“Sala experimental Fernando Urdiales” en el Teatro Zorrilla de Valladolid

Sala experimental Fernando Urdiales en el Teatro Zorrilla de Valladolid.

Sala experimental Fernando Urdiales en el Teatro Zorrilla de Valladolid.

La sala experimental del Teatro Zorrilla de Valladolid se llamará, a partir de ahora, Fernando Urdiales en homenaje al que fuera fundador, actor y director de la compañía Teatro Corsario, fallecido hace 5 años. Con este gesto la Diputación de Valladolid ha querido unir para siempre a este artista comprometido con su tierra y con un teatro al que defendió para que no fuese convertido en un edificio más de la burbuja inmobiliaria. Sus compañeros y distintas personalidades de la cultura estuvieron presentes en un acto cultural que aplaudió esta celebración el pasado 10 de diciembre en Valladolid. El actor y director Luis Miguel García, muchos años al lado de Urdiales, le recordó con este encendido texto.

Por LUIS MIGUEL GARCÍA

“Fernando Urdiales era uno de los últimos grandes sabios del teatro español; tenía un camino que le era propio, no pertenecía a ninguna escuela o tradición. La huella de Corsario es muy singular y, de hecho, se puede afirmar que Fernando con esta compañía sí ha creado escuela. Era un hombre que combinaba la erudición con una gran personalidad teatral”.
Eduardo Vasco, en el diario El País. En 2010, director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Buenas tardes. Gracias por venir y por estar. En nombre de mis compañeros agradecemos a la Diputación Provincial, a todos los partidos que la componen, la deferencia de este muy merecido homenaje al tiempo que aplaudimos que, en su día, no permitieran que este templo se convirtiera en un mercado. Elegimos el teatro Zorrilla porque aquí, todos los que nos dedicamos al arte dramático, dimos la batalla para conseguir que siguiera siendo lo que es: un espacio para mostrar la vida.

Fernando Urdiales.

Fernando Urdiales.

¿Quién era Fernando Urdiales?, me sigo preguntando. Hijo de ferroviarios, estudiante en los Agustinos de León, universitario antifranquista y asambleario, médico psiquiatra…, tal vez ¿la suma de un aprendizaje? Puede ser. Sumemos la humildad de sus orígenes (nació en el barrio España), las lecturas y sus primeros escarceos con el teatro siendo adolescente, el compromiso ético y político en la universidad y la necesidad de conocer al hombre en su dolor. Sí, puede ser. He aquí una vocación, una forma de no esconderse, una manera de seguir experimentando… con los demás, con la necesidad de los demás. Tenía 30 años cuando decidió hacerse “cómico”, cuando decidió tirarse al agua, a la nada. En 1982 no había nada profesional, teatralmente hablando, ni en Valladolid ni en Castilla y León. Él arrimó el primer dinero para empezar. Nacía Teatro Corsario.

De POLÍTICA, un poco

Recién constituida la Autonomía y con los ayuntamientos democráticos en efervescencia era casi imposible sacar adelante una empresa de este tipo. “Váyanse ustedes a Madrid que es donde se hace el teatro”, dicho desde la Consejería de Cultura. ¿Cómo dar a entender a un político la necesidad de la cultura? o ¿cómo demostrar que el arte dramático es universal y no exclusivamente un producto que se compra lejos como si Castilla y León fuera una colonia? Trabajando, mostrando, enganchando a los espectadores, haciendo proyectos y… agradeciendo, siempre agradeciendo. Labor de Fernando y de sus escuderos abrir la lata.

Con la llegada, ya en los 80, de nuevas empresas-compañías, Fernando tiene claro que la profesión está por encima de personalismos: los éxitos de los demás son también los suyos… Él habla de territorio, de la totalidad, mientras los políticos hablan de Centro Dramático para Valladolid, el centralismo. Fernando, que no era político, hablaba de Castilla y León contra otros que se ceñían a Valladolid. Que Castilla y León disponga de una ley que ampara la Red de Teatros y de otra ley que protege a las compañías (1993) es para celebrar porque únicamente 4 autonomías del Estado disponen de dichos instrumentos. Batallas ganadas entre todos con Fernando a la cabeza.

Vengamos al AHORA y escuchemos a Fernando:

“Yo, que nací aquí y trabajé aquí. Yo que considero que la cultura es el amasijo que amalgama a un pueblo. Yo que sigo creyendo en lo pequeño y me meo en economías globales. Yo que nunca supe lo que era ganar un sueldo decente todos los meses. Yo que partí del “carpe diem” para acabar en el desengaño. Yo que pedí para todos y repartí con todos. Yo Premio Castilla y León de las Letras. Yo un soñador de pequeñas utopías. Yo, Fernando Urdiales, aprendiz todavía de difunto, me siento honrado de que mi nombre cuelgue de esa pared, que no deja de ser mi casa. Les rogaría, sí no les importa, que cuelguen también los nombres de mis compañeros corsarios y del resto de las compañías que aguantan el tirón trabajando en nuestra tierra. Necesito esos locos”.

Mi querido Fernando. Abrí la lectura con lo que decía de ti tu amigo Eduardo Vasco. “… uno de los últimos grandes sabios del teatro español”. También apunta Eduardo lo siguiente: “… la huella de Corsario es muy singular y de hecho se puede afirmar que él con esta compañía sí ha creado escuela”. Lástima que desde aquí nadie escribiera algo tan rotundo.

Respecto a tu Frankenstein, tu Corsario, tranquilo. Pervive, sigues viviendo con él. Seguimos, y lo sabes, sin saber si estamos muertos o si estamos vivos, como esos personajes de “Coplas por la muerte” que creaste. Algo parecido debe pasarte a ti en ese mundo del revés. Sueñas, ¿verdad?

Un abrazo, Fernando. Nos vemos.

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*Luis Miguel García es miembro de Teatro Corsario.

Compañeros de Teatro Corsario, algunas autoridades de la Diputación de Valladolid, familiares y amigos posan delante de la imagen de Fernando Urdiales en el momento que le hacen un reconocimiento público y le dedican su nombre a la sala experimental del Teatro Zorrilla de Valladolid.

Compañeros de Teatro Corsario, algunas autoridades de la Diputación de Valladolid, familiares y amigos posan delante de la imagen de Fernando Urdiales en el momento que le hacen un reconocimiento público y le dedican su nombre a la sala experimental del Teatro Zorrilla de Valladolid.

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