Alberto Rodríguez Torices presenta “Sacrificio”, la novela ganadora del premio Monteleón

Alberto R. Torices durante el taller que impartió en el Laboratorio Poético (León, 2014). © Foto: E. Otero.

Alberto R. Torices durante el taller que impartió en el Laboratorio Poético (León, 2014). © Foto: E. Otero.

El escritor vasco afincado en León Alberto Rodríguez Torices (Guernica, Vizcaya, 1972) presentará en León el viernes 8 de enero de 2016 la novela “Sacrificio”, con la que obtuvo hace unos meses el premio de la Fundación MonteLeón, en su cuarta edición. Será en el Gran Café (C/ Cervantes, 9) a partir de las 20.30 horas, y el autor estará acompañado por el editor Héctor Escobar y por la profesora de Literatura Natalia Álvarez. Esta novela, cuyo primer borrador se remonta a 2007 en forma de cuento, es la “historia de una necesidad de redención, de un intento de expiación de una falta antigua. Una especie de pecado original que ha marcado al protagonista de esta historia, tiñendo toda su vida con el amargo sabor de la culpabilidad”.

Reproducimos una pequeña entrevista a Alberto R. Torices, publicada en la revista del Laboratorio Poético (León 2014) y realizada por los participantes en un taller impartido por el escritor vasco, en junio de 2014, bajo el título de “La lentitud del escritor cayendo (Sobre la perpetua crisis del creador)”. El título viene a esbozar el espíritu de un autor que defiende, en la escritura, la necesidad de “ajustar cuentas con uno mismo antes de seguir fabulando”:

Alberto R. Torices:
“No quiero salir de la crisis”

En la escritura y en la vida, las crisis hay que aprovecharlas para transformarnos. Alberto Rodríguez Torices entró en crisis creativa y personal en un momento dado y dejó de escribir. Con el tiempo, sin embargo, decidió que la mejor manera de pasar aquello era contarlo, bucear en aquel pozo aparentemente negro, controlar la angustia… La escritura le liberó, hasta el punto en que, a día de hoy, dice: “De hecho, no quiero salir de la crisis”.

—¿Qué es para ti la crisis del creador?

—Hasta hace poco pensaba que era como la casilla de la cárcel del juego de la oca, tienes que esperar tu turno, es como una mala racha. Es un poco como la crisis de este país…. Quizás, como un mecanismo de defensa, la crisis es una señal de alarma, un callejón sin salida, la estrategia ya no da más de sí…. Hay que girar, cambiar de métodos, de objetivos, a la hora de escribir, de vivir…. Además uno llega a creer que la crisis pasará y se resolverá sin hacer nada. Puede ser un despeñadero, depende de tu reacción ante ese agotamiento del camino. Me parece un error pensar que la crisis pasará y se volverá a la normalidad, y desaprovechar la ocasión para transformarte.

—Entonces… ¿puede ser la crisis un germen creativo de primer orden?

—Sí, si se reacciona, si te despiertas y cambias de planteamiento y aprovechas la ocasión para cambiar. Hay que huír de la autocomplacencia y no caer en la depresión… es difícil, sobre todo a partir de una edad, cambiar tu vida, requiere un gran esfuerzo y nos abandonamos. Por ello se me pasó por la cabeza dejar de escribir. Era la salida fácil. Dejé de escribir un año.

—¿Y qué te llevó a retomar la escritura?

—Esperaba que la crisis se resolviera por sí sola pero no se resolvía, esto me generó una sensación de culpa porque siempre he sido muy autoexigente en mi trabajo, disciplinado, metódico. Cuando llegó la crisis decidí que la mejor manera de pasarla era contarlo, bucear en el pozo de la misma crisis. Me había generado un sentimiento de culpa, me sentía como un monje que se va de juerga; escribir es algo vocacional y volver a la escritura me liberaba.

—¿Qué nos puedes contar sobre lo onírico en tu escritura?

—Antes no era consciente de la importancia que tienen los sueños en mi escritura. Ahora sí estoy interesado en lo onírico, me interesa como filón narrativo. El sueño te da posibilidades de explorar los personajes. Dejo que sueñen… Huyo del simbolismo como tal, huyo de su codificación pero dejando soñar a mis personajes la narración es más libre.

* NOTA: Esta entrevista se publicó en la revista Laboratorio Poético, experiencia llevada a cabo en 2014 por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de León, durante el primer semestre de 2014, bajo la coordinación del poeta Víctor M. Díez.

El cartel de la presentación.

El cartel de la presentación.

: : Sobre el IV Premio de novela corta Monteleón

De entre las 111 obras presentadas al certamen en 2015, procedentes tanto de España como de países hispanoamericanos –como Venezuela, Argentina, Colombia o México– y también de Estados Unidos, la comisión lectora seleccionó nueve finalistas, aunque finalmente fue la de Rodríguez Torices la ganadora, por su “frescura” y por el interés de la narración, según el jurado. El premio está dotado con 6.000 euros en metálico y la edición de la obra.

El jurado estuvo formado por el académico de la RAE Salvador Gutiérrez Ordóñez, Francisco José Martínez Carrión, Roberto Vivero –ganador del tercer premio Novela Corta Fundación Monteleón–, Ángela Díaz-Caneja González y Andrés Blanco Blanco.

Rodríguez Torices, que reside en Valdefresno (León) desde 2007, ha realizado los estudios de Trabajo Social y Psicología. Artículos y relatos suyos han aparecido en diferentes revistas y en prensa. Ha recibido los premios de relatos ‘Ciudad de Peñíscola’ (2001) y ‘Ateneo Cultural El Albéitar’ (2000), así como el ‘Tierras de León’, de novela corta (2004). Ha publicado la colección de cuentos “Los sueños apócrifos” (2009), la novela corta “Piel todavía muy blanca” (2005) y la selección de relatos breves “Yo, el monstruo” (2002). En su día formó parte del equipo editor de las revistas Otras voces (2000-2001) y The Children’s Book of American Birds (2005-2010). Desde hace meses colabora con artículos y reseñas literarias en la revista cultural Tarántula.

Portada de la novela.

Portada de la novela.

: : Nota editorial sobre “Sacrificio”, de Alberto R. Torices:

El ‘chico’ que protagoniza esta historia lleva una vida tranquila y sin demasiados alicientes cuando conoce a Diana, una muchacha poco convencional que pasa sus vacaciones en compañía de su madre. A las puertas de la adolescencia, el chico se ve abocado al verano que pondrá fin a su existencia conforme y desapasionada, y hará de él un ser intensamente emocional, enfrentado a dilemas inéditos par él. En ‘Sacrificio’, el autor nos deja ver cómo el crecimiento es siempre una reacción a estímulos y retos que ponen a prueba nuestra capacidad de respuesta. Para ello se sirve del tránsito a la adolescencia como metáfora de los periodos críticos de nuestras vidas, en los que la realidad y nuestro deseo colisionan y tiene lugar la batalla más cruenta: una refriega sentimental que nos permite madurar, aunque dolorosamente, y en cuyo saldo se incluye con frecuencia el sacrificio de un tercero. El jurado del IV Premio de Novela Corta “Fundación Monteleón2, ha premiado en esta obra “el interés de una narración fresca y lineal, sin trucos y nada barroca, que revela a un escritor con formas y oficio para seguir contando historias”.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

Un Comentario

  1. Pingback: Alberto R. Torices / “Sacrificio”, una novela corta de amor y culpa | Tam-Tam Press

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