Marta del Riego Anta presenta “Mi nombre es Sena”, su tercera novela, en El Gran Café (León)

Portada del libro.

Portada del libro.

La periodista y escritora bañezana Marta del Riego Anta presentará en León su tercera novela, “Mi nombre es Sena” (Harper Collins), durante un acto en el Gran Café, el jueves 20 de octubre, a las 20.30 horas, acompañada por Avelino Fierro y Noemí Sabugal.

Como una novela que entusiasmará a los amantes de las historias psicológicas, los buenos diálogos y la prosa audaz. Así se anuncia Mi nombre es Sena, una novela ambientada en Berlín, cuando la capital alemana se prepara para recibir el año 2000. Así resume su argumento la nota editorial:

“La ciudad está en ebullición y Sena la recorre incansablemente con su bicicleta y su grupo de amigos excéntricos, en busca de algo que es incapaz de definir. Nada en Sena es lo que parece, ni su idílica infancia rural en el noroeste de España ni su acomodada existencia de esposa de un alemán de clase alta. Una atmósfera de urgencia y cambio planea sobre ella hasta que conoce a Yuri, un misterioso y fascinante judío ruso con oscuras conexiones con la mafia, que irá poco a poco removiendo el poso que hay en su vida. Pero lo que empieza como una historia de amor fou se transforma en una pesadilla, porque no es tan fácil que ni ella ni Yuri se deshagan de su pasado”.

De esta novela el escritor Santiago Roncagliolo ha dicho lo siguiente:

“Mi nombre es Sena parece un triángulo amoroso, o quizá un libro de viajes por Israel, España, Alemania y Rusia. Pero en realidad es la historia de tres personajes que no encuentran su lugar en el mundo. Y, sobre todo, de una mujer tratando de entender quién es la persona que la mira desde el espejo”.

Marta del Riego Anta.

Marta del Riego Anta.

:: Sobre la autora

Marta del Riego Anta es periodista, escritora y poeta. Nació en La Bañeza (León), estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, hizo el máster de El País y vivió varios años en Londres y en Berlín, donde ejerció de corresponsal y periodista freelance para diversos medios españoles y extranjeros. A lo largo de su carrera ha colaborado y trabajado para distintos medios, entre ellos, Canal PlusEl País, la revista Viajes National Geographic, Marie Claire… y ha sido diez años redactora jefe de la revista Vanity Fair. Es también colaboradora asidua del Hay Festival de Segovia donde este último año conversó con Antonio Colinas y John Banville. En 2010 publicó su primera novela Solo los tontos creen en el amor (Esencia), y en 2013 la segunda, Sendero de frío y amor (Suma de Letras). 

:: Fragmento de “Mi nombre es Sena”:

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:: Una breve entrevista con Marta del Riego Anta

Pregunta: ¿De dónde viene la idea de Mi nombre es Sena?

Respuesta: Me preguntaba cómo sería la historia de una joven extranjera en Berlín que quisiera convertirse en alemana, pensar como una alemana, hablar como una alemana. Y ¿por qué querría hacerlo? Porque tendría un pasado trágico, una familia que no la querría y se habría casado con un alemán y agarrado a él como una especie de salvavidas. Luego pensé en una historia de amor ‘fou’ que se desatara en la Nochevieja del año 2000, que fue en Berlín absolutamente caótica y eufórica. Entonces los personajes despegaron y decidieron por sí mismos adónde me llevarían…

P: ¿Cuánto hay de ti en estas páginas?

 R: Todo; y a la vez es un relato inventado de principio a fin. Me explico, es una historia sobre un lugar y un momento que conozco bien. Las líneas entre ficción y realidad fluctúan, ¿he vivido yo esa historia? No. Sin embargo, sí he vivido en Berlín. Y he conocido personajes muy peculiares, la mezcla de todos ellos y de mi imaginación da como resultado Mi nombre es Sena.

P: Berlín es prácticamente un personaje más en tu novela. Tú has vivido varios años allí, ¿nos puedes contar que tiene de especial para ti?

 R: Berlín no es una ciudad, es un país entero. Tiene una historia brutal y sus cicatrices se ven por todas partes. Al contrario de lo que sucede en el resto de Alemania, que parece un lugar plácido y aburrido en el que jamás ha sucedido nada o más bien en el que las huellas de lo que sucedió han sido cuidadosamente borradas, en Berlín se percibe el pasado. Hay una energía vibrante, una energía que puede ser destructiva o constructiva. Cuando yo llegué, casi una década después de que cayera el Muro, estaba todo en construcción, todo por hacer. Las embajadas y los ministerios se mudaban desde Bonn a la nueva capital alemana. Era una sensación increíble: en la vieja Europa aún existía una ciudad a medio hacer, que podías cambiar, que podías descubrir. Pisos vacíos, palacios en ruinas, edificio con boquetes de la guerra y agujeros de metralla… Y esos parques inmensos y salvajes, los bosques y lagos… Me deslumbró. Y sigue haciéndolo, aunque ya no sea lo mismo. Intento ir todos los años para que la ciudad no se olvide de mí ni yo de ella.

P: ¿Qué es lo que busca Sena con tanta intensidad que ni ella misma lo sabe?

 R: Sena es una mujer en construcción. Como Berlín. Busca saber quién es, qué quiere. Mi novela es un ‘bildungs-roman’, una novela de aprendizaje, que dicen los alemanes. A la vez, es una novela de acción y una historia de amor no convencional. Pero básicamente, todo gira en torno a Sena, que es un personaje fascinante. A primera vista es contenida, solitaria, casi anodina, pero hay algo que bulle en su interior, y ella intenta frenarlo, camuflarlo… hasta que estalla. En realidad, el sujeto de la novela es la construcción de una personalidad, moral, psicológica e intelectualmente.

P: ¿La insatisfacción es un motor o puede ser también un freno?

 R: Supongo que te refieres a Sena, a su insatisfacción vital que es realmente un tipo de desesperación. Tiene mucho que ver con lo que perciben los emigrantes. Como extranjero sientes que nunca estarás a la misma altura que un nacional por mucho que te esfuerces. Eso podría ser un freno, si no se pone remedio, si se cae en la autocompasión, que es un estado de ánimo fatal y fatídico, que me repele. Pero también lo puedes convertir en un acicate: es una lucha constante, se te agudiza el ingenio y despierta la imaginación.

 P: La novela transcurre durante el año 2000 ¿en esa época había cambiado mucho la situación de los españoles que vivían en Alemania?

 R: Como periodista, tuve experiencias y encuentros con emigrantes mayores, los que se fueron en los años sesenta. Hice entrevistas, escribí sobre ellos. Iba a sus parroquias y a sus restaurantes. Eran gente luchadora, y eran gente cansada. Habían trabajado duro, habían conseguido sus buenas pensiones, pero, ¿dónde estaba su vida? ¿En una Alemania que jamás llegó a aceptarlos plenamente o en una España que ya no comprendían? Me parece una pregunta demoledora. Por supuesto, las generaciones que han emigrado recientemente, en los 2000, tienen otras perspectivas: hablan el idioma, han pasado por la universidad, pertenecen a la UE. Pero no digo que no sea duro: es duro. Y conozco muchos ingenieros o economistas, por ejemplo, que a pesar de tener un buen trabajo han acabado regresando a España porque son incapaces de adaptarse a la vida allí. A las normas, y a la distancia que hay entre vida profesional y personal; entre la cortesía y la amistad verdadera.

 P: El judaísmo, la cultura judía, es uno de los pilares de la novela. ¿Por qué?

R: Me interesa el pueblo judío. Siempre me interesó. Cuando estudiaba en la universidad, iba con frecuencia a la biblioteca que estaba frente a la sinagoga en el centro de Madrid. Veía a los fieles acudir a allí en sabbath. Me fascinaba. Y mi interés se exacerbó cuando pasé un año viviendo con una familia judía ortodoxa en Londres. Leí muchísimo sobre el judaísmo, la familia incluso me prestaba libros. Luego viajé a Israel varias veces. En una ocasión para hacer un reportaje, para lo cual viví dos semanas en Hebrón, la ciudad más antigua del mundo. Todo lo que vi, los territorios ocupados, los asentamientos ultraortodoxos y la muerte de Arafat, que sucedió cuando yo estaba allí, su funeral en Ramala… se me quedó grabado. Hay algo inasible en el judaísmo, en la definición de quién es judío y por qué, que me intriga. España tiene unas raíces judías muy fuertes, que perduran en nuestra cultura. Y en Alemania conocí a unos cuantos judíos del este, invitados y subvencionados por el gobierno federal. Sus historias eran increíbles. Así que una parte pequeña de eso está en la novela y se refleja en uno de los protagonistas, el judío ruso Yuri.

P: ¿Sin destripar la novela cuáles son las claves centrales, los temas que mueven Mi nombre es Sena?

R: Es la historia de una mujer sin identidad, que se evade de su pequeña ciudad y de su pasado sigilosamente, cada vez más lejos, hasta Berlín; y se inventa una identidad a base de suprimir la suya. Cae en medio de una familia alemana de clase alta y quiere ser la más alemana. Quiere modelar un nuevo yo, igual que en el año 2000 la reunificación llevó las embajadas y los ministerios a un nuevo Berlín, la capital de una nueva Alemania unida.

En la novela está ese ambiente de euforia que se respiraba entonces, pero también, la crisis que vive esta mujer, que no consigue integrarse en una sociedad difícil, contaminada por el pasado. Y entonces conoce a alguien y tira todo su esfuerzo por la borda. Su existencia se da la vuelta hasta que acaba hecha pedazos.

En ese proceso de idas y venidas se construye a sí misma: en realidad es la historia de una mujer en construcción.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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