decir que prácticamente todo el mérito es suyo, a mí sólo me toca planificar las coordenadas del relato y ponérselo lo más difícil que pueda. Es un magnífico escritor.

—Por último, si me permites una pregunta indiscreta. En algunas culturas nos les gusta que les fotografíen porque aseguran que se les roba el alma. ¿Con qué te quedas tú de todos aquellos que han posado para ti?

—Cuando fotografías a alguien, cuando intentas hacer un retrato, se establece un vínculo especial entre las dos partes. Ten en cuenta que las personas que yo fotografío no suelen ser profesionales y normalmente se pasa mal posando, es un momento tenso, la cámara fotográfica impone lo suyo. De todos me llevo algo, no su alma, desde luego, ellos son algo más que una simple fotografía para mí, sin ellos “La mirada cercana” no existiría.

Más información:

“LA MIRADA CERCANA”. JOSÉ RAMÓN VEGA

  • Del 20 de noviembre al 17 de enero
  • Centro Leonés de Arte. Avda. Indpendencia, 18. León.
  • Horarios: martes a viernes de 18:00 a 21:00 horas; sábados de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas. Domingos y festivos de 11:00 a 14:00 horas.

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

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