César

...

Por LUIS GRAU LOBO

Aquí te lo digo, alto y claro: te echaré de menos César Alierta. Cada vez que coja el teléfono, tantas veces al día. Cada vez que mire la tele, algunos ratos al día. Cada vez que mire al cielo buscando uno de tus satélites –caiga sobre tales artilugios el poder de un dios iracundo– que me ampare y me permita unirme al mundo desde los vastos yermos que no contempla la cartografía de tus beneficios empresariales. Te echaré de menos como a tantos otros que se fueron, cabeza alta, bolsillo lleno, toreros ellos, en loor (y chanelado olor) de selectas compañas, con trompeteo y agasajo mediático y mucha flexión monaguillesca. O César o nada. Te estoy añorando ya y apenas acabo de percatarme de que no tengo tu número para agasajarte (tú sí tienes el mío, que lo sé, pero también sé que no eres de agasajos).

Has sido mi presidente de Telefónica preferido. Aunque debo confesarte que me encandiló Villalonga, aquel que vendió la empresa por encargo del gobierno. Desde entonces habéis prosperado mucho, se nota que os iba mal con nosotros. Ahora lo mismo nos compráis un día de estos a todos. O nos habéis comprado ya.

Y es que mira uno hacia esos que supuestamente mandan, los políticos, y los encuentra liados “por activa y por pasiva” en sesudos tuits y guasaps, en cargantes reuniones y declaraciones cansinas, un sinvivir, el desgobierno de no tener gobierno. Y entonces viene a la mente gente como tú, César: los que sí mandáis. No os votamos, pero ni falta que hace, qué atraso. Multinacionales, he ahí el Edén: sin fronteras ni refugiados; en lugar de recortes, dividendos; en lugar de ciudadanos, clientes: que si no pagan, desaparecen. La Sociedad de Naciones en un pueblo suizo, qué lujo. Y para el César lo que es del César, o sea, treinta y cinco millones y medio de euros (lo escribo en letra porque lo merece) en compensación, indemnización o como llaméis al sablazo. Te echaremos de menos, pedazo de César. Aunque tú, seguramente, no nos eches de menos a nosotros. Ave.

(Publicado en La Nueva Crónica de León, el 2/4/2016)

Un Comentario

  1. Ignacio Fernández Herrero

    ¡Magnífico artículo! Como magníficos eran también los césares y lo son ahora los simples rectores de lo que queda de las universidades públicas. ¿En cuál de ellas estudió Alierta y su camarilla?

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