Envío 25 (la irrealidad, qué corbata, Ezra Pound…)

© Fotografía: Miriam Vega.

© Fotografía: Miriam Vega.

Por ILDEFONSO RODRÍGUEZ

En un claro del soto vimos a la mujer corpulenta, muy abrigada con jerseys. Iba hablando sola, daba grandes pasos en una dirección, se volvía muy rápida y recorría otra vez las marcas de su zona. Las manos las movía como si se espantase mosquitos de la cara.

Nos alcanzó el aire de su locura; yo pensé en un rito, le estaba rezando a su dios personal, aquel monólogo en voz alta, estaba en su lugar de poder.
Mi amigo añadió otra variante: era un hombre vestido de mujer, con el bolso negro de charol colgado del brazo. Se había disfrazado para el ritual, como todos los atardeceres y en ese mismo lugar. Así hacen en el vudú: los poseídos por el dios tienen que mostrar la incongruencia de sus ropas occidentales.
Nos internamos más en el soto, hasta llegar a un lugar infectado: basuras, olor a podrido en la senda y aquel pollo de aguilucho que aleteaba entre la hojarasca, caído del nido. Muy en lo alto, velaban en círculo los padres.
Por fin, encontramos el símbolo que se depositó en el lugar malo: una jeringuilla usada. Así, el paseo nuestro derivó hasta la zona fronteriza, donde supuraba la irrealidad. 

Dos amigos que se encuentran, se paran a charlar, chico, qué camisa, querrás decir qué corbata, le responde el otro, eso, qué corbata. Entre hombres solos, a la vista de todos (o de mí que pasaba por allí).

En una feria de artesanía y productos de los llamados genuinos. El vendedor de juguetes de madera, aperos, útiles de cocina es, me dice, un andaluz afincado en por aquí. Gaditano, por más señas, sombrerón y cinto con gran hebilla –pero él es medio enanete. Fue, me dice, soldador de centrales nucleares, cayó en la cuenta de lo malo que era aquello y lo dejó y se puso a aprender el oficio de ebanista. Le compro una culebra preciosa, se mueve como si estuviera viva. De qué manos habrá salido, en qué taller de la India, por lo menos. No de las suyas, ni jarto de grifa, qué mentiroso y qué gracioso.

Se inicia el largo viaje, cíclico: a la estación de autobuses, a la capital, al aeropuerto… Al salir el autobús nos cruzamos con un ciclista, el ciclista eterno que fue mozo con bici hace cincuenta años, pedalea metro a metro, sube la cuesta, alcanza el puente. Va cargado con un fardo de cartones, una masa tal que parece ir pedaleando dentro de un almacén. Él es Sísifo, nosotros los Argonautas.
Más allá de la imagen: nos hemos cruzado (es lo propio de las calles y la ciudad: cruce de caminos), vamos en dirección contraria. El camino que sube y el que baja, ¿son el mismo? 

Cuenta el poeta Ezra Pound: “Durante un tiempo, más de un año, he intentado escribir un poema acerca de algo muy bonito que me sucedió en el Metro de París. Al salir de un tren en Concorde vi entre el bullicio un rostro hermoso, y al volverme, otro y otro y después, la cara de un niño. Todo el día estuve buscando palabras para expresar aquello. Por la noche, al volver a casa por la Rue Raynouard, seguía intentándolo. Sólo lograba ver manchas de color. Pensaba que, de haber sido pintor, podría haber iniciado una escuela completamente nueva. Traté de escribir el poema semanas más tarde en Italia, y nada. Por fin, de pronto, la otra noche, caí en la cuenta de que en Japón, donde una obra de arte no se aprecia por su extensión y donde diez y siete sílabas son suficientes para un poema si se ordenan y puntúan con propiedad, se podría hacer un poemita que podría traducirse, más o menos, así:
La aparición de aquellos rostros entre la multitud
pétalos sobre una rama húmeda y negra.
(The apparition of these faces in the crowd;
Petals on a wet black bough)”.

En la tele de un bar me entero, qué alegría, vuelve Fórmula V, el conjunto músico vocal creador de aquellas maravillas, La fiesta de Blas, Eva María se fue y tantas otras.
Se lo comento a mi amigo, el músico pensador. “Esto ya parece el día de la marmota”, me responde. ¿Qué día es ése? Quedo intrigado, aunque creo saber, ay, a qué se refiere.

Un Comentario

  1. Martine Joulia

    El día de la marmota o “Atrapados en el tiempo”…

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: